sábado, 9 de febrero de 2013

Dinamita: la dinésima parte de la mitad de la partícula del átomo

Según la publicación Indicadores del Sistema Español de Ciencia y Tecnología 2012 de la FECYT, el nivel de interés de la sociedad por la ciencia y la tecnología ha aumentado en los últimos años: se ha pasado de un valor de 2,76 en el año 2002 al 3,12 en el año 2010 (sobre una escala del 1 al 5). Además, la mayoría de los encuestados opinan que los beneficios de la ciencia y la tecnología son mayores que sus perjuicios (un 56,4%, el valor máximo en los últimos diez años). Estos datos confirman que a la sociedad en general le interesan los temas que tiene que ver con la ciencia, aunque también la mayoría de la gente se queja de “no los entienden”. Por eso, los que nos apasiona este tema de la divulgación tenemos el reto de explicarnos con la mayor claridad posible pero sin faltar al rigor y la exactitud científica: “No has entendido algo hasta que eres capaz de explicárselo a tu abuela” (frase que atribuyen a Albert Einstein). 

Hace unos días se publicó en el periódico El País un artículo titulado  “La última barrera de los antibióticos que hacía referencia a un trabajo científico publicado en la revista PNAS (otro día te contaré de qué iba este trabajo). En el artículo se confundió el término plásmido por plasmodio y se hablada de las bacterias con núcleo (¿?). Pequeños errores  quizás para el profano, pero muy importantes para los que nos dedicamos a la microbiología. Errores e imprecisiones que originan confusión en los lectores. En el blog La microbiología en los medios también se hicieron eco de estos micro-gazapos. 

Os adjunto una copia de la carta que se envió al periódico desde el Grupo de Docencia y Difusión de la Sociedad Española de Microbiología (D+D SEM). Obviamente, la intención no es poner en duda la excelente labor de divulgación científica que realizan algunos medios de comunicación, sino informar de la buena disposición de algunas sociedades científicas para asesorar a los medios para que la información que llega a los lectores sea lo más precisa y correcta posible: es lo que la gente se merece.


Para acabar, explicar el motivo del título de esta entrada “Dinamita: la dinésima parte de la mitad de la partícula del átomo”. Es muy sano terminar las cosas serias con humor, reírse de uno mismo y no dramatizar. Toda esta historia de plasmodios, plásmidos, núcleos bacterianos, resistencia a los antibióticos y sensibilidad a los gazapos me ha recordado al genial Cantinflas explicando el átomo: que lo disfrutes! ;-)


La historia tiene un final feliz: gracias al grupo D+D de la SEM, el periódico rectificó y cambió el texto. Gracias!

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