viernes, 18 de agosto de 2017

Xylella fastidiosa y puñetera

El “ébola de los olivos” llega a España
En 1889, los viticultores californianos observaron cómo sus vides se morían. A finales del verano, cuando las condiciones climáticas eran cálidas y secas y las plantas sufrían estrés por la sequía, los tallos se marchitaban y ocurría una prematura defoliación. Algunas vides no producían ningún fruto, o muy pocos y de muy baja calidad que rápidamente se marchitaban. Las plantas enfermas presentaban clorosis y decoloración en los márgenes de las hojas. Algunos viñedos perdían sus hojas, pero no los peciolos, estos permanecían unidos a la planta. El Departamento de Agricultura de los EE.UU. encargó al botánico Newton B. Pierce que buscara una solución contra esta nueva plaga. Poco pudo hacer el experto, pero desde entonces se conoce como la enfermedad de Pierce.
Se sabe poco de esta enfermedad, pero hoy sabemos que está causada por una bacteria Gram-negativa, Xylella fastidiosa, también conocida como “el ébola del olivo”. Y es que Xylella tiene una amplia gama de huéspedes y puede infectar a más de 300 plantas distintas. No solo ataca a los viñedos, sino que puede acabar con el olivo, ciruelo, melocotón, almendro, naranjo, limonero, higuera, café y algunas plantas ornamentales como adelfa, romero, lavanda o acacia, y muchas más. En algunas plantas no produce síntomas, actúa como comensal sin efecto nocivo. 
Xylella fastidiosa (Gram-negativa, Gamma-proteobacteria del grupo de las Xanthomonas, en el interior de vasos del xilema en una plata de café, 9.200 aumentos. Xylella fastidiosa fue el primer patógenos vegetal cuyo genoma fue secuenciado. (http://www.citrolima.com.br/xylella/enxylella4.htm)
Hay distintas cepas y variedades de Xylella fastidiosa que muestran cierta especialización o preferencia por ciertos huéspedes. Se conocen hasta seis subespecies, con cierta preferencia de huésped: fastidiosa (en el viñedo), multiplex (en nogal y otros cultivos), pauca (en cítricos, café, olivo), sandyi (en adelfa), morus y taskhe. El apellido ya te da una idea de que su control puede ser un problema, aunque lo de fastidiosa es porque es difícil cultivarla en el laboratorio (durante un tiempo se pensó que el agente causante de la enfermedad de Pierce era un virus).

Mira cómo avanza una colonia de Xylella fastidiosa sobre la superficie de una placa de agar nutritivo (Fuente: http://web.pppmb.cals.cornell.edu/hoch/movies/)
Esta bacteria es capaz de sobrevivir y multiplicase en los conductos que transportan el agua y nutrientes (el xilema) en las plantas leñosas. La bacteria obstruye los vasos y asfixia la planta. Los síntomas pueden ser muy variables, cada especie vegetal puede tener síntomas distintos, pero en general se pueden confundir con el estrés hídrico: marchitez, decaimiento, caída de hojas y tallos, clorosis, necrosis marginal y moteado de las hojas y finalmente muerte de toda la planta.


Olivo infectado por la bacteria Xylella fastidiosa.
La bacteria se transmite de forma natural de una planta a otra a través de insectos picadores-chupadores vectores muy comunes, como cicadélidos (chicharritas y saltahojas) y cercópidos (cigarras y pulgones), que se alimentan de savia y contagian la bacteria a través de su saliva. La bacteria puede infectar a los insectos durante toda su vida, aunque no parece que haya transmisión transovarial de la bacteria a la descendencia (transmisión vertical). También, la bacteria puede transmitirse a larga distancia y viajar de país a país a través del comercio y transporte de material vegetal infectado. Por eso, es MUY IMPORTANTE extremar las precauciones en cuanto al comercio de material vegetal, que debe proceder siempre de productores autorizados y con pasaporte fitosanitario.


Philaenus spumarius, insecto vector de la bacteria Xylella fastidiosa.

Desgraciadamente no existe ninguna cura contra esta enfermedad, ningún tratamiento químico o fitosanitario contra la bacteria o sus vectores. Si se identifica la enfermedad, las plantas afectadas deber ser removidas, destruidas y eliminadas para limitar la propagación del patógeno a las plantas sanas. Y establecer un sistema de vigilancia de varios kilómetros a la redonda para evitar rebrotes de la enfermedad. No hay otra. El impacto económico de la enfermedad puede ser millonario, y afecta no solo a la destrucción de las plantas infectadas sino también al comercio de productos vegetales. El control de la enfermedad es MUY difícil, debido a la diversidad de plantas y vectores que intervienen.

La bacteria está muy extendida en el continente americano, y recientemente se ha detectado también en Europa. Parece ser que el clima invernal es un factor importante para delimitar la extensión geográfica de la bacteria. Las temperaturas bajas en invierno pueden eliminar el patógeno, e inviernos suaves y húmedos que favorezcan la supervivencia de los insectos vectores puede hacer que la enfermedad se extienda en regiones con veranos secos. La enfermedad se declaró por primera vez en el sur de Italia en octubre de 2013 en cultivos de olivos. También se ha detectado en adelfas y almendros próximos a los olivos afectados. Se ha sugerido que la bacteria fue introducida en Italia desde Centroamérica a través de la importación de plantas de café. En California ha afectado sobre todo a los viñedos, en Brasil a los cítricos y en Italia al olivo.

Después, se detectó en julio de 2015 en Francia, en junio de 2016 en Alemania y desde octubre de 2016 en España (en las islas Baleares, en almendros, olivos, adelfas y otros cultivos). El pasado mes de junio se detectó en la península, en Alicante (en almendros) [enlace]. 

Xylella fastidiosa ha llegado a España, y tenemos un problema, un problema muy serio. Seguro que volverás a oír de esta fastidiosa y puñetera bacteria.

Para más información:

- Sobre la situación de Xylella fastidiosa en la Unión Europea [enlace]
- Sobre las medidas a adoptar por la Unión Europea [enlace]
- Sobre el control de Xylella fastidiosa, de la Unión Europea [enlace]
- Del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente [enlace]

domingo, 2 de julio de 2017

#UIMPdivulgaciencia: “la ciencia que no se cuenta, no cuenta” (*)


Algunas conclusiones y comentarios del “primer” encuentro
 Divulgación y cultura científica: diálogo Universidad–Sociedad

DIA 1: “la divulgación de la ciencia es una de las misiones de la Universidad” (Joaquín Sevilla)

Durante los días 26, 27 y 28 de junio 45 alumnos y 19 profesores de más de 25 universidades y diversos organismos oficiales nos juntamos en el Palacio de la Magdalena en Santander en el primer encuentro Divulgación y cultura científica: diálogo Universidad–Sociedad, organizado por la UIMP.

En un marco majestuoso y un sala impactante (el comedor de Gala), comenzamos fuerte, con la magnífica intervención de un príncipe de la ciencia, Pedro Etxenike (Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 1998), que nos transmitió su pasión por la ciencia: la sublime utilidad de la ciencia inútil, la ciencia como la obra colectiva más importante de la humanidad, la ciencia a largo plazo, la ciencia es hermosa, importante y decisiva, para el avance de la ciencia solo hay que estimular la imaginación y creatividad de los científicos, una sociedad científicamente informada es más culta, … Después, Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) explicó el trabajo que desde 2010 viene realizando la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.


La mañana continuó con otras experiencias de cultura científica. Nora González explicó cómo desde el DIPC han apostado por la excelencia en la investigación y la excelencia en la divulgación. Mostró con detalle la actividad Passion for knowledge, uno de los eventos de divulgación científica más potentes de nuestro país, capaz de juntar a varios premios Nobel para hablar de ciencia y divulgación. Gema Revuelta (@grevu) que dirige el máster de comunicación científica más veterano presentó un estudio sobre la formación universitaria en comunicación científica a nivel de grado, muy escasa por cierto. Recalcó que los investigadores necesitan formación especifica en comunicación científica y que la UCC puede actuar como intermediarias entre los investigadores y la sociedad. También hizo mención del Campus Gutenberg, que se celebra cada año en septiembre en la Universidad Pompeu Fabra. Joaquín Sevilla (@Joaquin_Sevilla) explicó que divulgación y docencia son dos modalidades de comunicación, pero en entornos diferentes. Recalcó que una de las funciones de la Universidad es la difusión del conocimiento y la cultura a través de la extensión universitaria. Por eso, la divulgación es parte del trabajo de todo profesor e investigador universitario, aunque no todos los profesores deban dedicarse a ello. La Universidad tiene que divulgar porque es un derecho, por responsabilidad social y por calidad democrática. La mañana finalizó con la intervención de JM Mulet (@jmmulet) que contó estrategias de divulgación científica en la universidad y en concreto cómo organizar una asignatura de comunicación científica para alumnos de máster. Nos animó a todos a darnos un buen baño de humildad: no te engañes, ningún alumno conoce tus libros, tu blog, ni nada de tu actividad como divulgador.


Gracias a Francis Villatoro (@emulenews) que asistió como alumno aventajado, se pudo seguir en directo vía Twitter el encuentro #UIMPdivulgaciencia, que llegó a ser TT en España esa mañana.

Por la tarde, hubo una mesa redonda en la que se habló de por qué divulgar ciencia en y desde las Universidades. Algunas de las ideas que salieron durante las intervenciones fueron: es necesario que más profesores se involucren en la divulgación científica, hay que emplear todos los medios a nuestro alcance para divulgar ciencia y llegar a más gente (TV, radio, redes sociales, YouTube, …) y la importancia de las “emboscadas” científicas. Los recortes en ciencia no preocupan al ciudadano porque no sabe que le afecta, también hay que divulgar las ciencias sociales no solo las experimentales, ¿cuándo comenzar con las actividades de divulgación, desde que eres un joven investigador o cuando ya eres un sénior? (sobre esto hubo un animado debate), ¿divulgar ciencia o comunicación institucional?, debe haber una buena relación funcional entre ambas, la precariedad laboral de las UCC sigue siendo un problema, necesitan más recursos y reconocimiento por parte de algunos rectores o vicerrectores, el papel tan importante de los profesores de primaria y secundaria en la promoción y difusión de la ciencia, etc.

Conclusiones de ¿por qué divulgar ciencia en la Universidad? 
(las ideas son de Joaquín Sevilla):







DIA 2: “de la divulgación también se sale” (Clara Grima)

El segundo día lo dedicamos a conocer otras experiencias sobre divulgación científica de mano de algunos de los mejores. Comenzamos hablando de blogs y redes sociales. José Manuel López Nicolás (@ScientiaJMLN) habló de su experiencia como bloguero. Aunque ser bloguero no está reconocido en la carrera docente investigadora, él ha querido hacerlo de forma profesional para contar a la gente lo que se hace en el laboratorio, tener un blog es un valor añadido para un investigador. Nos mostró varios ejemplos para demostrar que con un blog llegas donde nunca hubieras llegado solo con tus papers. Como no podía ser de otra manera, demostró su creatividad al hablar de sus anillos de ciclodextrinas y recomendó que el investigador divulgador no debería soltar amarras del laboratorio y siempre poner pasión en todo lo que haga. Luego un servidor conté la importancia de que tu vida académica e investigadora también esté en redes sociales. Hablé de mi experiencia con los cursos masivos online en abierto vía Twitter (#microMOOC), las distintas ediciones #microMOOSEM y #microMOOCSEM2 con la Sociedad Española de Microbiología y la próxima “spin off” #microMOOCCA. Sí, se pueden dar clases de ciencia vía Twitter y se pueden difundir vídeos de ciencia con un móvil, como #microBIOscope, la ciencia de microBIO vía Periscope.


La sensacional Clara Grima (@ClaraGrima) aclaró que la divulgación es un vicio, pero nos animó con la afirmación de que “de la divulgación también se sale”. Defendió los podcast de radio como otra vía muy eficaz para difundir ciencia, porque hay mucha gente que no tiene tiempo para leer. Habló de las actividades de ciencia en su barrio y en su cole, hay que llegar a los centros educativos. A los niños de primaria no les gustan las matemáticas porque no les gustan sus maestros, por eso debemos centrarnos en los maestros de primaria, la clave en la formación científica de todos. No todos pasamos por las manos de un cirujano, pero todos pasamos por las manos del maestro. Por eso los maestros debería ser los mejores profesionales. No se trata de que todos sean científicos, sino de que todos entiendan la transcendencia e importancia de la ciencia. Clara también nos habló de su actividad en la organización del Pi dayLuego José Ramón Alonso (@jralonso3) mostró el valor de un buen libro para contar la ciencia. Él, que escribe para aprender, nos transmitió su pasión por los libros y por la escritura: “escribe hasta que se convierta en algo tan natural como respirar, escribe hasta que no escribir te genere ansiedad”. Explicó desde a dónde va el dinero que pagas cuando compras un libro, hasta su experiencia con distintas editoriales y formas de editar un libro. El futuro es la coedición en América latina, donde esperan más de 450 millones de lectores. Recomendó que si tienes una historia dentro de ti, tiene que salir. Para terminar la mañana, Helena Matute (@HelenaMatute) explicó cómo funciona el pensamiento científico/critico/escéptico: hay que entrenar el pensamiento crítico, para enseñarle a pensar.

“Hay mucho Cantinflas en Twitter” (Francis Villatoro)

La jornada terminó con ocho monólogos de ciencia, donde cada uno dio lo mejor de si mismo, al mejor estilo Naukas.


DIA 3: “la divulgación ha venido para quedarse” (Iciar Astiasarán)

La tercera jornada la dedicamos a hablar de ciencia, universidad y sociedad. Comenzamos hablando de las Unidades de Cultura Científica y de la Innovación en las Universidades. César López, de la FECYT, explicó el origen, evolución y tipos de UCC+i, deben ser estructuras estables, con presupuesto, para comunicar resultados y divulgar el conocimiento científico. Se refirió al Libro blanco de las UCC+i. Sorprendentemente, comentó que todavía hay algún rector o vicerrector que no acaban de entender el papel y necesidad de las UCC+i en las Universidades. Fco Javier Alonso (@javiereando) explicó la actividad de comunicar resultados de investigación de la UCC+i de la Universidad Carlos III de Madrid: en una UCC hay que saber hacer de todo, ser multitarea, tener una buena comunicación con los investigadores es la clave. Mostró algunos ejemplos de cómo consiguen que las noticias de ciencia lleguen a donde no suelen estar, como el Marca, el Hola, o en chino mandarino. Elena Lázaro (@LazaroElena), de la UCC+i de la Universidad de Córdoba, mostró las actividades de divulgación que hacen: “somos gente seria que hacemos cosas raras, divulgar y comunicar ciencia”, “embocadas científicas” de una catedrática entre los clientes del mercado, divulgar ciencia en un campo de futbol, en la cárcel, haciendo grafitis, o en la mezquita. Es fundamental combinar la ciencia a pie de calle con la compañía de la “oficialidad” y la política local. Y para que se animen otros profesores e investigadores, no hay nada como que participe el vecino y salga en la web. Incluso los abuelos, o los profesores eméritos pueden ser unos excelentes embajadores de la ciencia. Terminó con un consejo: “no compitas, comparte y verás como so-sobra”.


Gonzalo Remiro (@emitiendo) presentó un resumen de la última Encuesta de Percepción Social de la Ciencia de la FECYT. Avanzamos hacia una sociedad más crítica, con mayor interés por la ciencia, pero no significa mayor apoyo. ¡Ojo!: los jóvenes son los que menos consideran atractiva la carrera científica. Los ciudadanos saben que la ciencia está mal financiada, pero su prioridad es el mantenimiento del sistema de bienestar. Digna Couso (@DignaCouso) mostró cómo evaluar el impacto de las acciones de divulgación y cultura científica: evaluar para mejorar y replantear los objetivos. Recordó que la divulgación es ya un requisito para la solicitud de financiación de muchos proyectos de investigación, y aconsejó que hay que diferenciar entre la misión final de una convocatoria de los objetivos específicos, alcanzables, concretos y evaluables de una propuesta concreta. Dime qué evalúas y te diré quién y cómo eres. El propio ejercicio de evaluar, no la evaluación en sí, es lo importante. Miguel Ángel Quintanilla (@maquintaCTS), el primer impulsor de las UCC en España, recordó que el 80% de los científicos de la historia ¡¡están vivos!! La ciencia como parte de la cultura. Denunció que hoy en día hay universidades que no tienen acceso a la información científica que ellas mismas producen porque es muy cara. El futuro está en una nueva visión europea de la ciencia y la divulgación: open innovation, open science, open world. Terminó con algunos datos muy interesantes de la tesis doctoral de Ana Victoria Pérez.

En la mesa redonda final se recordó que la divulgación ha venido para quedarse. La “nueva” formula es I+D+i+d: investigación, desarrollo, innovación … y divulgación. Las UCC se crearon el 2007 con la celebración del Año de la Ciencia,  diez años después seguimos hablando de cómo valorar la actividad de divulgación y difusión de la ciencia en la carrera docente e investigadora. Se va avanzando, pero muy lentamente. Las instituciones deben apoyar y reconocer las actividad de difusión social de la ciencia promovidas y realizadas desde la universidad. Deber haber incentivos para quién las realiza, pero no deben desviar la principal actividad de los jóvenes que es la investigación.



En la clausura del encuentro nos acompañó César Nombela (@cncano), Rector de la UIMP,  y José Ignacio Fernández Vera, Director General de la FECYT, quedó claro que a este primer encuentro deberá seguirle un segundo. En ello estamos. ¡Gracias a todos por hacerlo posible!

En resumen, durante este encuentro se han mostrado distintas experiencia exitosas de divulgación y cultura científica en las universidades, y se han analizado las necesidades que la propia sociedad tiene respecto a la cultura científica. Se ha discutido sobre el valor de divulgar ciencia y sobre el reconocimiento que la propia institución universitaria y la sociedad en general concede a estas actividades. Una de las conclusiones es la necesidad de que las universidades, centros de investigación y autoridades competentes establezcan criterios concretos para valorar y acreditar los trabajos y actividades de divulgación de la ciencia como mérito profesional en las convocatorias propias de contratación y promoción de personal docente e investigador.

AQUÍ puedes seguir la historia de los mejores tuits de #UIMPdivulgaciencia que ha seleccionado Joaquín Sevilla.

Divulgación y cultura científica: diálogo Universidad–Sociedad ha sido organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco UPV/EHU y la FECYT, con la colaboración de la Fundación Lilly.

(*) no logro recordar dónde leí esta frase, me gustó, pero siento no recordar su autor/a. NOTA: la frase original es "La ciencia que cuenta es la que se cuenta" y es de Elena Sanz, según SINC

lunes, 12 de junio de 2017

Diez mitos sobre las vacunas


Estos días conviene recordar algunos de los
 mitos falsos sobre las vacunas

1. La infección natural es mejor que la vacunación: FALSO
Aunque la protección natural que generan algunas enfermedades puede durar toda la vida, la infección natural conlleva mucho más riesgo para la salud que la vacunación. Algunas infecciones pueden llegar a ser mortales, o predisponer para otras infecciones secundarias más graves. Por ejemplo, la varicela puede favorecer una superinfección posterior por Streptococcus, Haemophilus influenzae tipo b (Hib) puede causar retraso mental, la rubéola provoca defectos congénitos, el virus de la hepatitis B puede causar cáncer del hígado y el sarampión la muerte.

2. Las vacunas no son necesarias, las mejores condiciones higiénicas y de alimentación harán desaparecer las enfermedades: FALSO
Las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación. Aunque la mejor higiene, el lavado de las manos, el agua potable y una sana alimentación contribuyen a protegernos contra las enfermedades infecciosas, muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que mantengamos. Si no hubiera vacunas muchas enfermedades infecciosas que se han reducido hasta un 90% reaparecerían rápidamente.

3. Las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicadas en mi país, por lo tanto no hay motivos para que me vacune: FALSO
Es verdad que actualmente muchas de las enfermedades prevenibles mediante vacunación son poco comunes en muchos países, pero los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo. Los patógenos no conocen fronteras y no saben si están en Cataluña, La Rioja o Andalucía. En un mundo globalizado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e infectar a cualquier persona que no esté protegida. Hay dos motivos fundamentales para vacunarse: protegernos a nosotros mismos y proteger a quienes nos rodean. Gracias al efecto “rebaño”, vacunándonos nosotros interrumpimos la cadena de transmisión del patógeno y protegemos a los más débiles que no podemos vacunas, los niños, los enfermos y los ancianos. La vacunación es una muestra de solidaridad con los más débiles. Las vacunas evitan las epidemias.

4. La vacuna sarampión/paperas/rubéola (SPR) causa autismo: FALSO
El artículo de 1998 que relacionó esta vacuna con el autismo solo incluyó 12 casos y nunca se han podido confirmar esos datos. De hecho, se demostró que los datos de la publicación habían sido sesgados, y la revista tomó la decisión de retirar y retractarse de lo publicado. Se han evaluado y revisado más de 20.000 artículos relacionados con esta vacuna y más de 14 millones de casos de niños vacunados y no hay ningún indicio de que esta vacuna tenga alguna relación con el autismo.

5. El timerosal de las vacunas causa autismo: FALSO
El timerosal es el etilmercurio, un derivado del mercurio de muy baja toxicidad que ha sido empleado como conservante en algunas vacunas desde los años 30, para prevenir el crecimiento de microorganismos que las puedan contaminar. No es lo mismo que el metilmercurio. La baja toxicidad del timerosal se puso en evidencia tras su utilización como sustancia para el tratamiento de la meningitis durante una fuerte epidemia ocurrida en EE.UU. en 1929, cuando todavía no había antibióticos. El timerosal no funcionó como método curativo de la meningitis, pero ya entonces quedó clara su inocuidad en dosis 10.000 veces superior a la que contenían las vacunas. Múltiples estudios epidemiológicos han demostrado que no hay ninguna asociación entre el timerosal y el autismo u otros trastornos neurológicos. A pesar de las pruebas científicas, el debate público en torno al timerosal, ha promocionado el uso de vacunas sin timerosal. Hoy, solo algunas vacunas contra la gripe emplean timerosal.


6. El aluminio de las vacunas es peligroso: FALSO
El aluminio se emplea como adyuvante en muchas vacunas para mejorar las respuesta inmune. Sin embargo, la cantidad de aluminio en las vacunas es mínima comparada con la cantidad que encontramos en otros productos de consumo diario: un bebe está expuesto a más aluminio en la leche materna o de biberón que con las vacunas. Una dosis normal de antiácidos puede contener 1.000 veces más aluminio que una vacuna. Además, la mayor parte del aluminio que ingresa en el organismo es eliminado rápidamente. Aproximadamente la mitad se elimina por la orina o la bilis en menos de 24 horas y más de tres cuartas partes se elimina en menos de dos semanas.

7. El actual calendario vacunal no es sano: FALSO
El calendario vacunal se diseña para proteger a los niños contra las enfermedades infecciosas a las que son más vulnerables. Retrasar las vacunas aumenta el tiempo en el que el niño está expuesto a los patógenos y es susceptible de enfermar. Recibir las vacunas a tiempo no afecta el desarrollo neuronal de los niños y no aumenta la posibilidad de desarrollar autismo, ni tiene que ver con el síndrome de muerte súbita del lactante.

8. Recibir muchas vacunas al mismo tiempo puede sobrecargar al sistema inmune: FALSO
La administración simultánea de varias vacunas no conlleva ningún efecto secundario sobre el sistema inmunitario del niño. La cantidad de antígeno que se administra en las vacunas es mínima comparada con la que se encuentra un niño cada día. El sistema inmune es tan sofisticado que podría responder a más de 10.000 vacunas al mismo tiempo. Aunque el número de vacunas que recibe un niño ha aumentado en los últimos años, las nuevas vacunas se diseñan de forma que la cantidad total de antígeno ha disminuido.

9. Las vacunas son solo para los niños: FALSO
Las vacunas también están indicadas en la edad adulta. Para algunas enfermedades la protección no dura toda la vida y debemos recibir una dosis de “recuerdo” para volver a estimular nuestro sistema inmune. Otros patógenos nos pueden afectar más y dar más complicaciones en la edad adulta como el virus de la gripe, el tétanos, el herpes o la enfermedad neumocócica, que puede causar meningitis o neumonía incluso mortal. Con la edad nuestras defensas también se debilitan y si hay otra enfermedad previa, las vacunas pueden evitar complicaciones.

10. La vacuna de la gripe no funciona, muchas personas vacunadas se agarran una gripe: FALSO
Ninguna vacuna es 100% efectiva, pues siempre hay un pequeño porcentaje de personas vacunadas que, por razones individuales, no desarrollan inmunidad a pesar de la vacunación. Sin embargo, ese porcentaje es menor del 15%. La vacuna de la gripe no protege contra el catarro, y muchas personas confunde la gripe con el catarro. Cada año pueden morir en el mundo más de 200.000 personas por complicaciones asociadas a la gripe, y muchas de ellas se podrían evitar con la vacuna.


Otras lecturas recomendadas:

- Dudas sobre las vacunas: problemas y soluciones, en Cuaderno De Cultura Científica.



Referencias:

(1) Promoting vaccine confidence. Smith, M.J. (2015). Infect Dis Clin North Am. 29(4):759-69. doi: 10.1016/j.idc.2015.07.004.

(2) Las vacunas funcionan. Ignacio López-Goñi y Oihana Iturbide. 2015. Phylicom ediciones, Valencia. Colección Pequeñas Guías de Salud. ISBN: 978-84-943440-0-8.