miércoles, 3 de agosto de 2011

Este verano, ¿has intentado nadar en una piscina de mermelada?: algunas bacterias saben cómo hacerlo.

¿Te imaginas lo que debe ser nadar en una piscina viscosa de mermelada o caramelo líquido?. Así es como se "sienten" las bacterias cuando se mueven sobre las superficies líquidas. 

Algunas bacterias son capaces de agruparse formando biofilms o biopelículas en las que varios microorganismos se asocian sobre una superficie envueltos en una matriz normalmente de polisacáridos (azúcares), producidos por las mismas bacterias. Las bacterias deben poder moverse a través de esa superficie, para lo que emplean distintos tipos de apéndices. Un tipo concreto de movimiento ocurre como a trompicones, la bacteria parece que tiembla y a continuación de un salto más o menos brusco. Esto es posible por la acción de estructuras filamentosas, parecidas a pelos situados sobre la superficie de la bacteria, que se denominan pili de tipo IV
Investigadores del Departamento de Bioingeniería de la Universidad de California han identificado la secuencia de movimientos de Pseudomonas aeruginosa, una bacteria patógena oportunista capaz de formar biofilms y responsable de infecciones mortales en pacientes con fibrosis quística (publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences). Empleando cámaras de filmación de alta velocidad y algoritmos matemáticos, han descubierto que la bacteria posee una sorprendente capacidad de movimiento sobre los biofilms. Las imágenes se interpretan como si la bacteria utilizara los pili de tipo IV como auténticos garfios de escalada que puede extender, anclar sobre la superficie, replegarlos y arrastrar la célula hacia delante. 



Además, la capacidad de dar la vuelta y cambiar de dirección es esencial para que la bacteria se adapte a las condiciones cambiantes del biofilm. Para ello, la bacteria realiza dos tipos de movimientos: uno lineal a velocidad constante que suele durar entre 0,3 y 10 segundos, seguido de un movimiento brusco de rotación mucho más rápido (20 veces) y que solo dura unos 100 milisegundos. Los investigadores encontraron que mediante este mecanismo Pseudomonas aeruginosa se puede mover de forma mucho más fácil a través de los polisacáridos que ella misma segrega durante la formación del biofilm.

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