viernes, 18 de mayo de 2018

#NaukasDonostia

Nos vamos a San Sebastián-Donostia a hablar de bacterias y bacterios

SÁBADO 19 MAYO – SESIÓN MAÑANA (10:00 a 13:00)
10:00 – 10:05 – Presentación del evento
10:05 – 10:30 – PEDRO MIGUEL ECHENIQUE – De lo pequeño a lo grande. De lo simple a lo complejo.
10:30 – 10:55 – JUANJO GÓMEZ CADENAS – La sublime utilidad de los inútiles neutrinos.
10:55 – 11:20 – SARA BARJA – Papiroflexia a la 10-9
11:20 – 11:45 – DESCANSO
11:45 – 12:10 – JAVIER AIZPURUA – Ver o no ver, esa es la cuestión
12:10 – 12:35 – IGNACIO LÓPEZ-GOÑI – Viven en comunas, son cotillas y muy promiscuas
12:35 – 13:00 – ALMUDENA M. CASTRO – Sonidos pequeños, grandes y aterradores

SÁBADO 19 MAYO – SESIÓN TARDE (17:00 a 20:00)

17:00 – 17:05 – Presentación
17:05 – 17:30 – JUAN IGNACIO PÉREZ – Grandes y pequeños
17:30 – 17:55 – ARAN GARCIA LEKUE – Surf: ciencia y serendipia
17:55 – 18:20 – RICARDO HUESO – Diversidad planetaria
18:20 – 18:45 – DESCANSO
18:45 – 19:10 – BEATRIZ SEVILLA – ¿Qué es esa cosa borrosa en el cielo?
19:10 – 19:35 – MIGUEL SANTANDER – ¡Dios mío, está lleno de Galaxias!
19:35 – 20:00 – NATALIA RUIZ y MANUEL GONZÁLEZ – De lo pequeño a lo grande: el resumen
La presentación del evento estará a cargo de Antonio Martínez Ron y Javier Peláez.
Como ya es habitual la entrada será libre y gratuita hasta completar el aforo del Teatro.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Vuelve el Ébola



El Gobierno de la República Democrática del Congo acaba de declarar un nuevo brote de Ébola en Bikoro, provincia de Equateur, al noroeste del país, frontera con la República del Congo. De momento se han confirmado dos casos de Ébola, pero hay más muestras a la espera de confirmación. En las últimas semanas ha habido 21 casos sospechoso de fiebre hemorrágica, incluido 17 muertes.


Pero, ¿no habíamos acabo con el Ébola? ¿Por qué vuelve otra vez?

El virus Ébola lleva en la naturaleza millones de años, pero nosotros nos enteramos de su existencia cuando ocurrieron las primeras infecciones en humanos. El primer brote del que se tiene constancia ocurrió en 1976 en la República Democrática del Congo (antes Zaire) y en Sudán. Este nuevo brote es el noveno en la República Democrática del Congo. Desde 1976 ha habido más de 20 brotes de Ébola en África central (sobre todo en Congo, Sudán y Uganda), la mayoría causados por la especie Zaire ebolavirus, con una mortalidad media superior al 65%.

Hasta 2014 este virus nos tenía acostumbrados a brotes muy puntuales y esporádicos: aparecía en una determinada aldea, infectaba y mataba a un gran número de personas y unos días después el brote se autolimitaba y desaparecía. La razón de este tipo de comportamiento es que el Ébola no está adaptado al ser humano, es un virus de animales, y en humanos la mortalidad es muy alta. Puede infectar al hombre y enseguida acaba con su víctima, por lo que la cadena de transmisión del virus acaba pronto.

Pero la epidemia de 2014 fue la más extensa que ha habido jamás, con una tasa de mortalidad inferior al 50% aproximadamente, similar o incluso inferior a otros brotes anteriores. Lo peculiar de la epidemia de 2014 es que fue la primera vez que ocurrió en el oeste de África, la primera vez que afectó a poblaciones urbanas y la primera vez que se extendió a otros países en Europa y América.

Aunque la infección por Ébola es algo muy serio, con tasas de mortalidad muy altas, la realidad es que en total en todos estos años no ha habido muchas muertes por el virus Ébola. En este sentido es una enfermedad que podríamos considerar “rara”. Desde que se detectó por primera vez, el Ébola ha causado aproximadamente unos 13.000 muertos, lo que supone una media de unos 300 muertos por año. Por el contrario, la malaria mata más de 600.000 personas al año, ¡cerca de 70 personas por hora! Más de 4.000 personas mueren cada día por diarreas infecciosas. Las serpientes y otros animales venenosos causan 55.000 muertos cada año, 5 veces más que todos los muertos por Ébola en casi 40 años. El Ébola es exótico, aterrador y un buen reclamo mediático pero no está entre los microbios más asesinos y peligrosos.


Conocer la biología y la forma de transmisión de este virus nos pueden ayudar a entender por qué vuelve el Ébola. Lo más probable es que el reservorio o almacén donde se esconde el virus en la selva sean los murciélagos frugívoros, que se alimentan de fruta, como las especies Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata. En estos pequeños mamíferos el Ébola tiene su ciclo biológico natural. De ahí puede pasar a infectar animales salvajes, como chimpancés, gorilas, monos, antílopes, puercoespines y roedores. En primates no humanos el Ébola es también muy patógeno: se calcula que este virus ha acabado con cerca de un tercio de la población de gorilas salvajes. La extinción de los grandes simios no es solo culpa de los cazadores, también es culpa del Ébola. El contacto con todos estos animales infectados es la primera fuente de infección para el hombre. En África se consume carne de todos estos animales y en muchos ritos africanos se emplea sangre de animales. No tienes más que darte una vuelta por internet y ver las imágenes de los mercados de carne en África (te advierto que hace falta tener buen estómago para ver muchas de esas imágenes). El virus se introduce por tanto en la población humana por contacto con animales salvajes infectados. La infección por Ébola es otro ejemplo más de una zoonosis: una enfermedad de los animales que se transmite al hombre.


Los brotes normalmente comienzan entre familiares y personas del mismo grupo o tribu y personal sanitario. Y esto tiene su explicación. Muchos ritos funerarios africanos suponen despedidas familiares muy efusivas: el cadáver se vela en familia en la propia choza durante varios días antes de enterrarlo, y la familia y los allegados se despiden del difunto con besos, abrazos y caricias al cadáver. Si el fallecido estaba infectado por Ébola, ya te imaginas que el virus se transmite rápidamente entre toda la familia y la tribu. Cuando enferman van al hospital y los siguientes en la cadena de transmisión son el personal sanitario, que si no sospecha que hay un brote de Ébola, no toma las medidas de prevención y contención necesarias. Por eso, en África los brotes suelen afectar a familias y al personal sanitario.

El virus Ébola se transmite de persona a persona a través del contacto directo con el cuerpo o fluidos corporales de una persona infectada (sangre, orina, sudor, semen, heces, vómitos o leche materna). Puede producirse contagio cuando las mucosas (los ojos, la nariz o la boca) o pequeñas heridas en la piel entran en contacto con entornos contaminados por fluidos de pacientes infectados por el virus, como prendas de vestir o ropa de cama sucias o agujas usadas. La piel es la primera barrera contra los virus, pero pequeñas heridas o abrasiones que podemos hacernos al rozarnos, arrascarnos o al afeitarnos son una puerta de entrada para los virus. Además, el virus Ébola no es un virus respiratorio, como el virus de la gripe, y no se transmite por el aire. Tampoco es un virus gastrointestinal, aunque cause diarreas, y no se trasmite ni por el agua ni por los alimentos en general (¡a no ser que te comas un murciélago o un mono infectado!) No hay evidencias de que el virus Ébola se trasmita por mosquitos u otro tipo de insectos.


Por todas estas razones, la capacidad de transmisión del virus Ébola es muy baja comparada con otros virus. Se calcula que una persona con Ébola puede transmitir el virus a una o dos personas. Si estás infectado puede ocurrir dos cosas, que te cures en tres o cuatro semanas y dejes de ser infeccioso, o que te mueras. Por eso, la transmisibilidad del Ébola es muy baja. La probabilidad de que te contagies por Ébola si no has estado en contacto directo con un paciente infectado es casi nula. En una persona infectada, si no hay síntomas, la posibilidad de contagio es mínima. Durante los primeros días, la cantidad de virus en la persona infectada es muy pequeña y la posibilidad de contagiar a otros también es muy pequeña. Conforme avanza la enfermedad, aumenta la cantidad de virus y la probabilidad de transmitir la infección. Si no has estado en contacto con una persona infectada no puedes tener el Ébola. Además, con adecuadas medidas de protección las posibilidades de contagio se reducen significativamente.

Este brote de Ébola pasará, el virus volverá a su ciclo salvaje, pero como otras veces, ten por seguro que el Ébola volverá, porque el virus no se ha ido.

Para saber más: Virus y pandemias

martes, 24 de abril de 2018

Vacunas y resistencia a los antibióticos


La resistencia a los antibióticos es un problema ya muy serio. Se estima que en Europa mueren cada año unas 25.000 personas por infecciones por bacterias que se han hecho resistentes a los antibióticos. Si no hacemos nada para evitarlo, se calcula que para el año 2050 pueden llegar a ser 390.000 muertes. La OMS ya nos alerta de que si seguimos así, podemos volver a situaciones similares a cuando no existían los antibióticos, cuando la que la gente se moría de infecciones comunes o pequeñas heridas para las que no había tratamiento. 



Las vacunas reducen la resistencia a los antibióticos

Entre las medidas que se proponen para reducir las resistencia a los antibióticos está la vacunación. Una razón es que las vacunas pueden reducir el uso de antibióticos al prevenir las infecciones bacterianas. Con las vacunas hay menos infecciones bacterianas y, por lo tanto, disminuye el uso de antibióticos, y como una de las causas del aumento de resistencia es el abuso de antibióticos, con las vacunas se contribuye a disminuir la aparición de resistencias. También disminuye el número de portadores, individuos sanos pero colonizados por la bacteria y que la puede trasmitir a otros. Por ejemplo, se ha comprobado que el uso de las vacunas conjugadas contra el neumococo ha reducido el número de infecciones por Streptococcus pneumoniae, no solo en las personas vacunadas sino también en los no vacunados, por el efecto rebaño o inmunidad de grupo de las vacunas. Además, las vacunas disminuyen el número de cepas circulantes que sean resistes a los antibióticos. La vacuna contra el neumococo también ha reducido la incidencia de infecciones por neumococo resistente a los antibióticos, y la vacuna Hib (contra Haemophilus influenza tipo b) prácticamente ha eliminado las infecciones por cepas resistentes a la ampicilina.

La vacuna contra la gripe reduce el uso de antibióticos en un 64% en las personas vacunadas

Los antibióticos no hacen nada contra los virus, pero muchas veces una infección viral se complica con infecciones secundarias bacterianas para las que se necesitan antibióticos. Hasta un 65% de las gripes en personas mayores se pueden complicar con neumonías (en muchos casos mortales) por infecciones secundarias por Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenza o Staphylococcus aureus, para las que hay que usar antibióticos. En Europa, se prescriben antibióticos hasta en un 55% de las gripes infantiles. Vacunando contra la gripe se puede reducir también el mal uso de los antibióticos. Y algo similar ocurre con las infecciones por el virus de la varicela, que fácilmente se complican con infecciones bacterianas (cada año ocurren 150.00 infecciones por Staphylococcus aureus tras una varicela). Por eso, otro efecto de las vacunas es la reducción de infecciones virales y de las infecciones bacterianas secundarias, que suelen requerir tratamiento antibiótico. Reducir el número total de infecciones secundarias bacterianas lleva consigo reducir el uso de antimicrobianos.

La vacunación es fundamente para luchar contra la resistencia a los antibióticos

Otro problema relacionado con la extensión de la resistencia a los antibióticos son las infecciones hospitalarias. Cada año ingresan en los hospitales unos 35 millones de personas mayores (en Europa y EE.UU.), un grupo de población especialmente susceptible a las infecciones hospitalarias por bacterias resistentes a los antibióticos. Pues las vacunas también puede reducir significativamente la extensión de estas bacterias en el ambiente hospitalario, como por ejemplo la vacuna contra Bordetella pertussis. Pero además, al reducir las hospitalizaciones, las vacunas también contribuyen a disminuir estas infecciones hospitalarias, como la vacuna contra el rotavirus en niños.

Retos pendientes para reducir el abuso de antibióticos a través de la vacunación

¿Qué más podemos hacer para contribuir a reducir el problema de la resistencia a los antibióticos desde la vacunación? Un tema pendiente es la vacunación de adultos. En la mayoría de los países europeos menos del 50% de la población adulta se vacuna contra la gripe o el neumococo, y reducir la gripe puede reducir a su vez el uso de antibióticos, como hemos comentado. También existen casos de tétanos y difteria en adultos por baja tasas de administración de las dosis de recuerdo de estas vacunas.



En una situación en la que la población NO está vacunada (a), la mayoría  es susceptible de infectarse y de transmitir el patógeno a otros individuos, que emplean antibióticos para curarse. El uso y abuso de antibióticos acaba generando resistencias que rápidamente se extiende por todo el planeta. Sin embargo, si gran parte de la población está vacunada (b) contra ese patógeno, se previene la transmisión de la enfermedad. Como resultado se emplean menos antibióticos y se disminuye la posibilidad aparición de resistencias. (Fuente: ref. 2).

Otra tarea pendiente es la vacunación del personal sanitario. Debido al amplio uso de antibióticos, el ambiente hospitalario es un excelente “caldo de cultivo” para algunas bacterias resistentes, como es el caso de Clostridium difficile, Pseudomonas aeruginosa, E. coli y otras Enterobacterias resistentes a los carbapenems, por ejemplo, y para las que las opciones de tratamiento son muy limitadas. El personal sanitario está en contacto con muchos pacientes y pueden jugar un papel muy importante en la transmisión cruzada de enfermedades y bacterias resistentes entre ellos. Cortar esa cadena de transmisión es esencial y por eso la OMS recomienda la vacunación de los trabajadores sanitarios. Desgraciadamente los datos indican que esta práctica no está del todo extendida entre ellos.

Por último, es necesario el desarrollo de nuevas vacunas específicas contra las bacterias resistentes a los antibióticos. Desarrollar nuevas vacunas es un proceso largo, complejo, con muchos requerimientos regulatorios y muy costoso. Sin embargo, ya existen algunos desarrollos en fase clínica de vacunas contra las principales bacterias resistentes: Clostridium difficile, E. coli, Haemophilus influenza, Mycobacterium tuberculosis, Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Streptococcus pneumoniae y Streptococcus del grupo B.

En conclusión, el uso de las vacunas existentes y el desarrollo de nuevas vacunas pueden contribuir a reducir el grave problema de las infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos, probablemente el mayor problema de salud al que nos enfrentamos y del que no somos todavía muy conscientes.

Para saber más:


(2) The role of vaccines in preventing bacterial antimicrobial resistance. Kathrin U Jansen, y col. Nature Medicine. 2018. 24: 10–19. doi:10.1038/nm.4465

miércoles, 28 de marzo de 2018

Pamplona “libre de transgénicos”


No existe ninguna evidencia científica de que los transgénicos tengan 
un impacto negativo en la salud o el medio ambiente

Recientemente la Comisión de Urbanismo del ayuntamiento ha acordado declarar Pamplona “Zona libre de transgénicos”. Según han informado “el Ayuntamiento considera imprescindible en este proceso informar a la ciudadanía”. Sin pretender entrar en un debate político y con este objetivo de informar a la ciudadanía, un grupo de científicos de distintas instituciones navarras hemos consensuado el siguiente texto sobre las evidencias científicas contrarias a la postura de los colectivos anti-transgénicos.

Un transgénico es un organismo al que le han incorporado genes de otro ser vivo, de forma artificial mediante técnicas de ingeniería genética, para que produzca alguna característica nueva. Los transgénicos se conocen como OMG (Organismos Modificados Genéticamente). Sin embargo, el progreso científico y tecnológico está dando lugar a desarrollos que permiten obtener productos comparables o indistinguibles de aquellos que se obtienen mediante procesos naturales o técnicas convencionales. Éste es el caso de las nuevas técnicas de edición genómica como CRISPR que permiten introducir modificaciones precisas, de forma eficiente y versátil, proporcionando la posibilidad de desarrollar nuevos procesos y productos en ámbitos como la salud, la bioeconomía y la mejora vegetal, en beneficio del medio ambiente y la sociedad. De hecho, una variante agrícola desarrollada mediante estas técnicas podría dar lugar a una planta no transgénica y estar exenta de las obligaciones de la normativa que regula los OGMs. 

La modificación genética de los seres vivos se viene realizando desde que se tiene constancia de la existencia de la agricultura y la ganadería, mediante técnicas de domesticación, cruces e hibridaciones. El uso actual de la ingeniería genética y de las nuevas técnicas de edición del genoma simplemente ha posibilitado realizar esas modificaciones de forma más dirigida, controlada y mucho más segura.

A diferencia del ámbito social y político, a nivel científico no existe polémica o controversia alguna respecto a la seguridad de los OMG y en concreto de los cultivos transgénicos. Son cientos las entidades técnicas y científicas a nivel global que ratifican la seguridad de los cultivos transgénicos y sus productos derivados. Pondremos solo dos ejemplos recientes.

¿Sabías que todos los seres vivos tienen genes? 0_0

En 2016 la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. publicó la mayor revisión científica sobre el impacto de los OMG realizada hasta la fecha. Para elaborar este estudio emplearon datos de más de 30 años de investigaciones científicas. Las conclusiones son claras: los transgénicos no sólo son indistinguibles de otros organismos no modificados sino que no existe ninguna prueba de que tengan un impacto negativo en la salud o el medio ambiente. En el estudio se rechazan y desacreditan todos los mitos que rodean a los OMG. Este informe ha examinado los datos epidemiológicos de incidencia de cáncer y otros problemas humanos de salud a lo largo del tiempo y no ha encontrado evidencias de que los alimentos procedentes de transgénicos sean menos seguros que los convencionales: no hay ninguna diferencia para la salud entre el consumo de un producto transgénico y un vegetal que no lo es. Además, los OMG resistentes a plagas ya han supuesto un beneficio para la salud al reducir las intoxicaciones con pesticidas. Tampoco se ha encontrado ningún indicio que señale que el uso de OMG reduzca la biodiversidad en los campos donde se plantan, no se ha demostrado que provoquen ningún impacto en el medio ambiente, y no hay datos que puedan demostrar que los cultivos transgénicos contribuyen a la contaminación del planeta. En la agricultura, los transgénicos han permitido aumentar los beneficios económicos. En este informe se recomienda que las regulaciones de nuevos tipos de cultivo se hagan en base a cómo es el producto y no a cómo ha sido desarrollado, desaconseja marcar los OMG como tales en el etiquetado, y reconoce que no hay argumentos de salud pública que apoyen esa idea.

Durante todos estos años que se han empleado alimentos transgénicos, por ejemplo, el número de muertos por esta causa ha sido de … cero.

Ese mismo año, 131 premios Nobel de Medicina, Física y Química publicaron una carta pidiendo a Greenpeace y a los gobiernos de todo el mundo que abandonen su oposición y sus campañas en contra de los OMG. En dicho texto, se exigía que acabaran las campañas contra los cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología en general y, en concreto contra el cultivo del arroz dorado, una variedad transgénica modificada para reducir el déficit de vitamina A. Esta variedad transgénica de arroz tiene el potencial de reducir o eliminar muchas de las muertes y enfermedades causadas por la deficiencia de esta vitamina, un grave problema de salud que causa ceguera y mortalidad infantil. Según datos de la OMS, se estima que hay 250 millones de personas que sufren déficit de vitamina A y que el 40% de ellos son niños menores de cinco años en países en desarrollo. En definitiva, se debe permitir el acceso de los agricultores a todas las herramientas de la biología moderna, especialmente a las semillas mejoradas a través de la biotecnología.

No existe por tanto ninguna evidencia científica de que los transgénicos tengan un impacto negativo en la salud o el medio ambiente, más bien todo lo contrario. Los OMG han revolucionado la investigación biomédica, y gracias a las modificaciones genéticas de animales, plantas y microorganismos somos capaces hoy en día de curar muchas enfermedades. Por ejemplo, muchos medicamentos, como la insulina, el interferón o la hormona del crecimiento se obtienen de bacterias modificadas genéticamente. 

En una “zona libre de transgénicos”, 
¿se prohibirá la venta de insulina a los diabéticos en las farmacias?

Los cultivos transgénicos no son solo los resistentes a los herbicidas, sino también los resistentes a las plagas, al frío o a la sequía. Declarar una “zona libre de transgénicos” es afortunadamente imposible. La ley obliga a etiquetar solo los productos utilizados en la alimentación. De esos, en España solo se siembra uno, el maíz MON810, pero en la Unión Europea se importan casi 50 (soja, maíz, colza, …), que se utilizan principalmente para piensos en el ganado, aunque en un supermercado se pueden encontrar muchos productos de origen transgénico que usamos en la vida cotidiana: desde las proteasas que se utilizan en la solución para lavar las lentes de contacto, o las celulasas para darle el toque de lavado a la piedra a los pantalones vaqueros, hasta las enzimas que se utilizan para tratar zumos o harinas. La ropa de algodón que usamos o el papel de los billetes de euro están fabricados con transgénicos.

Declarar una “zona libre de transgénicos” no tiene ningún sentido. Confiemos en que en Pamplona, por el bien de toda la ciudadanía, podamos seguir viviendo sin preocuparnos por un problema que NO existe.

Firman, por orden alfabético:

Alonso Casajús, Nora (CEO de Iden Biotechnology)

Ariño, Arturo H. (Profesor de Ecología, Universidad de Navarra y UNED)

Armentia, Javier (Director del Planetario de Pamplona)

Arocena Vélez, Ion (Director General de la Asociación Española de Bioempresas, ASEBIO)

González Aseguinolaza, Gloria (Directora del programa de Terapia Génica del CIMA-Universidad de Navarra)

Grilló, María Jesús (Investigadora y Representante Institucional del CSIC en Navarra)

Jauregui, Javier Ignacio (Director Servicios Tecnológicos, CNTA)

Lasa Uzcudun, Iñigo (Catedrático de Microbiología, Universidad Pública de Navarra, Director Navarrabiomed)

López-Goñi, Ignacio (Catedrático de Microbiología, Universidad de Navarra)

Pisabarro de Lucas, Gerardo (Catedrático de Microbiología, Universidad Pública de Navarra)

Ramírez Nasto, Lucía (Catedrática de Genética y Mejora Vegetal, Universidad Pública de Navarra)

Sevilla, Joaquín (Responsable de Divulgación del Conocimiento, Universidad Pública de Navarra)

Solano Goñi, Cristina (Profesora Titular de Microbiología, Universidad Pública de Navarra)

Vizmanos Pérez, José Luis (Catedrático de Genética, Universidad de Navarra)

(Si te interesa adherirte, puedes añadir tu nombre y cargo
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