lunes, 18 de julio de 2011

Estudios moleculares de un viejo enemigo: la comparación de los genomas de varias cepas de la bacteria que causa la lepra arroja interesante información sobre esta enfermedad

La lepra es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae, que infecta al ser humano desde al menos el año 600 a.C. y ya era bien diagnosticada en la Antigua China, el Antiguo Egipto y la India. En 1995, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimaba que entre dos y tres millones de habitantes seguían permanentemente discapacitados por esta enfermedad. La revista Nature acaba de publicar un estudio genómico y filogenético de varias cepas de M. leprae de distinto origen geográfico, realizado por un equipo internacional de científicos. Los autores han secuenciado el genoma completo de tres cepas distintas de Brasil, Estados Unidos y Tailandia, y los han comparado con el genoma ya disponible de una cepa procedente de la India. Los resultados muestran una identidad entre los cuatro genomas superior al 99,99%, lo que supone una conservación genética excepcional y apoya la hipótesis de que la lepra surgió tras la infección con un único clon. Además, este hallazgo es extremadamente prometedor, ya que demuestra que M. leprae posee una variación antigénica mínima, lo cual es muy interesante desde el punto de vista del diagnóstico, tratamiento y prevención de esta enfermedad.

Este trabajo también ha llegado a conclusiones muy interesantes sobre el origen y los viajes de M. leprae a lo largo de los siglos, porque los científicos han analizado el genoma de varias cepas de la bacteria en restos óseos antiguos de víctimas de esta enfermedad. Esto ha permitido conocer cómo eran las cepas que circulaban hace más de 1.500 años por Europa, Turquía y Egipto. Además, el estudio se completó con el análisis de cerca de 400 cepas procedentes de 28 localidades distintas repartidas por todo el planeta. Todos estos datos apoyan la hipótesis de que, a diferencia de la peste, que llegó a Europa en el siglo XIV procedente de China a través de la ruta de la seda, la lepra probablemente se originó en Europa u Oriente Medio y de ahí se expandió hacia el lejano Oriente. También parece improbable que la lepra se introdujera en el conteniente americano con la llegada de los primeros humanos por el estrecho de Bering, sino más bien a través de los inmigrantes europeos.

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