martes, 29 de octubre de 2013

Contra el VIH: que te den pomada!


Ya se que suena fatal, pero eso es lo que ha hecho un grupo de investigadores americanos: han bloqueado la infección por el virus VIH usando una pomada que se emplea como tratamiento dermatológico contra los hongos de la piel y las uñas, el ciclopirox (publicado el PLoS ONE).

Las células tienen un sistema de defensa contra los virus que consiste en “suicidarse” cuando están infectadas, para evitar así que el virus se multiplique y se extienda. Este suicidio celular es lo que se conoce con el nombre de muerte celular programada o apoptosis y requiere toda una compleja red de reacciones dentro de la célula. Sin embargo, muchos virus con capaces de interferir y bloquear algunas de esas reacciones e impedir que la célula se suicide, permitiendo así que el virus se siga multiplicando dentro de la célula y extendiendo la infección. Como ves, se trata de una pelea constante entre la célula y el virus. El VIH es uno de estos virus capaces bloquear la muerte celular programada.


En esta lucha entre la célula infectada que se quiere suicidar y el virus VIH que se lo impide, entran en juego algunos agente químicos que son capaces de interferir con la expresión de los genes del virus y volver a activar la muerte celular específicamente en las células infectadas por el VIH. Esto es lo que han descubierto que son capaces de hacer dos medicamentos que hasta ahora se empleaban para curar otras cosas: la pomada ciclopirox para los hongos de la piel y un quelante de hierro, el deferiprone, para el tratamiento de la talasemia, un tipo grave de anemia. Los investigadores han demostrado que ambas sustancias son capaces de volver a activar la muerte celular programada en las células infectadas por el VIH-1, destruyendo esas células y eliminando así el virus. El efecto es específico, porque estos medicamentos no dañan a las células normales no infectadas. Además, observaron que el virus no reaparecía incluso después de 12 semanas de haber suspendido el tratamiento, lo que sugiere que estos compuestos son capaces incluso de eliminar el reservorio o almacén viral.

Este trabajo es un buen ejemplo de otros casos similares en los que un medicamento que se empleaba para curar una determinada dolencia puede servir para curar también otra enfermedad, con la que en un principio a nadie se le había ocurrido relacionar.

Por supuesto, esto no quiere decir que vayamos a curar el SIDA con pomada. Este trabajo es preliminar y lo que demuestra es que estos medicamentos terminan con la infección por el VIH-1 en cultivos de linfocitos humanos, en el laboratorio. Lo interesante es que sugiere una nueva estrategia para combatir al VIH: sustancias que reactivan la muerte celular bloqueada por el virus.

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Hanauske-Abel HM, et al. (2013). Drug-Induced Reactivation of Apoptosis Abrogates HIV-1 Infection. PLoS ONE, 8 (9) DOI: 10.1371/journal.pone.0074414

martes, 15 de octubre de 2013

¿Cuál es el origen de las enfermedades infecciosas humanas?


Los historiadores reconocen que las enfermedades infecciosas han tenido una enorme influencia en el curso de la historia de la humanidad. Los microbios influyeron en la conquista europea de los nativos americanos, en los problemas para colonizar zonas tropicales, impidieron que Napoleón invadiera Rusia y retrasaron la construcción del canal de Panamá, por ejemplo. Y seguro que alguna vez te has preguntado de dónde surgen los microbios que nos infectan.

La mayoría de las enfermedades infecciosas en humanos tienen su origen en virus y bacterias de animales: se calcula que entre el 60-80% de la nuevas infecciones humanas tiene su origen en los animales. En la naturaleza hoy en día nos podemos encontrar microbios en distintos estados de adaptación al ser humano: desde algunos que solo se encuentran en animales hasta otros exclusivamente humanos, aunque tengan un origen animal.



Podemos describir como cinco etapas de desarrollo desde que un patógeno animal evoluciona hasta transformarse en un patógeno exclusivamente humano. En una primera etapa, encontraríamos microbios que solo están presenten en animales y que no se detectan en humanos en condiciones naturales. En una segunda etapa, el microbio podría transmitirse del animal al hombre y causar una infección primaria, pero sería incapaz de trasmitirse entre personas. Un ejemplo, podría ser el virus de la rabia. Podemos pensar que la rabia ya está erradicada, pero mueren todos los años más de 50.000 personas por este virus en zonas de Asia y África. La mortalidad es muy alta, pero la rabia solo se adquiere por mordedura de un animal, no se transmite entre seres humanos y por tanto es un virus que no está adaptado al hombre. Solo te puedes infectar de rabia por mordedura o arañazo de un animal rabioso.

Una tercera etapa de este proceso de evolución de los patógenos, serían aquellos microbios que pueden realizar algunos ciclos de transmisión entre personas y causan algún brote muy esporádico y ocasional, pero que desaparecen muy pronto. Un virus de este tipo que puede infectar al hombre pero está muy poco adaptado es el virus Ébola: produce brotes muy esporádicos de fiebres hemorrágicas. El virus está “almacenado”  o “escondido” es algún tipo de murciélago africano y, probablemente a través de los monos, puede llegar a infectar al hombre. Es un virus muy peligroso, produce hemorragias generalizadas muy graves, con una mortalidad muy alta, pero afortunadamente es un virus muy poco adaptado al ser humano. Aunque se trasmite entre personas por contacto directo, los brotes son esporádicos, están muy localizados y no suelen extenderse entre la población. Normalmente afecta a grupos familiares o tribus asociado a ritos funerarios y al personal sanitario que primero entra en contacto con el enfermo.

Por el contrario, otros microbios han evolucionado más y se han adaptado mejor al ser humano. La fiebre amarilla o la gripe puede causar epidemias mucho más numerosas, al estar más adaptados a multiplicarse entre humanos su transmisión es mucho más frecuente y más fácil. Y por último, nos podemos encontrar con ejemplos de microbios cuyo origen es también animal, pero que han evolucionado de forma que ya solo infectan humanos y son patógenos exclusivamente humanos, como la rubeola, la sífilis o el SIDA. El VIH aunque tenga su origen en retrovirus de simios, se ha adaptado al ser humano, ha dejado de infectar animales y es exclusivamente un patógeno humano.

A lo largo de nuestra propia historia, la creación de núcleos urbanos, el aumento de la densidad de la población, el desarrollo de la agricultura y la domesticación de los animales, han influido también en nuestra relación con los microbios. Muchos de ellos provienen de nuestro contacto con animales domésticos, monos, roedores y aves principalmente. Esto explica también que muchas enfermedades infecciosas humanas se hayan originado en el viejo continente europeo desde donde se extendieron al nuevo mundo. Aunque no siempre fue así, la enfermedad de Chagas es de origen “americano” y el origen de la sífilis y la tuberculosis todavía es discutido.




Por tanto, no podemos descartar que en el futuro puedan ocurrir más casos de este traspaso de microbios animales al hombre y de que aparezcan nuevos tipos de infecciones. El control de estas enfermedades en el ser humano se consigue controlando la infección en los animales. En este sentido, existen iniciativas internacionales muy interesantes, como Global Viral que mantienen laboratorios de virología en África central y en el sudeste asiático, que buscan nuevos virus en animales salvajes, con el objetivo de descubrir esos primeros estadios de la evolución viral, virus que todavía no se han adaptado al ser humano pero que son potencialmente peligrosos. Se trata de entender cómo es este proceso de evolución hacia la emergencia de nuevos patógenos para prevenir o adelantarse a futuras infecciones virales, a futuras nuevas pandemias. En realidad solo conocemos la punta del iceberg del mundo de los microbios, un mundo en el que todavía hay mucho por descubrir.

Si te ha gustado esta entrada también la puedes "oír" en el Podcast del microbio:

- Evolución patogénica
- Global viral


Wolfe, N.D., et al. (2007). Origins of major human infectious diseases. Nature, 447 (7142), 279-283 DOI: 10.1038/nature05775

martes, 8 de octubre de 2013

¿Cuál es la situación actual del SIDA en España?


En España ha habido un total de 82.009 casos notificados de SIDA. El virus se introdujo y se extendió al principio sobre todo a través de los consumidores de drogas. A finales de los años 80, España tenía una de las tasas más altas de SIDA en Europa. El año en el que se diagnosticaron más casos fue en 1994, con 190 casos de SIDA por millón de habitantes. Gracias a las medidas del Plan Nacional sobre Drogas en los años 90 comenzaron a disminuir las nuevas infecciones de SIDA entre los consumidores de drogas y el perfil de los enfermos fue cambiando.


Desde 1985 hasta 1994, los casos de SIDA en España (mucho más frecuente en hombres que en mujeres) aumentaron rápidamente y de forma continua. A partir de 1996, la incidencia de la epidemia ha ido disminuyendo, gracias a los tratamientos con fármacos antirretrovirales de gran actividad. Descendieron los casos de SIDA de forma espectacular. Además, a partir de esos años se comenzó a tratar con antirretrovirales también a las madres infectadas, con lo que se redujo también los casos de transmisión del virus de la madre al hijo.

En 2011 se notificaron 2.763 casos nuevo de SIDA, lo que supone una tasa de unos 100 casos por millón de habitantes, similar a la del resto de Europa occidental. En España, 8 de cada 10 casos nuevos son hombres, la edad media es de 35 años, la mitad son varones homo o bisexuales y solo un 5% son consumidores de drogas infectados por vía sanguínea. En general, se observa que en consumidores de drogas y en heterosexuales los casos de SIDA descienden, mientras que aumenta en hombres homo o bisexuales, una tendencia similar a la que se observa en el resto de Europa.

Como en otros países, el SIDA se concentra en algunos subgrupos de la población: consumidores de drogas, hombres homo o bisexuales, personas que ejercen la prostitución e inmigrantes de países con epidemias de SIDA generalizadas.

El diagnóstico temprano es esencial. Los pacientes diagnosticados tarde se recuperan peor y presentan mayores tasas de mortalidad. Contra el SIDA hay que continuar trabajando en prevención, diagnóstico temprano y tratamiento antirretroviral.

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Evolución del SIDA en España. M. Díez y A. Díaz. Investigación y Ciencia, Julio 2013. 442: 60-64