lunes, 15 de abril de 2019

Bacterias en la Estación Espacial Internacional


Ningún ambiente está estéril

Te lo cuento en este vídeo de la serie “Los microbios en el museo” #microBIOscope:


La Estación Espacial Internacional (EEI) está a unos 400 km de distancia de la Tierra y está habitada por el hombre de forma constante desde el año 2000. Es un ecosistema único y peculiar, con altos niveles de radiación, baja disponibilidad de nutrientes, temperatura y humedad constantes (22ºC y 60%) y condiciones de microgravedad. La EEI no es un ambiente estéril y está poblada también de microbios desde su inicio.

Desde hace ya varios años se viene monitorizando la presencia de microorganismos en la EEI. Los análisis microbiológicos han demostrado la presencia de distintos microbios en el aire y en las superficies de la estación (más de 70 especies distintas), desde hongos como Penicillium y Aspergillus, hasta bacterias como Bacillus, Staphylococcus, Acinetobacter, miembros de la familia de las Enterobacteriaceae, Corynebacterium, Propionibacterium y otras (1). Algunas de estas bacterias son potenciales patógenos oportunistas capaces de infectar a personas inmunocomprometidas. El origen de estos microorganismos obviamente es humano, son parte de la microbiota normal que llevan los astronautas. También puede provenir de alimentos o equipos que se envían desde la Tierra.

La presencia de estos microorganismos en un ambiente cerrado como la EEI supone un riesgo. Por una parte, los microorganismo pueden afectar al biodeterioro de algunos materiales. Pero es que además, son un riesgo para la salud de la tripulación, sobre todo si tenemos en cuenta que los viajes espaciales prolongados suelen debilitar el sistema inmune de los astronautas, haciéndolos más susceptibles a una posible infección. Además, se ha descrito que las condiciones de microgravedad puede afectar a la virulencia de algunas bacterias, haciéndolas más virulentas en unos casos (Salmonella) o incluso menos en otros (Listeria monocytogenes, Enterococcus faecalis). De momento, nunca se han descrito infecciones series a bordo y nunca se ha tenido que abortar una misión por esta causa. Solo ha habido algún caso aislado de conjuntivitis o infecciones dentales.

Recientemente se han analizado la presencia de genes de resistencia a los antibióticos en algunas de las bacterias aisladas en la EEI. Para ello, se han tomado 24 muestras de ocho sitios distintos de la EEI durante un periodo de un año (2). Las muestras se han cultivado y analizado su DNA por métodos de secuenciación masiva, y se han caracterizado los genes de resistencia a los antibióticos (lo que se denomina el resistoma). Los resultados demostraron la presencia de numerosos genes de resistencia a 28 agentes antimicrobianos diferentes.

De las 105 cepas bacterianas que se aislaron, cinco de ellas se identificaron como Enterobacter bugandensis, y se analizaron en mayor profundidad (3). Estas bacterias se habían aislado del inodoro y de la plataforma de ejercicio de la estación espacial. Se comprobó que estos cinco aislamientos de la EEI eran fenotípica y genotípicamente idénticas a tres cepas clínicas aisladas en entornos hospitalarios en la Tierra: la cepa EB-247, aislada de la sangre de un recién nacido en Tanzania; 153_ECLO, aislada de una muestra de orina de un recién nacido de Washington; y MBRL 1077, aislada de una herida de una mujer de 72 años de edad. La comparación de los genomas de estas ocho cepas, reveló que todas contenían hasta 112 genes relacionados con la virulencia y enfermedad, algunos de ellos responsables de la resistencia a los antibióticos.

Todo esto demuestra que, como era de esperar, los aislamientos de la estación espacial son de origen humano y comparten un patrón de resistencia a los antibióticos similar a las cepas terrícolas. No se trata, como se ha interpretado erróneamente en algunos medios, de que las bacterias en el espacio estaban evolucionando rápidamente hacia superbacterias resistentes a los antibióticos. Simplemente son similares a sus congéneres terrícolas.

Un resultado similar ya se obtuvo cuando se compararon los genomas de 189 bacterias de los géneros Bacillus cereus y Staphylococcus aureus aisladas de distintos ambientes: desde la EEI, ambientes terrícolas, el suelo y de muestras de origen humano (4). Aunque se comprobaron diferencias genéticas relacionados con el distinto origen de las cepas (las aisladas en la estación espacial, por ejemplo, presentaban mayores funciones relacionadas con la biosíntesis, el metabolismo y la respuesta al estrés), esas diferencias no estaban asociadas con un potencial impacto en la salud humana.

Todos estos resultados lo que sí sugieren es que es necesario desarrollar procedimientos específicos de limpieza para erradicar esos microorganismos, monitorizar su presencia, y evaluar el tipo de tratamiento antibiótico que debería darse en el espacio. No sabemos por ejemplo, si, como ocurre en la Tierra, la resistencia a los antibióticos se puede transmitir y extender con facilidad entras las bacterias de la estación espacial a través de plásmidos. Conocer estos datos es importante para mantener la salud de la tripulación, sobre todo en los misiones de larga duración, cuando la vuelta a la Tierra para un tratamiento con antibióticos no es una opción posible.

Para saber más:





Con la colaboración de:



y la colaboración "espacial" del Planetario de Pamplona

jueves, 4 de abril de 2019

#microMOOCvacunas: el primer curso vía Twitter sobre vacunas


Actualmente, 3.484 millones de personas son usuarios activos de las redes sociales, la mayoría de ellos a través de sus teléfonos móviles. Esto supone el 45% de la población mundial. Facebook, YouTube, Instagram y Twitter son las redes sociales más populares. Durante los últimos años ha aumentado el interés por emplear estas tecnologías para la práctica profesional y como un complemento muy válido para el aprendizaje y la comunicación de la ciencia.

Algunos de vosotros ya conocéis los cursos vía Twitter, que con la etiqueta básica #microMOOC, llevo impartiendo y promoviendo desde hace años, una actividad que ha generado varios “spin off”: #microMOOCSEM, #microMOOCSEM2, #microMOOCCA, #EUROmicroMOOC.

Ahora lanzamos una nueva edición, esta vez sobre un tema apasionante y de gran actualidad: ¡las vacunas!

#microMOOCvacunas" es el primer curso online vía Twitter sobre vacunas



Esta vez vamos de la mano de Asociación Española de Vacunología (AEV) y de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (ANENVAV), y participamos un grupo de tuiteros profesionales de salud pública, medicina preventiva, pediatría, enfermería, farmacia, microbiología.

El curso son siete clases, que se emitirán vía Twitter una cada día. Cada clase consiste en un conjunto de 30-40 tuits que se emiten uno por minuto (la clase dura, por tanto no más de 40 minutos). Cada tuit es una frase concisa con un mensaje concreto, al que se le enlaza una imagen, video, link, …. En conjunto, los 30-40 tuits suponen una auténtica clase on line sobre el tema.  Todos los tuits van con las etiquetas #microMOOCvacunas y #VaccinesWork, para que puedan ser seguidos fácilmente.

Nunca ha sido tan fácil aprender

El curso se emitirá diariamente, a las 10:00 am (UTC+2), durante la Semana Mundial de la Inmunización, desde el miércoles 24 al martes 30 de abril. Los tuits se emitirán desde la cuenta de Twitter @AEV_vacunas.

Para seguir el curso no hace falta matricularse, ni apuntarse a nada, es on line, gratuito. Solo es necesario seguir vía Twitter (a la hora y día señalados) la etiqueta #microMOOCvacunas o la cuenta @AEV_vacunas. Se puede interactuar y preguntar en directo con la misma etiqueta. También uno puede seguir la clase en otro momento simplemente buscando la etiqueta #microMOOCvacunas. Posteriormente todos los tuits quedarán disponibles en una dirección web (que se anunciará en su momento) para que todo aquel que quiera consultar la clase pueda hacerlo.

No te lo pierdas, y sobre todo RT: vamos a llenar Twitter de #VaccinesWork











lunes, 18 de marzo de 2019

Lepra y armadillos



Si vas a Brasil, no comas armadillos

Te lo cuento en este vídeo de la serie “Los microbios en el museo” #microBIOscope:


En 1526, Gonzalo Fernández de Oviedo, primer cronista de Indias, publicó el Sumario de la Natural Historia de las Indias. En sus descripciones, resalta la gran fertilidad y riqueza de aquellas tierras y trata de hacer comprensible e imaginable un mundo radicalmente nuevo, con la autoridad de quien la ha contemplado “por vista de ojos”.


El Sumario es un magnífico retrato de la naturaleza americana, escrito pocos años después del descubrimiento. En él se describen por primera vez algunas especies de animales y plantas hasta entonces desconocidas para los europeos.

Una de esas especies era el armadillo o encubertado, del que ya Fernández de Oviedo dice que era un excelente manjar. Son mamíferos que viven solo en el continente americano. Son muy fáciles de reconocer, por tener una armadura formada por placas o escudos córneos que les sirven de protección, y que en algunos géneros permiten al animal enrollarse en forma de bola.

Sin embargo, este simpático animal puede ser portador de algunos microorganismos que producen enfermedades en el ser humano. Por ejemplo, en el sur de EE.UU., principalmente en los estados de Texas, Luisiana y Florida, ya se había descrito desde hace años la transmisión de Mycobacterium leprae, la bacteria que produce la lepra, a través de armadillos (también se ha descrito en armadillos la presencia de Trypanosoma cruzi, el protozoo causante de la enfermedad de Chagas, y de otros patógenos).

Ahora, en un reciente trabajo realizado en Brasil, han analizado por técnicas moleculares la presencia de Mycobacterium leprae en armadillos salvajes, y han encontrado la bacteria en el 62% de los armadillos analizados (10 de 16), en concreto en el hígado y el bazo. Hay que tener en cuenta que en algunas zonas del Brasil, los armadillos son cazados y consumidos como parte de la dieta (dicen que la carne de armadillo sabe a pollo, conejo y cerdo a la vez). También se consume el hígado crudo en forma de ceviche.



Por eso, en este estudio han analizado también la presencia de anticuerpos frente al armadillo en personas sanas. Los resultados demuestran que las personas que consumen carne de armadillo frecuentemente (más de una vez al mes) presentaban una respuesta inmume más potente frente a antígenos específicos de la bacteria. Esto indica que estas personas están más expuestas a Mycobacterium leprae, que las personas que no consumen carne de armadillo. En Brasil se detectan cerca de 25.000 casos de lepra anualmente.



En resumen, los armadillo representar un reservorio o almacén natural de la bacteria y las personas que cazan o consumen carne de este animal están en riesgo de contraer la lepra

Así que ya sabes, si vas a Brasil y ves un armadillo déjalo correr y no te lo comas. Es más sano el pollo, el conejo o el cerdo.



 Algunos datos más sobre Mycobacterium leprae:


La bacteria Mycobacterium leprae es la causante de la lepra en humanos, una enfermedad de desarrollo lento que afecta principalmente a la piel y a los nervios periféricos. La enfermedad causa lesiones desfigurantes (si buscas imágenes de “lepra” en Google se te quitarán las ganas de comer), y un daño progresivo en el sistema nervioso que puede generar debilidad y atrofia muscular, pérdida de hueso, amputaciones y ceguera. La enfermedad se trata con antibióticos. Se sabe que existe desde hace miles de años. Existe una resistencia genética a la enfermedad y el 90% de la población humana es inmune. El bacilo fue descubierto por el médico noruego Gerhard Henrick Armauer Hansen en 1873, por eso a la lepra se le conoce también como la enfermedad de Hansen y a la bacteria como el bacilo de Hansen. Desde hace más de treinta años hay un programa específico de la OMS para acabar con esta enfermedad, que ha pasado de más de 5 millones de afectados en los años 80 a poco más de 200.000 en la actualidad. El 80% de los casos se encuentran en India, Brasil e Indonesia. Todavía no hemos sido capaces de cultivar in vitro en cultivo puro la bacteria. Se puede expulsar por vía nasal, por lo que la transmisión es vía aerosoles, aunque a pesar de lo que se pueda pensar, la lepra es muy poco contagiosa.

Para más información:


Con la colaboración de:



sábado, 16 de febrero de 2019

Los mini-anticuerpos de llamas y tiburones que pueden salvarte la vida


¿A quién le interesa saber qué hay en la sangre de un camello?

En el nuevo capítulo de la serie “Los microbios en el museo” de #microBIOscope hablamos de los mini-anticuerpos de llamas, dromedarios y tiburones que te pueden salvar la vida:



Estudiar la biología de animales salvajes o exóticos no es mera curiosidad. Algunos estos conocimientos puede resultar en grandes avances científicos.

En 1989 un grupo de biólogos dirigidos por Raymond Hamers de la Universidad Libre de Bruselas investigaba la defensa inmnune de los dromedarios contra los parásitos. La investigación era parte de un proyecto de fin de carrera. Una de las pruebas de anticuerpos en la sangre de los dromedario parecía mostrar un error: además de los anticuerpos normales con cuatro cadenas de proteínas, aparecían unos anticuerpos más sencillos compuestos solamente por un par de cadenas de proteínas.

Los anticuerpos son proteínas de la sangre que son parte de nuestro sistema de defensa. Reconocen y se unen específicamente a compuestos extraños a nuestro organismo, denominados antígenos, bloqueándolos e inactivándolos.

El descubrimiento en realidad no fue un error, y varios años después, Hamers y sus colaboradores publicaron sus resultados en la revista NatureLo que habían descubierto es que en algunos animales, como camellos, dromedarios, llamas y también en los tiburones, alrededor de la mitad de los anticuerpos que circulan en su sangre son más pequeños que los del resto de los mamíferos.


 (Fuente de la imagen: ref. 1)

Mientras que los anticuerpos “clásicos” están compuestos por dos cadenas largas y dos cadenas ligeras, estos mini-anticuerpos carecen de las cadenas ligeras y solo están formados por dos cadenas largas. Además, estos anticuerpos "incompletos" son capaces de unirse con sus antígenos con la misma afinidad que los anticuerpos normales, a pesar de ser diez veces más pequeños.


Anticuerpos, mini-anticuerpos y nano-anticuerpos. (Fuente de la imagen: Small but mighty. Leslie M. Science. 2018. 360(6389):594-597).

Esto tiene muchas ventajas, y es que los mini-anticuerpos son capaces de unirse a sus objetivos en lugares donde los anticuerpos normales, mucho más grandes, no tiene acceso, como los sitios activos de las enzimas o las hendiduras de las membranas celulares. Además, pueden incluso reconocer superficies rugosas o moléculas tipo glicoproteínas de la membrana celular. También, por su pequeño tamaño son más estables y más resistentes al calor y al pH ácido, por lo que pueden conservar su actividad a medida que pasan por el tubo digestivo. Son por tanto, más fáciles de fabricar, manejar y administrar.

Los mini-anticuerpos, o derivados de estos (los nano-anticuerpos), tienen ya unas aplicaciones fascinantes en biomedicina y biotecnología. Se están empleado, por ejemplo, para diagnosticar y tratar varias enfermedades como el Alzheimer y diversos tipo de cáncer, o para desarrollar biosensores.

Por ejemplo, se acaba de publicar un estudio (2) muy interesante sobre una nueva estrategia para combatir la gripe estacional: el diseño de una nueva vacuna universal contra la gripe, basado en este tipo de mini-anticuerpos. Como sabes, la gripe es un virus con una altísima variabilidad, por lo que es necesario desarrollar nuevas vacunas cada temporada.

Lo que han hecho estos investigadores es inmunizar llamas con varios tipos del virus de la gripe y aislar de su sangre estos mini-anticuerpos contra el virus. Han demostrado que algunos de estos mini-anticuerpos son capaces de neutralizar varios tipos de virus de la gripe a la vez. Demostraron también que estos mini-anticuerpos reconocían residuos muy conservados de la hemaglutinina (HA) del virus. Fusionando algunos de estos mini-anticuerpos, los investigadores construyeron anticuerpos multidominio más complejos con propiedades sinérgicas, es decir, capaces en este caso de neutralizar prácticamente la mayoría de los distintos tipos de virus de la gripe A  y de gripe B. Además los han ensayado en ratones, y estos nuevos anticuerpos con capaces de proteger de dosis letales contra las cepas H1N1 (A/Puerto Rico/8/34-MA), H3N2 (A/Hong Kong/1/68-MA), H7N9 (A/Anhui/1/13) y B (B/Florida/4/06-MA). Por último, han comprobado su efectividad también como vacunas intranasales con vectores de virus adenoasociados recombinantes.

Todos estos resultados se han obtenido en ratones, todavía no han sido probados en humanos. Pero algunos de estos nuevos mini-anticuerpos obtenido a partir de llamas podrían emplearse como medida preventiva, como una vacuna universal frente a la mayoría de cepas de gripe circulantes, especialmente para proteger grupos de riesgo como personas mayores de 65 años e inmunocomprometidos.

Esto demuestran de nuevo que estudiar la biología de otras especies animales no es una mera curiosidad científica y que la ciencia que puede parecer más básica (¿a quién le interesa saber que hay en la sangre de un camello?), puede tener aplicaciones sorprendentes.

Para más información:



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