sábado, 27 de mayo de 2017

Los hospitales: un inmenso planeta de microbios

 ¿Por qué ocurren infecciones hospitalarias por bacterias 
resistentes a los antibióticos?

Según datos del ECDC, cada año más de 4 millones de pacientes pillan una infección hospitalaria en la Unión Europea. El número de muertos que ocurren como consecuencia directa de estas infecciones se estiman en unos 37.000, pero además estas infecciones pueden contribuir con otras 110.000 muertes más cada año. En España, seis de cada 100 enfermos que ingresan en un centro hospitalario salen con una infección que no tenían cuando entraron. La mayoría son infecciones urinarias o respiratorias, pero también pueden ser infecciones después de una operación, infecciones sanguíneas o incluso diarreas severas, y muchas están causadas por bacterias resistentes a los antibióticos. Se calcula que entre el 20-30% de estas infecciones hospitalarias puede prevenirse mediante programas de control y de higiene intensiva.


¿Por qué ocurren estas infecciones hospitalarias muchas de ellas por bacterias resistentes a los antibióticos? Se podría pensar que la razón es una mala práctica médica, negligencia de los profesionales biosanitarios o incluso suciedad del hospital. No podemos descartar esas razones y todo centro hospitalario deber tener unas estrictas medidas de higiene y limpieza y una política concreta de uso de antibióticos.

A pesar de la idea que tenemos de que un hospital es un lugar aséptico, la cantidad de microbios que puede albergar es impresionante

Recientemente, un grupo de investigadores han estudiado cómo los microorganismos colonizan y se mueven por el ambiente de un hospital (1). Para ello, han analizado la diversidad bacteriana asociada a pacientes, personal sanitario y superficies en un hospital de nueva construcción de la Universidad de Chicago. La toma de muestras comenzó 2 meses antes de que se inaugurara el hospital y continuó durante todo un año. Se tomaron un total de 6.523 muestras de 10 habitaciones y dos controles de enfermas en dos plantas del hospital. Una de las habitaciones se muestreo diariamente, mientras que en los otros lugares la toma de muestras fue semanal. Todos las habitaciones se limpiaban de forma exhaustiva diariamente con lejía. Se tomaron muestras de 24 sitios distintos: varias partes de la piel de los pacientes y personal sanitario (nariz, axila, manos), y de la superficie de manillas de las puertas, teléfonos móviles, grifos, borde de la cama, buscapersonas de los médicos, guantes, mostrador del control de enfermeras, reposabrazos de las sillas, ratón del ordenador, suelos, filtros de aire, zapatos del personal, dobladillo de la camisa, etc. Como ves (casi) nada quedó fuera del alcance de los microbiólogos.

Los resultados fueron muy curiosos, … pero bastante lógicos para un microbiólogo. Por ejemplo, comprobaron que las bacterias dominantes cambiaron nada más inaugurar el hospital. Mientras que antes de abrir el centro las bacterias dominantes en el suelo y las superficies eran Acinetobacter y Pseudomonas, tan pronto como se abrió el hospital aumentó la abundancia relativa de bacterias asociadas a la piel humana, como Corynebacterium, Staphylococcus y Streptococcus.


Cambios en la abundancia relativa de cinco géneros bacterianos antes y después de la inauguración del hospital (1).

Vieron que al ingresar, el paciente adquiere un aluvión de bacterias presentes en el suelo y paredes de la habitación, pero con el tiempo es la microbiota del paciente la que predomina en la habitación: se invierte el proceso y son las bacterias del paciente las que colonizan la habitación. El ambiente de la habitación también influye y una temperatura más alta y mayor iluminación se asocian con una mayor diferencia entre las bacterias del paciente y su habitación. Por el contrario, una humedad relativa más alta contribuye a que las microbiotas del paciente y de la superficie de la habitación sean más similares. La composición de bacterias de la piel del paciente y de las superficies de su habitación eran más similares conforme el tiempo de ingreso era mayor, más tiempo ingresado en la habitación, más se parece la composición de bacterias de la piel del enfermo y de su habitación.

La menor diversidad bacteriana se encontró en las muestras de piel de pacientes y enfermeras, mientras que las muestras que interaccionan con el exterior como los  zapatos, los suelos y el aire fueron las más diversas. A diferencia de lo que ocurre con las muestras de pacientes, las bacterias de las manos del personal sanitario fue similar a las de las superficies, muy probablemente porque ellos se mueven por todo el hospital, mientras que el paciente suele estar “quieto parado” en su habitación.


Diversidad de bacterias en distintos tipos de muestras. La mayor diversidad microbiana se encontró en los zapatos, el suelo, el aire y el ratón del ordenador (1).

Las bacterias de las manos de los paciente se parecía más a las obtenidas en el borde de su cama, mientras que las del personal sanitario eran parecidas a la de sus teléfonos móviles y buscapersonas. Curiosamente, la microbiota de la piel del personal sanitario se parece más entre si en los meses de verano y principio de otoño que en invierno. Quizá en invierno, como hace más frío, vamos más “tapadicos”, nos “rozamos” menos e intercambiamos menos bacterias.  

En este estudio también han analizado la frecuencia de genes de resistencia a los antibióticos entre las bacterias. En general, han descubierto mayor cantidad de este tipo de genes en las bacterias de las superficies y menor en las de la piel de los pacientes, con la excepción de los genes de resistencia al antibiótico tetraciclina que eran más abundante en las bacterias de la piel. De los 252 pacientes que participaron en este estudio 20 adquirieron una infección hospitalaria, pero no necesariamente por bacterias del propio hospital, sino de bacterias que ya llevan en su interior antes del ingreso.

Hay que tener en cuenta además que un hospital es uno de los entornos más propicios para que ocurran infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos, que pueden llegar a ser mortales. Te lo explico en cinco ideas:

- la práctica médica es agresiva. Colocar un catéter, introducir una sonda, un respirador, intubar a un enfermo o abrirle las tripas en una operación suponen una grave agresión y ruptura de la primera barrera que tenemos contra la infección, la piel. La piel es una barrera muy efectiva para evitar la entrada de patógenos y al pincharnos o entubarnos permitimos la entrada de microbios y potenciales patógenos.



- los enfermos tiene las defensas disminuidas. En un hospital hay enfermos y en general los enfermos suelen tener las defensas comprometidas. Otra infección o enfermedad o el mismo tratamiento suele llevar consigo una disminución de nuestro sistema inmune. Además, muchos de los pacientes pueden ser niños o personas ya mayores, con problemas inmunitarios.

- en un hospital se utilizan muchos antibióticos. Como hay gente enferma y con infecciones, el uso de antibióticos es una práctica común en un hospital. Y eso favorece la proliferación de las bacterias resistentes a los antibióticos que puede haber en el entorno. Por eso, los hospitales suelen tener su propia “política” de administración de antibióticos, para disminuir la aparición de resistencias. Por cierto, te recomiendo que visites la campaña de concienciación sobre el uso correcto de los antibióticos que hizo el Hospital La Paz de Madrid, con unas imágenes super chulas.


- las bacterias están en todas partes. Una de las conclusiones del trabajo anterior es que aunque no hay un patrón universal sobre cómo se mueven las bacterias por un hospital, los resultados sugieren que el personal sanitario es una fuente muy importante de las bacterias que nos encontramos en la piel de los pacientes. Además, el propio paciente es portador de bacterias, pero también el personal médico, enfermeras, celadores, personal de limpieza, las visitas, las personas con las que compartes la habitación, … en todos sitios hay bacterias, algunas muy resistente en el ambiente. Algunos han estimado que en tus manos puede haber más de 100 especies de bacterias distintas.


Esta es la mano de Olivia de dos añitos: colonias de bacterias obtenidas de la superficie de la mano.

- las bacterias son muy promiscuas e intercambian genes entre ellas. Las bacterias, que están en todas partes y son muy numerosas, pueden intercambiar genes de virulencia y de resistencia a los antibióticos entre ellas, de forma que en un ambiente dónde hay antibióticos proliferan aquellas que llevan los genes de resistencia.


Mediante distintos mecanismos (conjugación, transformación, transducción mediada por virus) las bacterias puede intercambiar su información genética.

Por todo ello, podríamos decir que es casi imposible evitar estos casos de muertes hospitalarias por infecciones accidentales por bacterias resistentes a los antibióticos. Fíjate que cómo hemos dicho más arriba la ECDC estima que solo entre el 20-30% de estas infecciones podrían prevenirse mediante programas de control y de higiene intensiva.

Pero lo que sí podemos hacer es minimizar el problema. Y eso también está en tus manos, nunca mejor dicho. Te habrás fijando que en las puertas de las habitaciones de los hospitales suele haber unos botes con un gel para las manos. Se trata de una solución alcohólica bactericida, que mata las bacterias, y reduce la “carga” bacteriana de tus manos. Es muy recomendable (debería ser obligatorio) que cuando vayas a visitar a un enfermo o persona hospitalizada, antes de entrar, te laves bien las manos con esa solución, porque de esa forma podemos minimizar la proliferación de bacterias potencialmente peligrosas.

Si eres médico, enfermera o personal sanitario, no te olvides de lavarte las manos antes de entrar en la habitación

Algo tan sencillo como lavarte las manos, … puede salvar una vida

Aquí te dejo con uno de los vídeos de #microBIOscope: 



(1) Bacterial colonization and succession in a newly opened hospital. Simon, L., y col. (2017). Science Translational Medicine. 9(391): eaah6500 DOI: 10.1126/scitranslmed.aah6500

3 comentarios:

  1. Parafraseando a Ciruelillo en la Roca: "Muy buen post. Gracias".
    Por añadir algo:
    - ¿Qué ocurriría si se hiciese el estudio en, por ejemplo, un vagón del metro?
    - Aquello de "dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opnión" ¿tendrá algo que ver con compartir y unificar la propia microbiota?
    Y, por poner un pero: no soy cliente hospitalario asíduo, sólo una vez "en pensión completa" en más de 50 años y de visita lo menos posible, pero, que yo recuerde, los "botes con un gel para las manos" llevan un cartelito de "para uso exclusivo del personal", lo que, por otra parte, tampoco es excusa: probablemente a los enfermos le vendría mejor que nos desinfectemos las manos en vez de llevarles flores.
    Gracias de nuevo.

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    1. Gracias Miguel por tu comentario. Hay estudios muy interesantes que demuestran cómo compartimos la microbiota con nuestros familiares, incluso con nuestras mascotas. Pero lo contaré en otra ocasión. Y en el metro, repleto de microbios, pero a diferencia de los hospitales, en el vagón del metro no hay gente enferma. ;-)

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