lunes, 2 de octubre de 2017

Comer caca rejuvenece (al menos en algunos pececillos)


El papel de la microbiota intestinal sobre el envejecimiento

Una microbiota saludable se caracteriza por ser muy diversa taxonómicamente, con muchos grupos distintos de microbios. Diversidad es sinónimo de salud. Sabemos que con la edad la microbiota intestinal cambia, se reduce la diversidad microbiana, disminuyen algunos grupos bacterianos, y aumentan los potenciales patógenos. Y eso se suele asociar con una aumento de procesos inflamatorios.

Una pregunta que nos podríamos hacer es si restituir la microbiota de un anciano por una microbiota “joven” puede tener algún efecto beneficioso, o incluso si podría mejorar las expectativas de vida. Dicho de otro modo, ¿la restauración de la microbiota adulta por una “joven” puede hacer que vivamos mejor o incluso más tiempo?, ¿un cambio de microbiota puede alargarnos la vida?

Estudiar esto en humanos puede ser … complicado. Así que un grupo de científicos se han propuesto investigarlo en animales de vida corta, animales que de normal vivan muy poco tiempo. Para ello, han empleado como modelo el pez killi turquesa (Nothobranchius furzeri), un tipo de carpa pequeñita de agua dulce que vive en charcas y estanques y que se puede cultivar en los acuarios. Estos pececillos tiene una vida media muy corta, solo viven unos pocos meses en cautividad, y por eso se han empleado para investigar el envejecimiento.


Figura 1. (A) Dos ejemplares representativos de peces killi de seis y dieciséis semanas de edad, jóvenes y adultos respectivamente. (B) La diversidad de la microbiota intestinal es mayor en los jóvenes que en los adultos. (Fuente: referencia 1)

Lo primero han comprobado que estos peces tienen una microbiota intestinal muy compleja, con los mismos grupos de bacterias que nosotros, aunque en distinta proporción. Además, al igual que nos ocurre a los humanos, la diversidad y complejidad de su microbiota disminuye conforme los pececillos se van haciendo mayores: no cambian la cantidad de bacterias pero si la diversidad o “riqueza” bacteriana. Por ejemplo, mientras que el intestino de los jóvenes es más rico en los grupos Bacteroidetes, Firmicutes y Actinobacteria, en los viejos predominan las Proteobacterias.

La microbiota intestinal regula la esperanza de vida de los peces killi

Lo que los investigadores han hecho es alimentar peces adultos con el contenido intestinal (caca) de peces jóvenes (más o menos un intestino joven daba para alimentar a dos adultos). Previamente habían tratado a los adultos con un cóctel de antibióticos para reducir su microbiota y favorecer la colonización de las bacterias del intestino de los jóvenes. Se trata de recolonizar el intestino de los peces adultos con bacterias de donantes jóvenes.


Figura 2. Esquema del experimento de transferencia de la microbiota intestinal. Los peces tenía nueve semana y media. Ymt: pez que recibe la microbiota de un ejemplar joven (de seis semanas) después de un tratamiento con antibióticos. Omt: pez que recibe la microbiota de un ejemplar de la misma edad (nueve semana y media) después de un tratamiento con antibióticos. Abx: pez que recibe solo tratamiento con antibióticos, sin microbiota adicional. Cóctel de antibióticos: vancomicina, metronidazol, nemocinina y ampicilina. (Fuente: referencia 1).

Los resultados han sido sorprendentes. Este trasplante de microbiota ha aumentado de forma significativa la esperanza de vida de los peces adultos: si un adulto sin tratamiento no suele vivir mucho más de 20 semanas, con la microbiota “joven” podían llegar casi hasta las 30. Además, en los peces trasplantados se retrasaban algunos comportamiento típicos de la edad adulta y seguían siendo más activos. El “trasplante” previno la disminución de la diversidad microbiana propia de la vejez y se mantuvo una comunidad bacteriana “joven” de forma duradera. Esta microbiota “joven” se asoció al mantenimiento de un sistema inmune saludable, con efectos anti inflamatorios sobre el pececillo. En definitiva, el trasplante de microbiota “joven” fue estable y alargó la vida de los peces en condiciones saludable.


Figura 3. Análisis de la supervivencia. Solo los peces que habían recibido la microbiota de un ejemplar joven (Ymt) sobreviven hasta las 30 semanas. El resto no suelen vivir mucho más de 20 semanas. (Fuente: referencia 1).

En humanos el trasplante fecal se ha empleado para tratar infecciones recurrentes por Clostridium difficile, pero de momento es todavía muy pronto para aventurar si este procedimiento puede alargar nuestra esperanza de vida. Confiemos que este artículo no lo lean los fabricante de esas cremas antiedad milagrosas rejuvenecedoras que regeneran las células a base de oro y caviar, ADN de semillas o baba de caracol, no vaya a ser que a partir de ahora les añadan … caca de pez. A partir de ahora, fíjate bien en la etiqueta de tu crema antiarrugas.

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