domingo, 22 de febrero de 2015

Las bacterias se pueden ver a simple vista: ¿verdadero o falso?

Verdadero: existen bacterias gigantes que podemos ver sin necesidad de microscopios.

El tamaño medio de una bacteria, como Escherichia coli por ejemplo, es de unas pocas micras (un micra es un millón de veces más pequeño que un metro, un milímetro equivale a 1.000 micras). El poder de resolución del ojo humano es de unos 0,2 mm (200 micras), dos puntos que estén más cerca de esa distancia no vamos a poder verlos como separados. Por eso, necesitamos microscopios para poder ver las bacterias.

Pero en biología no hay dogmas, excepto el dogma de que siempre hay excepciones al dogma. La biodiversidad microbiana es algo que no deja de sorprendernos. La bacteria más pequeña probablemente sea Thermodiscus que mide entre 0,1 y 0,2 micras (en realidad no es una bacteria es una arquea). Por tanto, los procariotas más pequeños ni si quiera los podemos ver con un microscopio óptico tradicional, son del tamaño de los virus más grandes.

En 1993 se describió la que entonces fue la bacteria más grande jamás encontrada: Epulopiscium fishelsoni, con un tamaño de 80 x 600 micras. Se trata de un simbionte que aparece en el intestino de un pez (Acanthurus nigrofuscus) del mar Rojo y de la Gran Barrera de Coral de Australia. Por el tamaño, primero se pensó que era un protista, pero los análisis del 16S rRNA demostraron que se trataba de una bacteria Gram positiva, relacionada con los Clostridium formadoras de esporas.


Compara el tamaño de Epulopiscium fishelsoni con el protista Paramecium y la bacteria Escherichia coli.

El honor de ser “la más grande” solo le duró a Epulopiscium tres años. En 1999 se descubrió una bacteria marina filamentosa capaz de oxidar el azufre, del grupo de las gamma-proteobacterias, con un tamaño de unas 750 micras: Thiomargarita namibiensis. Está bacteria forma cadenas y acumula en su interior gránulos de azufre brillantes, por eso los autores le pusieron ese nombre que significa “perlas de azufre de Namibia”. De momento, es la bacteria más grande que se conoce.


Thiomargarita namibiensis fue portada de Science en abril de 1999.

Ser pequeño tiene sus ventaja. Cuanto más pequeña es una célula la relación superficie/volumen es mayor por lo que la difusión y el intercambio con el medio exterior es más eficiente, lo que permite un metabolismo más rápido y una mayor velocidad de crecimiento. Si el tamaño crece, acabarás necesitando más estructuras, más orgánulos, compartimentalizando las funciones. No sabemos bien cómo estas bacterias han sido capaces de  aumentar tanto su tamaño manteniendo la estructura procariota. Pero lo que sí sabemos es que ¡hay bacterias que se pueden ver a simple vista!

Más info:

(1) The largest bacterium. Angert, E. R. y col. 1993. Nature. 1993. 362 (6417): 239-241.

(2) Dense populations of a giant sulfur bacterium in Namibian shelf sediments. Schulz, H. N. y col. Science. 1999. 284 (5413): 493-495.

(3) Big bacteria. Schulz, H. N. y col. Annual Review of Microbiology. 2001. 55: 105-137. DOI: 10.1146/annurev.micro.55.1.105 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada