viernes, 20 de mayo de 2016

El enterovirus D68: un nuevo patógeno emergente

En algunos pocos casos se ha relacionado con parálisis aguda flácida

El virus D68 pertenece al grupo de los enterovirus, de la familia de los Picornavirus, virus muy pequeños con genoma RNA (de ahí su nombre "pico-rna-virus"). Por su estructura, son virus muy estables en el ambiente que se transmiten de persona a persona por la vía oral-fecal y respiratoria a través de secreciones, como la tos, los mocos o los estornudos.

Existen más de 100 tipos distintos de enterovirus humanos, asociados a más de 20 síndromes clínicos diferentes. Entre los enterovirus más importantes están los virus Coxsackie, los echovirus, el rinovirus del catarro común o el virus de la polio. Se multiplican en las mucosas intestinales y respiratorias, por lo que suelen causar diarreas, resfriados y enfermedades respiratorias. La mayoría de las veces las infecciones causan una enfermedad benigna y de corta duración, aunque en algunos casos pueden ocasionar enfermedades graves e incluso mortales, como meningitis y encefalitis, lesiones cardiacas, parálisis o poliomielitis.

El enterovirus D68 se aisló por primera vez en 1962 en Berkeley, California (EE.UU.) de un niño con una infección respiratoria grave y neumonía. Desde entonces, se había asociado de forma muy esporádica con enfermedades respiratorias. Entre 1970 y 2013 solo se había descrito 699 casos en todo el mundo. Al menos eso es lo que aseguran un grupo de virólogos daneses que acaban de revisar todo lo publicado al respecto desde 1962 hasta diciembre de 2015 (1).

Sin embargo, en otoño de 2014 ocurrió el mayor brote por enterovirus D68 de la historia: 2287 casos repartidos prácticamente por todo el mundo; en EE.UU., Canadá, Europa (Holanda, Noruega, España, Alemania, Dinamarca, Francia, Suecia, Italia, Finlandia, Escocia, Irlanda, Austria, Eslovenia, Luxemburgo, …) y Asia (China, Taiwán y Tailandia). La mayoría de los casos ocurrieron en niños. Según el CDC es probable que millones de personas hayan sido infectadas por el virus pero que no se hayan diagnosticado por padecer síntomas muy leves o no requerir atención médica.


Los enterovirus pertenecer a la familia de los Picornavirus, son virus icosaédricos sin envoltura, de unos 20-30 nm de diámetro, con genoma formado por una cadena simple de RNA sentido positivo, clase IV de la clasificación de Baltimore. Fuente: ViralZone

Se ha sugerido que cambios en la proteína VP1 de la cápside del virus pueden ser responsables en parte del rápido aumento del número de casos de infección.

El enterovirus D68 puede causar un gran número de síntomas respiratorios, desde tos, dificultad para respirar, fiebre, faringitis y bronquitis, hasta neumonía y fallo respiratorio grave. El padecer otras enfermedades pulmonares, asma o inmunodeficiencias complica el curso de la infección. Se calcula que alrededor del 1% de los casos de infección por enterovirus D68 diagnosticados fallecen.

Pero, además, en alguno pocos casos esta infección se ha relacionado con problemas neurológicos, como la parálisis flácida aguda similar a la que causa el virus de la polio (otro tipo de enterovirus). Los pacientes pueden manifestar temblores, sacudidas, dificultad al caminar, parálisis de alguna extremidad, problemas al tragar o hablar y en ocasiones afecta a la respiración o el corazón.

Desde hace años se sabe que otro enterovirus, el A71, ha causado brotes esporádicos de encefalitis y parálisis flácida aguda en EE.UU., Europa y África y casos frecuentes en Asia-Pacífico. Este enterovirus A71 suele dar infecciones muy leves pero en algunas personas causan encefalitis. No se sabe por qué en unas personas estos enterovirus causan estas enfermedad neurológicas graves y en otras no.

No existe vacuna contra el enterovirus D68 por lo que no podemos prevenir la infección. Tampoco existe tratamiento específico, solo se puede tratar los síntomas.

En España ya se detectó el enterovirus D68 en cinco pacientes en octubre de 2014. Todos desarrollaron síntomas respiratorios pero solo uno requirió hospitalización. En ninguno hubo síntomas neurológicos (2).

¿Cómo se puede prevenir? Lo explica muy bien María José Mas en su blog Neuronas en crecimiento. Parece una tontería, pero lavarse las manos frecuentemente, taparse la boca y la nariz al estornudar y quedarse en casa si se está enfermo son las mejores formas de evitar el contagio.



(1) Global emergence of enterovirus D68: a systematic review. Holm-Hansen CC, y col.  Lancet Infect Dis. 2016 Feb 23. pii: S1473-3099(15)00543-5. doi: 10.1016/S1473-3099(15)00543-5.

(2) First Enterovirus D68 (EV-D68) cases detected in hospitalised patients in a tertiary care university hospital in Spain, October2014. Gimferrer L, y col. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2015 Nov;33(9):585-9. doi: 10.1016/j.eimc.2015.01.008.

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