martes, 9 de agosto de 2011

Una bacteria al más puro estilo del superagente 86: emplea “jeringuillas” para inyectar veneno a sus competidoras y produce al mismo tiempo el antídoto.


Las bacterias también se pelean por la comida. Competir por el alimento es una característica del mundo microbiano. En el cuerpo humano, por ejemplo, viven millones de bacterias distintas que deben luchar y competir entre ellas por obtener los nutrientes necesarios para su desarrollo. Como en otros ambientes, solo las más hábiles son capaces de sobrevivir.

Se ha publicado en Nature un trabajo en el que se describe cómo Pseudomonas aeruginosa es capaz de inhibir la proliferación de otras células rivales. Esta bacteria posee en su envoltura externa un complejo sistema de secreción (Sistema de Secreción de Tipo VI, T6SS) que actúa como una auténtica jeringuilla capaz de contactar con otras bacterias de alrededor e inyectarles unas toxinas denominadas Tse1 y Tse3.


Los  Sistemas de Secreción de Tipo VI bacterianos son similares a los que emplean los virus para inyectar su ADN a las bacterias (imagen izquierda). En las bacterias sirven para entrar en contacto con otras bacterias e inyectarles determinadas proteínas (imagen derecha).

Estas toxinas son enzimas líticas que degradan y deshacen el peptidoglicano. El peptidoglicano es un componente exclusivo y principal de la pared celular que envuelve a las bacterias. Forma una red compacta en el exterior de la membrana citoplasmática, a modo de “cáscara”, que mantiene la forma de la bacteria y previene su lisis. (De hecho, muchos antibióticos actúan sobre el peptidoglicano y por eso son capaces de matar las bacterias).

Lo curioso es que el peptidoglicano de Pseudomonas aeruginosa también es susceptible de ser atacado por estas toxinas Tse1 y Tse3 que ella misma produce. Para protegerse la bacteria sintetiza el “antídoto”: otras proteínas que la inmunizan del efecto tóxico, las denominadas Tsi1 y Tsi3, que interactúan específicamente con las toxinas y las inactivan. De esta forma, Pseudomonas aeruginosa inyecta a las bacterias vecinas competidoras unas enzimas que les rompen su pared celular y, al mismo tiempo, ella misma produce el “antídoto” para protegerse de esas toxinas. Como ves, un bicho muy listo.

En un ambiente como el cuerpo humano, Pseudomonas tiene que competir con otras bacterias para colonizar los tejidos del cuerpo. Un sistema tan “inteligente” como el que emplea Pseudomonas puede ser determinante para conseguir que progrese la infección. Pseudomonas aeruginosa es una bacteria Gram-negativa, patógeno oportunista de individuos inmunocomprometidos, capaz de causar infecciones pulmonares, urinarias, en heridas, … Puede ser resistente a muchos antibióticos y causa muchas infecciones hospitalarias y en pacientes con quemaduras graves. Entender las estrategias de este patógeno nos puede ayudar en el futuro a diseñar nuevas fórmulas para combatirlo.

Otro artículo relacionado con el tema:
What is type VI secretion doing in all those bugs?

5 comentarios:

  1. Ciertamente interesante...

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  2. Muy interesante definitivo esta bacteria tiene muchas formas de sobrevivir, habra que estudiarle mas saludos

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  3. Un diseño muy inteligente

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  4. Sí, Nagore, las bacterias son más "inteligentes" de lo que parecen. Pero lo del "diseño inteligente" puede tener ciertas connotaciones más discutibles. Ignacio

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  5. Aunque lo verdaderamente inteligente es aprender de ellas. Un mundo fascinante que queda por descubrir. Un blog muy interesante. Un saludo, Nagore.

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