lunes, 28 de marzo de 2016

Si se rechazan las vacunas, aumentan las enfermedades infecciosas

Se acaba de publicar una revisión bibliográfica (1) de todos los brotes de sarampión y tosferina en Estados Unidos en los últimos años y su relación con el retraso y rechazo de las vacunas. La conclusión es clara: el aumento de los casos de sarampión y tosferina está asociado al incremento en el rechazo de las prácticas de vacunación, especialmente en el caso del sarampión.


Casos de sarampión en EE.UU. desde 2001 hasta 2014.

La vacuna contra el sarampión se introdujo en EE.UU. en 1963. Antes de la introducción de la vacuna, había unos 300 casos de sarampión por cada 100.000 habitantes. En los años 80 (desde 1982 hasta 1988) se consiguió reducir hasta 1,3 casos por 100.000. Entre 1989 y 1992 hubo un aumento de casos de sarampión debido a una disminución en la cobertura vacunal y a que sólo se administraba una sola dosis. Por eso, desde 1990 se administró una segunda dosis de la vacuna, y la incidencia de la enfermedad bajo a 1 caso por millón de habitantes. Así, en enero del año 2000 el sarampión fue erradicado de EE.UU. Desde entonces solo ha habido algunos casos aislados, todos ellos importados, unos 200 casos al año, hasta el 2014. Pero en 2014 se declararon 23 brotes de sarampión, un total de 668 casos, el mayor número de casos desde su erradicación. En este estudio se han analizado los 1.416 casos de sarampión que ha habido desde el año 2000. El 56,8% de esos casos ocurrieron en personas sin historia de vacunación.

Los niños no vacunados tuvieron 35 veces más posibilidades de contraer el sarampión que los vacunados.

A diferencia del sarampión, la tosferina sigue siendo endémica en EE.UU. La primera vacuna contra la tosferina se introdujo a mediados de los años 40. Gracias a la vacuna se pasó de unos 150.000-260.00 casos de tosferina al año a solo 1.010 casos en 1976. Sin embargo, desde enero de 1977 (la fecha en la que el número de casos de tosferina ha sido el más bajo) la enfermedad ha ido aumentando. En los últimos diez años, se han detectado hasta 10.000 casos al año. En 1990 se decidió cambiar la formulación de la vacuna: la vacuna viva atenuada (TDwP) se sustituyó por una vacuna acelular (TDaP), en teoría más segura. En 2004 hubo 25.827 casos de tosferina en EE.UU., y en 2014 hubo un brote en California con 9.935 casos. Este aumento en la incidencia de la enfermedad se debe a varias razones: i) la mejora del diagnóstico; ii) la nueva vacuna acelular es menos efectiva que la anterior; iii) la pérdida de anticuerpos protectores con el paso del tiempo. No obstante, este estudio demuestra que en al menos 8 de los últimos brotes de tosferina, entre el 59 y el 93% de los enfermos no estaban vacunados intencionadamente. Por tanto, la no vacunación o revacunación también está relacionada con algunos casos de los últimos brotes de tosferina

Las personas sin vacunar tenían 20 veces más posibilidad de infectarse de tosferina que los vacunados.

En 2013, en EE.UU. la cobertura vacunal para sarampión, paperas y rubeola era del 91,9% y del 83,1% para difteria, tétanos y tosferina, por lo que la mayoría de las enfermedades infantiles prevenibles con la vacunación estaban controladas.  Sin embargo, los recientes brotes de sarampión y tosferina ponen de manifiesto el problema del aumento de personas que dudan o rechazan las vacunas. De hecho, hay varios estudios que demuestran que el rechazo en la vacunación está relacionado con brotes de infecciones por Haemophilus influenzae tipo b, varicela, pneumococo, sarampión o tosferina.

Una vez más, la conclusión es clara: las vacunas salvan vidas, si no vacunas a tus hijos los ponen en peligro real de que adquieran enfermedades infecciosas prevenibles, algunas graves e incluso mortales.

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(1) Association Between Vaccine Refusal and Vaccine-Preventable Diseases in the United States: A Review of Measles and Pertussis. Phadke VK, y col. JAMA. 2016 Mar 15;315(11):1149-58. doi: 10.1001/jama.2016.1353. 

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