domingo, 29 de marzo de 2015

¿Por qué no es saludable el canibalismo?

En la década de los años 50, un grupo de investigadores, entre ellos algunos antropólogos, visitaron una región montañosa de Papúa-Nueva Guinea donde vivía una tribu de aborígenes, los fore. Esta tribu tenía la mala costumbre de comerse a sus familiares muertos. Eran comidos como signo de amor y respeto, como parte de sus rituales fúnebres. Las mujeres, los niños menores de 10 años y las personas mayores se comían el cerebro y otros órganos internos, mientras que los hombres o no participaban o solo comían carne de otros hombres. Los antropólogos descubrieron que los fore comenzaron a practicar el canibalismo a principios de siglo XX.

Además de estos gustos culinarios, los investigadores encontraron que los fore padecían una rara enfermedad que ellos denominaban kuru, que significa “enfermedad de la risa”. El kuru llegó a ser una auténtica epidemia entre los fore. En algunos poblados fue la causa de muerte más frecuente. Afectaba sobre todo a las mujeres de la tribu: era ocho veces más frecuente en mujeres, niños pequeños y ancianos que en los hombres. Menos del 10% de las mujeres sobrevivían más allá de la edad de procreación. Los síntomas del kuru comenzaban con problemas al andar, temblores, pérdida de la coordinación y dificultad en el habla. Los síntomas continuaban con movimientos bruscos, accesos de risa incontrolada, depresión y lentitud mental. En la fase terminal, el paciente padecía incontinencia, dificultad para deglutir y úlceras profundas. Se trataba por tanto de una grave enfermedad neurológica.


Los fore de Nueva Guinea han sido la última tribu que practicaba el canibalismo

Aunque el kuru no afectaba a otras tribus aborígenes del país, los investigadores descartaron que fuera una enfermedad hereditaria: se extendió muy rápidamente entre los fore durante el siglo XX y no podían ser todos descendiente de un único individuo. En seguida se relacionó con el canibalismo, que solo practicaban los fore. Desde que se les convenció de que es mejor no comerse a los familiares, el kuru desapareció prácticamente en una generación.  No se ha visto ningún caso en los nacidos desde 1957, cuando se acabó con el canibalismo. Sin embargo, como el periodo de incubación de la enfermedad es de varias décadas, todavía puede aparecer algún caso aislado, en personas ancianas que practicaron el canibalismo siendo niños.

Uno de los pioneros investigadores del kuru fue el virólogo Daniel C. Gadjusek. Para demostrar que era una enfermedad infecciosa transmisible que se contraía por comer cerebros humanos,  inoculó en el cerebro de chimpancés sanos suspensiones de cerebros de pacientes muertos por kuru. Como el periodo de incubación de la enfermedad es tan largo, tuvo que esperar casi dos años para ver que los chimpancés enfermaron con los mismos síntomas que el kuru. Estos experimentos llevaron a la conclusión de que el kuru estaba causado por un agente infeccioso que, en ese momento, se pensó que podía ser un virus latente. En aquellos años se creía que algunas enfermedades estaban causadas por un tipo de virus todavía no identificados con periodos de incubación muy largos, incluso de varios años, eran las denominadas enfermedades por virus “lentos” . Se comprobó que los síntomas del kuru eran muy similares a los de las encefalopatías espongiformes, como el scrapie o “tembladera” de las  ovejas y la enfermedad neurodegenerativa humana de Creutzfeldt-Jakob. Gajdusek sugirió que tanto el kuru como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob estaban causadas por un agente infeccioso todavía no identificado. Se ha sugerido que el kuru comenzó cuando los aborígenes se comieron a un misionero que falleció de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Daniel C. Gadjusek recibió el premio Nobel de Medicina en 1976.

Unos años antes, en 1972, el joven Stanley B. Prusiner comenzó su investigación para intentar aislar al agente infeccioso que causaba estas enfermedades. Diez años después, Prusiner y su equipo aislaron una proteína infecciosa del cerebro de un animal enfermo a la que denominaron prion, del inglés proteinaceous infectious particle. Al principio, la comunidad científica fue muy crítica con la hipótesis de Prusiner, ya que según él este agente infeccioso no tenía ni DNA ni RNA. 


Según Prusiner, existían dos formas de la proteína: la proteína prion normal (PrPc) y la proteína prion infecciosa (PrPsc). La forma infecciosa de la proteína prion tiene alterada su estructura y se pliega de manera incorrecta. Cuando un prion infeccioso PrPsc entra en un organismo sano interacciona con la proteína prion normal PrPc que  existe en el organismo, y la modifica cambiando su estructura  convirtiéndola en prion infeccioso. Esto provoca una reacción en cadena que produce grandes cantidades de la proteína prion infecciosa que se acumula y causa la enfermedad (dibujos originales de Heber Longás).


Stanley B. Prusiner recibió el premio Nobel de Medicina en 1997. En la fotografía en una conferencia en la Universidad de Navarra en 2001.

Hoy sabemos que los priones, y no los virus, son responsable de las encefalopatías espongiformes transmisible (EET), como el scrapie y la encefalopatía espongiforme bovina (la famosa enfermedad de “las vacas locas”) o el kuru, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, de Gerstmann-Straussler-Scheinker o el insomnio familiar fatal en humanos.

El canibalismo no es nada saludable, entre otras muchas razones, porque puede causar el kuru. Algo parecido ocurrió con la crisis de las “vacas locas” a finales de los 80. A las vacas se les alimentaba con piensos ricos en proteínas de origen animal. De esta forma engordaban antes y producían más carne. La encefalopatía espongiforme bovina ocurrió por un cambio en el sistema de fabricación de estos piensos, que se preparaban con carcasas, restos y vísceras de animales (ovejas y vacas, principalmente). El nuevo sistema de fabricación no inactivaba los priones infecciosos presentes en los piensos. En realidad estábamos dando de comer a las vacas restos de vacas, y pasó lo mismo que a los de la tribu fore. Si las vacas hubieran comido hierba en vez de pienso fabricado con restos de vacas no se habrían vuelto locas. Y si los fore hubieran celebrado los funerales de una forma un poco más civilizada y no se hubieran comido los sesos del difunto, no habrían contraído la “enfermedad de la risa”.


Te dejo un enlace a un video-reportaje sobre el kuru (en inglés, 52:10). ADVERTENCIA: ojo, algunas descripciones de los ancianos de la tribu fore son desagradables.

domingo, 22 de marzo de 2015

¿Cuál es el animal más peligroso del planeta?

La mayoría de los tiburones tienen entre 5 y 15 filas de dientes en cada mandíbula. Un gran tiburón blanco puede llegar a tener unos 3.000 dientes de unos 7,5 cm, tan afilados que fácilmente pueden atravesar un hueso. En unos pocos segundos, un tiburón puede destrozarte. Por eso, mucha gente piensa que el tiburón es el animal más peligroso del planeta. Pero en realidad se contabilizan poco más de 10 muertes al año por mordeduras de tiburón en todo el mundo.



El animal más peligroso del plantea, más incluso que el propio ser humano, es el mosquito, responsable de unas 725.000 muertes anuales


Se conocen más de 100 enfermedades infecciosas humanas distintas causadas por virus que son transmitidos por mosquitos. Los virus transmitidos por artrópodos o insectos se denominan arbovirus, un abreviatura del inglés arthropod-borne-virus. Hay más de 500 virus distintos que son arbovirus, suelen ser virus de las familias de los Togavirus, Flavivirus y Bunyavirus, todos ellos con el genoma tipo ARN. Suelen ser infecciones que afectan a varios órganos. Habitualmente reciben el nombre según los síntomas que producen o el lugar donde se descubrieron por primera vez. Fiebre amarilla, dengue, Chikungunya, fiebre del Nilo occidental, encefalitis de San Luis, fiebre hemorrágica de Crimea, fiebre del valle del Rift son algunos ejemplos de enfermedades víricas transmitidas por artrópodos. Suelen causar infecciones leves que cursan con fiebre, dolor de cabeza y erupción cutánea. Sin embargo, en algunos casos puede causar enfermedades graves como encefalitis o fiebres hemorrágicas que pueden ser fatales: la mortalidad de la encefalitis venezolana por un Alfavirus puede llegar al 70%, por ejemplo. Estas enfermedades suelen estar asociadas a las zonas geográficas donde viven estos mosquitos y los animales que sirven de reservorio, normalmente las zonas tropicales y subtropicales.

Pero además hay otras enfermedades infecciosas no causadas por virus que también son transmitidas por insectos, como malaria, mal de Chagas, leishmaniasis, esquistosomiasis, filariasis linfática, ceguera de los ríos, etc.

Los virus se multiplica dentro del insecto, en las glándulas salivares o en el intestino. Los insectos son su huésped natural. Suelen ser mosquitos de las especies Anopheles, Culex,  Aedes o Phlebotomus, que se alimentan de sangre. También hay arbovirus transmitidos por garrapatas. Todos estos insectos trasmiten el virus a animales silvestres que actúan como reservorio o almacén del virus: roedores, aves, monos u otros mamíferos. El ciclo natural del virus se mantiene por tanto entre los artrópodos, que actúan de vector, y los animales silvestres que son el almacén del virus. El virus entra en el mosquito cuando pica al animal infectado y se alimenta de su sangre. El virus llega a las glándulas salivares del mosquito donde se replica.


A veces ocurre que estos mosquitos transmiten la infección al hombre. Al picar a una persona hacen una pequeñísima lesión en la piel, suficiente para que sirva de puerta de entrada del virus. A través de la saliva o de las heces del mosquito (algunos tienen la mala costumbre de defecar cuando pican), el virus entra en nuestro organismo. El virus pasa a nuestra sangre, se multiplica y se extiende por todo el cuerpo produciendo la enfermedad.

El control de estas enfermedades transmitidas por arbovirus requiere normalmente el control o la eliminación del vector, de mosquitos y garrapatas. Muchas veces, la colocación de sencillas mosquiteras en las ventanas tienen un efecto mucho más eficaz que una vacuna.

También te puede interesar:






- Excelente vídeo sobre el ciclo biológico de Plasmodium, el parásito de la malaria transmitido por mosquitos (en inglés, 1:11)

domingo, 15 de marzo de 2015

¿Cuáles son las tres enfermedades infecciosas que causan más muertes cada año en el mundo?

Según datos de la Organización Mundial de la Salud de 2012 (1), las tres enfermedades infecciosas que causan más muertes cada año en el mundo son:


  • infecciones respiratorias, como bronquitis, neumonía y gripe, causadas por virus y bacterias, con 3,1 millones de fallecidos cada año;
  • VIH/SIDA con aproximadamente 1,5 millones de muertos anuales;
  • infecciones diarreicas por la mala calidad de agua, causadas por virus y bacterias, que producen deshidratación y malnutrición. Quizá te sorprenda pero cada año mueren cerca de 1,5 millones de personas por una "simple" diarrea.

Además, estas tres enfermedades infecciosas son la primera causa de muerte en los países con bajos recursos económicos.

En la siguiente gráfica puedes ver las diez enfermedades infecciosas más letales




(1) Las 10 causas principales de defunción en el mundo 2000-2012. OMS. Nota descriptiva nº 310. Mayo de 2014.

domingo, 8 de marzo de 2015

¿Cuál es la segunda enfermedad infecciosa erradicada del planeta?

Uno de los grandes éxitos de las vacunas ha sido la erradicación de la viruela en mayo de 1980. Ha sido la primera, y de momento la única, enfermedad infecciosa humana erradicada del planeta. Las próximas quizá sean la polio y el sarampión, si los talibanes y los movimientos anti-vacunas nos dejan (pero esto es otra historia para otro momento).

Pero existe otra enfermedad infecciosa erradicada del planeta, que no afecta al hombre, pero si a los animales: la peste bovina.

La peste bovina que se declaró oficialmente erradicada de todo el mundo en el año 2011. Es la primera enfermedad animal erradicada en la historia de la humanidad. La peste bovina está causada por un virus (del género de los Morbillivirus, familia Paramyxoviridae) y afecta sobre todo al ganado vacuno, aunque también a búfalos, jirafas, ñus y antílopes. Afortunadamente no es patógeno para el ser humano, pero para el ganado vacuno la tasa de mortalidad puede llegar al 90%.


Virus de la peste bovina: orden Mononegaviralesfamilia Paramyxoviridae, género Morbillivirus. Fuente: ViralZone.

La enfermedad ha estado presente en Europa, África y Asia desde la época de los romanos y ha causado cientos de millones de muertes de cabezas de ganado a lo largo de cientos de años. Por eso, las epidemias de peste bovina no solo han estado asociadas a grandes perdidas económicas si no también han ocasionado grandes hambrunas en la población humana. Los animales que se recuperan de la peste bovina tienen inmunidad permanente y no vuelven a padecer la enfermedad. Además, no existen animales que actúen como “reservorios” o almacén de la enfermedad.


La mortalidad de la peste bovina podía llegar al 90%.

Las primeras vacunas contra la peste bovina ya las desarrolló Robert Koch a finales del siglo XIX, y luego se han ido mejorando con vacunas cada vez más eficaces. Por todas esta razones, en los años ochenta comenzó un programa mundial para la erradicación de la peste bovina. El último caso registrado de peste bovina data de 2001, y diez años después la OIE declaró oficialmente que el mundo estaba libre de la enfermedad. Gracias a las vacunas hemos sido capaces de erradicar del planeta dos  grandes plagas, la viruela y la peste bovina.

Nota de prensa de la OIE del 25 de mayo de 2011.

Más info de la OIE.

También puede interesar escuchar la noticia en El podcast del microbio

martes, 3 de marzo de 2015

Foldscope (4): células, bacterias y virus

Imágenes de células, bacterias y "virus"

Células epiteliales humanas teñidas con cristal violeta. Para obtener la muestra solo hay que frotar el interior de la boca con un bastoncillo de algodón y extender la muestra sobre un porta. Se observan los núcleos centrales más teñidos con el cristal violeta.




Preparación de eritrocitos nucleados de rana teñidos con Giemsa. El tamaño real de estos eritrocitos es de unos 15-20 micras. Los eritrocitos de los mamífero no poseen núcleo cuando son maduros, lo pierden durante el desarrollo. Sin embargo, los eritrocitos de anfibios, reptiles y aves si que tienen núcleo.




Muestra de epidermis de cebolla teñida con colorante verde alimenticio. Para obtener la muestra solo hay que pelar una cebolla y obtener directamente una fina película de epidermis que hay entre las capas. El colorante empleado es colorante verde alimenticio que se puede adquirir en cualquier tienda de alimentación.




Células de levadura Saccharomyces cerevisiae teñido con cristal violeta. El tamaño aproximado de una célula de levadura es entre 5-10 micras. Las levaduras son hongos microscópicos unicelulares, son por tanto células eucariotas.





Preparación de un frotis de Bacillus subtilis, una bacteria (procariota) con forma de bacilo.





Los virus no son células. Su tamaño, entre 20-300 nanómetros es unas diez veces menor que una bacteria. No se ven al microscopio óptico, solo al microscopio electrónico. Sin embargo, sí se puede ver el efecto de su multiplicación sobre un cultivo celular, lo que se denomina efecto citopático. Los virus son parásitos intracelulares obligados que siempre se multiplican en el interior de la células. La muestra es un cultivo de fibroblastos humanos MRC5 teñido con cristal violeta. En el panel A se observa la preparación normal sin infectar con el virus: se ve la estructura típica de los fibroblastos, alargados con su pequeño núcleo central. En el panel B el cultivo ha sido infectado con el virus herpes humanos de tipo 1 (VHS-1) y se observa el efecto citopático: las células han perdido su forma característica y muchas se han lisado. Es una demostración indirecta de la presencia del virus.







domingo, 1 de marzo de 2015

¿Qué tuvieron en común Moctezuma, Luis XV Rey de Francia y George Washington?

La viruela (smallpox, en inglés) estaba causada por un virus, del grupo de los Poxvirus. Se cree que la viruela surgió en algún momento al comenzar los primeros asentamientos agrícolas, hace unos 10.000 años, y que se extendió por todo el planeta desde China al resto de Asia primero, luego a Europa y después al continente americano. Pero la primera evidencia de la viruela proviene de los restos de la momia del faraón egipcio Ramsés V  cuyo examen demostró que murió de viruela a los 35 años (para ser más precisos se llamaba Usermaatra-Sejeperenra Ramsés-Amonhirjopshef y fue el cuarto faraón de la dinastía XX de Egipto, durante los años 1147 y 1143 a. C.).

Se cuenta que fueron los hombres de Pánfilo Narváez, que desembarcaron en 1520 en Yucatán (México) para apresar al conquistador Hernán Cortés, quienes introdujeron la enfermedad en América: uno de los pasajeros era un esclavo africano infectado con viruela. En pocos meses la enfermad se extendió por todo el Imperio Azteca porque la población indígena no había tenido exposición o inmunidad contra el virus antes de la llegada de los españoles. Los brotes de viruela devastaron los Imperios Azteca e Inca y también afectaron a otros indios americanos. Se calcula que en menos de cien años la población azteca pasó de unos 26 millones cuando llegaron los conquistadores españoles a 1,6 millones. El propio emperador Moctezuma falleció aquejado de viruela, y probablemente la conquista del Imperio Azteca no habría sido igual sin los estragos de esta enfermedad entre los indios.


Hernán Cortés, marqués del Valle de Oaxaca, con Moctezuma II

En los siglos XVII y XVIII, la viruela asoló Europa y sólo en Inglaterra afectó a más del 90% de los niños. Sabemos de varios personajes famosos que también padecieron o murieron de viruela: María II de Inglaterra, Pedro II emperador de Rusia y Luis XV rey de Francia, murieron de viruela; Mozart, George Washington y Abraham Lincoln padecieron viruela pero sobrevivieron. La Organización Mundial de la Salud calcula que el virus de la viruela ha sido responsable de más de 300 millones de muertos, … solo en el siglo XX, más que las guerras mundiales, la gripe del 1918 o el SIDA, juntos. Como ves la viruela ha sido responsable de cientos de millones de muertos y ha influido incluso en muchos hechos históricos.

Gracias a las vacunas, se ha conseguido que el último caso de infección natural por viruela fuera el 26 de octubre de 1977: Ali Maow Maalin, un joven somalí de 23 años fue la última persona conocida en el mundo que padeció viruela como infección natural. En 1980, la Organización Mundial de la Salud declaró erradicada la viruela. Ha sido la primera y de momento la única enfermedad infecciosa humana erradicada del planeta.

Si quieres saber más sobre la historia de la viruela, aquí varios vídeos en inglés.