martes, 4 de septiembre de 2012

El bacilo de Koch: un tipo serio


Seguro que has oído hablar de “el bacilo de Koch”. Aunque te suene a otra cosa, se refiere a  Mycobacterium tuberculosis, la bacteria con forma de bacilo que descubrió Robert Koch en 1882.
Las aportaciones de Koch a la medicina, la ciencia y la bacteriología en particular le hicieron merecedor del Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1905. Aunque comenzó su carrera profesional como médico rural, un microscopio que le regaló su mujer le hizo cambiar de rumbo y acabó dedicándose a la investigación. Ha pasado a la historia como uno de los padres de la microbiología. Te resumo aquí algunas de sus aportaciones más importantes.
 
Robert Koch (1843-1910)

Todavía en sus inicios, comienza estudiando la enfermedad del carbunco o ántrax, y descubre que las endosporas de la bacteria pueden también transmitir la enfermedad. Consigue así explicar por primera vez el ciclo biológico del ántrax.
En el Instituto Imperial de la Salud de Berlín, junto con su equipo de colaboradores, desarrolló las técnicas de cultivo bacteriano. Fue el primero en emplear el agar, en vez de gelatina, para solidificar los medios de cultivo, y en crecer las bacterias en unas cajitas de cristal que diseñó su colaborador Petri. Obtuvo así los primeros cultivos puros de bacterias. Describió por primera vez las técnicas de preparación y tinción de bacterias. Fue el primero en emplear el  microscopio de aceite de inmersión que acababa de desarrollar la empresa Zeiss. Aficionado a la fotografía, consiguió las primeras microfotografías de bacterias nunca publicadas hasta la fecha

Desarrolló métodos para evaluar la acción de agentes desinfectantes, demostró la superioridad del calor húmedo frente al seco para matar las bacterias, y la necesidad de alcanzar la temperatura en el centro del objeto a esterilizar, no en la superficie, para una correcta esterilización.

Pero lo que realmente le hizo famoso y popular a nivel mundial fue el descubrimiento de que una bacteria era el agente causante de la
tuberculosis, y la demostración de que era una enfermedad infecciosa (todavía hoy en día sigue habiendo varios millones de casos nuevos cada año!). Robert Koch fue el primero en aislar y cultivar el bacilo de la tuberculosis.

La metodología que empleó para demostrar que una bacteria concreta es el agente que causa una enfermedad determinada, la concretó en sus famosos postulados de Koch: 1) el microorganismo tiene que estar siempre presente en los animales que sufran la enfermedad y no en individuos sanos; 2) el microorganismo debe ser aislado y crecer en un cultivo puro; 3) cuando dicho cultivo se inocula a un animal sano, debe reproducirse en él los síntomas de la enfermedad; y 4) el microorganismo debe aislarse nuevamente de estos animales y mostrar las mismas propiedades que el microorganismo original. La aplicación de estos postulados permitió la demostración del origen infeccioso de muchas enfermedades, una etapa de la historia de la ciencia que se conoce como la Edad de Oro de la Microbiología.

Pero además, Koch y sus colaboradores descubrieron que una bacteria,
Vibrio cholerae, era la causante del cólera: fueron capaces de aislar la bacteria en cultivo puro y demostrar que el agua de bebida contaminada era la vía de transmisión del patógeno. Colaboraron en la implantación de sistemas de filtración del agua, lo que permitió el control de los brotes de cólera.

Durante la última etapa de su vida, se dedicó a estudiar otras enfermedades tropicales como la peste bubónica, la malaria, la peste del ganado, la fiebre tifoidea o la enfermedad del sueño. Realizó varios viajes a África y a la India, donde estudió los mecanismos de transmisión de estas enfermedades y colaboró en el desarrollo de medidas preventivas para evitar su propagación. Fue el primero, por ejemplo, en incorporar el concepto de portador sano (una persona sana que no manifiesta ninguna enfermedad pero que es portadora del microorganismo y puede contagiar a otros) en el mantenimiento de muchas enfermedades infecciosas, algo fundamental en salud pública.

Sin embargo, no todo fueron éxitos. Desarrolló la
tuberculina (un preparado a partir de cultivos del bacilo) que propuso como tratamiento para curar la tuberculosis. Aunque constituyó su gran fracaso (la tuberculina no cura la tuberculosis), sí que llegó a ser uno de los métodos más precisos para el diagnóstico clínico de la infección. A pesar de ello, las aportaciones de Robert Koch son una referencia fundamental para el desarrollo de la microbiología y el control de las enfermedades infecciosas.

Si te interesa “oir” algo más sobre Koch, sigue las historias en
El podcast del microbio.

Robert Koch, el médico de los microbios. J. J. Fernández Teijeiro. 2008. Ed Nivola. ISBN 978-84-96566-97-2

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