lunes, 18 de marzo de 2019

Lepra y armadillos



Si vas a Brasil, no comas armadillos

Te lo cuento en este vídeo de la serie “Los microbios en el museo” #microBIOscope:


En 1526, Gonzalo Fernández de Oviedo, primer cronista de Indias, publicó el Sumario de la Natural Historia de las Indias. En sus descripciones, resalta la gran fertilidad y riqueza de aquellas tierras y trata de hacer comprensible e imaginable un mundo radicalmente nuevo, con la autoridad de quien la ha contemplado “por vista de ojos”.


El Sumario es un magnífico retrato de la naturaleza americana, escrito pocos años después del descubrimiento. En él se describen por primera vez algunas especies de animales y plantas hasta entonces desconocidas para los europeos.

Una de esas especies era el armadillo o encubertado, del que ya Fernández de Oviedo dice que era un excelente manjar. Son mamíferos que viven solo en el continente americano. Son muy fáciles de reconocer, por tener una armadura formada por placas o escudos córneos que les sirven de protección, y que en algunos géneros permiten al animal enrollarse en forma de bola.

Sin embargo, este simpático animal puede ser portador de algunos microorganismos que producen enfermedades en el ser humano. Por ejemplo, en el sur de EE.UU., principalmente en los estados de Texas, Luisiana y Florida, ya se había descrito desde hace años la transmisión de Mycobacterium leprae, la bacteria que produce la lepra, a través de armadillos (también se ha descrito en armadillos la presencia de Trypanosoma cruzi, el protozoo causante de la enfermedad de Chagas, y de otros patógenos).

Ahora, en un reciente trabajo realizado en Brasil, han analizado por técnicas moleculares la presencia de Mycobacterium leprae en armadillos salvajes, y han encontrado la bacteria en el 62% de los armadillos analizados (10 de 16), en concreto en el hígado y el bazo. Hay que tener en cuenta que en algunas zonas del Brasil, los armadillos son cazados y consumidos como parte de la dieta (dicen que la carne de armadillo sabe a pollo, conejo y cerdo a la vez). También se consume el hígado crudo en forma de ceviche.


Por eso, en este estudio han analizado también la presencia de anticuerpos frente al armadillo en personas sanas. Los resultados demuestran que las personas que consumen carne de armadillo frecuentemente (más de una vez al mes) presentaban una respuesta inmume más potente frente a antígenos específicos de la bacteria. Esto indica que estas personas están más expuestas a Mycobacterium leprae, que las personas que no consumen carne de armadillo. En Brasil se detectan cerca de 25.000 casos de lepra anualmente.



En resumen, los armadillo representar un reservorio o almacén natural de la bacteria y las personas que cazan o consumen carne de este animal están en riesgo de contraer la lepra

Así que ya sabes, si vas a Brasil y ves un armadillo déjalo correr y no te lo comas. Es más sano el pollo, el conejo o el cerdo.



 Algunos datos más sobre Mycobacterium leprae:


La bacteria Mycobacterium leprae es la causante de la lepra en humanos, una enfermedad de desarrollo lento que afecta principalmente a la piel y a los nervios periféricos. La enfermedad causa lesiones desfigurantes (si buscas imágenes de “lepra” en Google se te quitarán las ganas de comer), y un daño progresivo en el sistema nervioso que puede generar debilidad y atrofia muscular, pérdida de hueso, amputaciones y ceguera. La enfermedad se trata con antibióticos. Se sabe que existe desde hace miles de años. Existe una resistencia genética a la enfermedad y el 90% de la población humana es inmune. El bacilo fue descubierto por el médico noruego Gerhard Henrick Armauer Hansen en 1873, por eso a la lepra se le conoce también como la enfermedad de Hansen y a la bacteria como el bacilo de Hansen. Desde hace más de treinta años hay un programa específico de la OMS para acabar con esta enfermedad, que ha pasado de más de 5 millones de afectados en los años 80 a poco más de 200.000 en la actualidad. El 80% de los casos se encuentran en India, Brasil e Indonesia. Todavía no hemos sido capaces de cultivar in vitro en cultivo puro la bacteria. Se puede expulsar por vía nasal, por lo que la transmisión es vía aerosoles, aunque a pesar de lo que se pueda pensar, la lepra es muy poco contagiosa.

Para más información:


Con la colaboración de:



sábado, 16 de febrero de 2019

Los mini-anticuerpos de llamas y tiburones que pueden salvarte la vida


¿A quién le interesa saber qué hay en la sangre de un camello?

En el nuevo capítulo de la serie “Los microbios en el museo” de #microBIOscope hablamos de los mini-anticuerpos de llamas, dromedarios y tiburones que te pueden salvar la vida:



Estudiar la biología de animales salvajes o exóticos no es mera curiosidad. Algunos estos conocimientos puede resultar en grandes avances científicos.

En 1989 un grupo de biólogos dirigidos por Raymond Hamers de la Universidad Libre de Bruselas investigaba la defensa inmnune de los dromedarios contra los parásitos. La investigación era parte de un proyecto de fin de carrera. Una de las pruebas de anticuerpos en la sangre de los dromedario parecía mostrar un error: además de los anticuerpos normales con cuatro cadenas de proteínas, aparecían unos anticuerpos más sencillos compuestos solamente por un par de cadenas de proteínas.

Los anticuerpos son proteínas de la sangre que son parte de nuestro sistema de defensa. Reconocen y se unen específicamente a compuestos extraños a nuestro organismo, denominados antígenos, bloqueándolos e inactivándolos.

El descubrimiento en realidad no fue un error, y varios años después, Hamers y sus colaboradores publicaron sus resultados en la revista NatureLo que habían descubierto es que en algunos animales, como camellos, dromedarios, llamas y también en los tiburones, alrededor de la mitad de los anticuerpos que circulan en su sangre son más pequeños que los del resto de los mamíferos.


 (Fuente de la imagen: ref. 1)

Mientras que los anticuerpos “clásicos” están compuestos por dos cadenas largas y dos cadenas ligeras, estos mini-anticuerpos carecen de las cadenas ligeras y solo están formados por dos cadenas largas. Además, estos anticuerpos "incompletos" son capaces de unirse con sus antígenos con la misma afinidad que los anticuerpos normales, a pesar de ser diez veces más pequeños.


Anticuerpos, mini-anticuerpos y nano-anticuerpos. (Fuente de la imagen: Small but mighty. Leslie M. Science. 2018. 360(6389):594-597).

Esto tiene muchas ventajas, y es que los mini-anticuerpos son capaces de unirse a sus objetivos en lugares donde los anticuerpos normales, mucho más grandes, no tiene acceso, como los sitios activos de las enzimas o las hendiduras de las membranas celulares. Además, pueden incluso reconocer superficies rugosas o moléculas tipo glicoproteínas de la membrana celular. También, por su pequeño tamaño son más estables y más resistentes al calor y al pH ácido, por lo que pueden conservar su actividad a medida que pasan por el tubo digestivo. Son por tanto, más fáciles de fabricar, manejar y administrar.

Los mini-anticuerpos, o derivados de estos (los nano-anticuerpos), tienen ya unas aplicaciones fascinantes en biomedicina y biotecnología. Se están empleado, por ejemplo, para diagnosticar y tratar varias enfermedades como el Alzheimer y diversos tipo de cáncer, o para desarrollar biosensores.

Por ejemplo, se acaba de publicar un estudio (2) muy interesante sobre una nueva estrategia para combatir la gripe estacional: el diseño de una nueva vacuna universal contra la gripe, basado en este tipo de mini-anticuerpos. Como sabes, la gripe es un virus con una altísima variabilidad, por lo que es necesario desarrollar nuevas vacunas cada temporada.

Lo que han hecho estos investigadores es inmunizar llamas con varios tipos del virus de la gripe y aislar de su sangre estos mini-anticuerpos contra el virus. Han demostrado que algunos de estos mini-anticuerpos son capaces de neutralizar varios tipos de virus de la gripe a la vez. Demostraron también que estos mini-anticuerpos reconocían residuos muy conservados de la hemaglutinina (HA) del virus. Fusionando algunos de estos mini-anticuerpos, los investigadores construyeron anticuerpos multidominio más complejos con propiedades sinérgicas, es decir, capaces en este caso de neutralizar prácticamente la mayoría de los distintos tipos de virus de la gripe A  y de gripe B. Además los han ensayado en ratones, y estos nuevos anticuerpos con capaces de proteger de dosis letales contra las cepas H1N1 (A/Puerto Rico/8/34-MA), H3N2 (A/Hong Kong/1/68-MA), H7N9 (A/Anhui/1/13) y B (B/Florida/4/06-MA). Por último, han comprobado su efectividad también como vacunas intranasales con vectores de virus adenoasociados recombinantes.

Todos estos resultados se han obtenido en ratones, todavía no han sido probados en humanos. Pero algunos de estos nuevos mini-anticuerpos obtenido a partir de llamas podrían emplearse como medida preventiva, como una vacuna universal frente a la mayoría de cepas de gripe circulantes, especialmente para proteger grupos de riesgo como personas mayores de 65 años e inmunocomprometidos.

Esto demuestran de nuevo que estudiar la biología de otras especies animales no es una mera curiosidad científica y que la ciencia que puede parecer más básica (¿a quién le interesa saber que hay en la sangre de un camello?), puede tener aplicaciones sorprendentes.

Para más información:



Con la colaboración de:



lunes, 11 de febrero de 2019

La increíble historia de Alice Catherine Evans

Sus trabajos no fueron tomados en serio principalmente por dos motivos: era una mujer y no había conseguido realizar un doctorado

La mujer en la ciencia: la increíble historia de Alice Catherine Evans (microbióloga):



Para saber más: 

- La historia de Alice Catherine Evans

"La mujer en la ciencia" es una iniciativa de:

domingo, 27 de enero de 2019

Las diez prioridades de la OMS en materia de salud


La resistencia a los antibióticos, las dudas sobre las vacunas, la próxima pandemia de gripe, ébola, dengue y VIH entre las prioridades de la OMS

1. La resistencia a los antibióticos.
La capacidad de bacterias, parásitos, virus y hongos de resistir a los antimicrobianos nos retrotraen a las épocas en que las enfermedades infecciosas eran incurables. Ya son un problema global la neumonía, tuberculosis, gonorrea, salmonelosis, … resistentes a los antibióticos. Los patógenos resistentes a los antimicrobianos ponen en riesgo y comprometen otras prácticas médicas como la cirugía y los tratamientos de quimioterapia. En 2017, cerca de 600.000 casos de tuberculosis fueron resistentes a la rifampicina (el antimicrobiano más efectivo hasta ahora contra esta bacteria) y el 82% de estas personas tenía tuberculosis multirresistentes. La resistencia a los antimicrobianos es debida, entre otras causas, a su uso excesivo en humanos, animales y medio ambiente. Es necesario un plan de acción global que aumente la conciencia y el conocimiento del problema, ayude a reducir la infección y fomente el uso prudente de los antibióticos.

  

2. Dudas sobre las vacunas y movimientos antivacunas.
La resistencia a las vacunas amenaza con revertir el progreso realizado en la lucha contra las enfermedades prevenibles por vacunación. Las vacunas son el método más rentable para evitar la enfermedad, previenen entre 2-3 millones de muertes al año y podrían evitarse 1,5 millones más si se mejoraran las coberturas vacunales. El sarampión, por ejemplo, ha aumentado un 30% a nivel mundial. Las razones son complejas, no todo se debe a los antivacunas, pero la duda de su eficacia contribuye a su aumento en algunos países. El personal sanitario es una pieza clave para proporcionar información correcta sobre las vacunas. En 2019, la OMS quiere impulsar una campaña para eliminar el cáncer cervical aumentado la cobertura de la vacuna contra VPH. 2019 puede ser el año también en el que se detenga la trasmisión de virus de la polio en Afganistán y Pakistán, donde solo se detectaron 30 casos el año pasado.


3. Una pandemia mundial de gripe.
No sabemos cuándo ni cómo será de grave la pandemia de gripe, pero lo que sí es seguro es que llegará, por lo que es necesario estar preparados a nivel global. Hay que asegurar un acceso efectivo y equitativo a los sistemas de diagnóstico, vacunas y tratamientos, especialmente en los países en vías de desarrollo. La obtención de una vacuna universal sigue siendo una prioridad.



4. Ébola y otros patógenos emergentes.
En 2018, ha habido dos epidemias de ébola en la República Democrática del Congo. Ha llegado a zonas urbanas densamente pobladas (con más de un millón de habitantes) y a áreas afectadas por conflictos armados. Existen además otros patógenos que pueden causar emergencias sanitarias y epidemias graves, como  por ejemplo fiebres hemorrágicas, Zika, virus Nipah, coronavirus MERS y SARS, etc.



5. Dengue.
El dengue, una enfermedad viral transmitida por mosquitos, puede llegar a ser mortal en un 20% de los casos con dengue severo. En 2018, Bangladesh sufrió la mayor epidemia de dengue de las últimas dos décadas, y la enfermedad se extiende a países subtropicales y más templados. Se estima que el 40% de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad, y existen unos 390 millones de infecciones cada año. El objetivo de la OMS es reducir un 50% las muertes para el 2020.


6. VIH.
El progreso que se ha hecho en estos últimos años contra el VIH ha sido enorme: cada vez más personas diagnósticas, con acceso a los tratamientos antiretrovirales (22 millones de personas están en tratamiento) y con acceso a medidas preventivas, como la profilaxis pre-exposición (personas en riesgo de infectarse que toman antirretrovirales para prevenir la infección). Sin embargo, la epidemia continúa causando más de un millón de muertos al año. Desde que comenzó la infección, más de 70 millones de personas se han infectado y cerca de 35 millones han fallecido. Todavía hoy unos 37 millones de personas viven con el virus VIH. 1 de cada 4 nuevas infecciones de VIH ocurren en el África subsahariana, a pesar de suponer el 10% de la población mundial.  El objetivo es promover el autotest o autodiagnóstico de la enfermedad, para que todo el mundo conozca su estado cuanto antes y pueda recibir tratamiento inmediato.



7. La contaminación del aire y el cambio climático.
Nueve de cada diez personas respiran aire contaminado todos los días. La contaminación del aire es el mayor riesgo medioambiental para la salud. Los contaminantes microscópicos del aire pueden penetrar en el sistema respiratorio y circulatorio y dañar los pulmones, el corazón y el cerebro. Cada año mueren 7 millones de personas por enfermedades causadas por la contaminación: cáncer, accidentes cerebrovascular, enfermedad cardiaca y pulmonar. La contaminación del aire proviene de emisiones de la industria, el transporte, la agricultura y combustibles sucios en los hogares. La principal causa de contaminación del aire (los combustibles fósiles) contribuyen también al cambio climático, que también influye en la salud de la gente. Entre 2030 y 2050 se estima que el cambio climático cause 250.000 muertes cada año.

8. Enfermedades no transmisibles.
Enfermedades como diabetes, cáncer y cardiacas son responsables del 70% de todas las muertes que ocurren en el plante: 41 millones de personas, cada año. El 85% de estas muertes ocurren en países con bajo o medio nivel de ingresos. El aumento de estas enfermedades está asociado a cinco factores de riesgo: el consumo de tabaco, el sedentarismo (inactividad física), el consumo de alcohol, las dietas no saludables y la contaminación del aire.

9. Escenarios frágiles y vulnerables.
Más de 1.600 millones de personas (el 22% de la población global) viven en lugares en crisis sin acceso a servicios básicos de salud: sequías, hambrunas, conflictos armados, desplazamientos masivos de población, …

10. Falta de sistema de atención primera.
La atención primaria es el primer contacto que suele tener la población con los sistema de salud. Muchos países carecen sistemas de atención primaria adecuados. Se necesitan potenciar los sistemas de atención médica para una atención integral y asequible durante toda la vida.

Fuente: OMS

lunes, 14 de enero de 2019

En el laboratorio de bioseguridad de nivel 3 (BSL3)


En un laboratorio de bioseguridad de nivel 3:
 microorganismos patógenos

Serpientes, arañas, escorpiones, anfibios, caracolas, gusanos, pulpos, … son algunos de los animales más peligrosos que existen. Producen potentes venenos capaces de paralizar a sus víctimas o de defenderse de los depredadores. Suelen ser neurotoxinas o citotoxinas que afectan a las neuronas, lisan los eritrocitos o atacan las células cardiacas.

El pez globo es probablemente el segundo vertebrado más venenoso del mundo, después de la rana dardo dorada, un pequeño anfibio de la selva colombiana. El pez globo produce una neurotoxina, la tetrodotoxina, que se acumula en sus vísceras (como el hígado y los ovarios) y en la piel. Afecta a la sinapsis neuronal y es una de la toxinas más potentes y rápidas que se conocen. Afecta al diafragma por lo que la víctima acaba muriendo por asfixia. 

Fórmula de la tetrodotoxina.

La carne de pez globo se considera un manjar exclusivo y exquisito en Japón y en otros países orientales, que le denominan fugu. Unos pocos microgramos son suficiente para provocar la muerte. No hay antídoto conocido, así que si lo cocinan mal, puede provocar la muerte. Cada año mueren alguna persona en Japón, por consumo de fugu contaminado con la toxina. En otros países el consumo de pez globo está prohibido.


¡Cuidado con el fugu!

¿Y qué pasa con las bacterias? ¿Hay bacterias peligrosas?
 ¿Cómo podemos manipular o trabajar con microorganismos patógenos?

La inmensa mayoría de los microbios son unos buenos tipos: gracias a ellos es posible la vida en el planeta, son la base de la biotecnología, limpian nuestros desechos y  tienen funciones relevantes en la industria alimentaria, por ejemplo.

Pero es verdad que algunos microbios tiene su lado oscuro y algunos son malos pero que muy malos. Algunos son agentes patógenos que producen desde enfermedades leves hasta incluso la muerte. Por eso, los microorganismos se clasifican en cuatro grupos de riesgo según los siguientes factores: 

- la virulencia del microorganismo, 
- el modo en el que se trasmite y el tipo de huésped que infecta, 
- la disponibilidad de medidas preventivas efectivas (como vacunas), 
- la disponibilidad de un tratamiento efectivo (antibióticos y otros quimioterápicos) y la resistencia a los mismos. 

Cada grupo de riesgo requiere unas condiciones de trabajo concretas, unos laboratorios con niveles de bioseguridad específicos. 

Hoy vamos a visitar el Laboratorio de Bioseguridad de nivel 3 (BSL 3) del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad de Navarra, una instalación que permite trabajar con microorganismos del grupo de riesgo 3

Este grupo incluye agentes patógenos para el ser humano o animales, cuyo contagio entre personas es poco frecuente, suponen un alto riesgo individual pero bajo riesgo para la comunidad y para los que existen medidas preventivas y/o terapéuticas. Entre los microorganismos del grupo 3 están bacterias como Mycobacterium tuberculosis, Yersinia pestis o Brucella y virus como el VIH, fiebre amarilla o la rabia, entre otros.


En el nuevo capítulo de la serie “Los microbios en el museo” de #microBIOscope visitamos el Laboratorio de Bioseguridad de nivel 3 (BSL 3) del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad de Navarra:



La clasificación completa de los microorganismos según su biopeligrosidad es la siguiente:

- Los microorganismos del grupo 1 son gentes no asociados con enfermedades en humanos y animales. El riesgo de infección a nivel individual o colectivo es nulo. A este grupo pertenecer muchas bacterias ambientales, como Rhizobium, Bacillus subtilis o ciertas cepas de Escherichia coli.

- Los del grupo de riesgo 2 son microorganismos asociados con enfermedades humanas raramente serias, para las cuales siempre hay disponibles medidas preventivas y/o terapéuticas. El riesgo de diseminación de la infección es limitado, el riesgo individual moderado y bajo para la comunidad. Algunos ejemplos de este tipo de microorganismos son Campylobacter jejuni, Helicobacter pylori, Neisseria gonorrhoeae, Salmonella typhimurium, Toxoplasma gondii, Adenovirus, Papovavirus, entre otros.

- Los agentes del grupo 3 ya se han explicado más arriba.

- Los más peligrosos son los del grupo 4: agentes causantes de enfermedades humanas o animales serias o letales, para las cuales normalmente no hay disponibles ni medidas preventivas y/o terapéuticas. El contagio entre individuos infectados se da fácilmente, y hay un alto riesgo de infección individual y colectivo. Muchos de estos agentes causan brotes infecciosos en países tropicales en Asia, Latinoamérica y África, son enfermedades infecciosas emergentes y muy graves. En este grupo se incluyen algunos de los virus más peligrosos como el de la viruela, los que producen fiebres hemorrágicas como los Filovirus Ébola y Marburg, y otros de los grupos Arenavirus, Bunyavirus y Paramyxovirus



- Los más malos entre los malos: nivel 4 de bioseguridad (incluye vídeo de una instalación BSL4)

Con la colaboración de: