jueves, 15 de febrero de 2018

¿Puede volver la gripe “española” de 1918?


Hace ahora 100 años la humanidad sufrió una de las pandemias más mortíferas de toda su historia: la gripe de 1918. Se calcula que esta gripe causó más muertes en 25 semanas que el SIDA en 25 años. Se diseminó más rápidamente que cualquier otra plaga. En solos tres meses se extendió por todo el planeta. Mató a más personas en un año que la peste en la Edad Media en todo un siglo: entre 20 y 50 millones de personas murieron por la pandemia de gripe entre 1918 y 1919, muchas más muertes que en toda la Primera Guerra Mundial. En Europa el pico de mortalidad ocurrió entre los meses de octubre y noviembre de 1918. Si miras los registros oficiales de nacimientos y defunciones durante el siglo XX de tu pueblo o ciudad me apuesto lo que quieras a que muy probablemente en octubre de 1918 las defunciones superaron a los nacimientos.


 Mortalidad de la gripe de 1918 en Nueva York, Londres, Paris y Berlín.

En 1918 la causa de la pandemia todavía era un misterio. El virus de la gripe no se aisló hasta 1933. Hace unos años se analizaron muestras de tejido pulmonar de soldados muertos por gripe en 1918 y los análisis moleculares demostraron que el virus de 1918 era del tipo A H1N1, y que surgió directamente de un virus de la gripe de aves, no necesitó mezclarse con otros virus para adaptarse al hombre y ser tan mortal. Una característica peculiar fue su alta mortalidad entre personas jóvenes entre 20 y 40 años de edad. Sus efectos fueron devastadores, mataba rápidamente, en solos dos o tres días, y con síntomas hemorrágicos. Parece ser que este virus de 1918 era capaz de causar una respuesta inmune anormalmente elevada, una reacción autoinmune masiva, que se conoce como “tormenta de citoquinas”, que en vez de controlar al virus, lo que permite es su multiplicación y diseminación de forma mucho más agresiva, dañando y destruyendo rápidamente los tejidos pulmonares. Hoy sabemos que la gripe del 1918 estaba asociada a complicaciones respiratorias secundarias por colonización de bacterias como Haemophilus influenza y Streptococcus pneumoniae que causan neumonías letales.


Barracones repletos de enfermos de gripe de 1918.

¿Podría la naturaleza generar nuevas cepas de gripe capaces de causar una pandemia tan devastadora como la de 1918? En ciencia el riesgo cero no existe. A lo largo del siglo XX ha habido otros virus pandémicos, la gripe asiática de 1957 con unos 5 millones se muertos y la gripe de Hong Kong de 1968 son casi 2 millones. Según datos de la OMS, las epidemias anuales de gripe estacional causan en todo el mundo unos 3 a 5 millones de casos de enfermedad grave y unas 250.000 a 500.000 muertes.


Origen de los virus pandémicos.

Un nuevo virus pandémico llegará, 
pero no tendrá las consecuencias de hace cien años

Hoy sabemos que unos pequeños cambios o mutaciones son suficientes para hacer que un virus de la gripe virulento se trasmita entre mamíferos por el aire. Por eso, es esperable que algún día aparezca una nueva cepa de gripe pandémica para la que población no esté previamente inmunizada, que sea fácilmente transmisible entre personas y pueda causar una alta mortalidad. Además, a diferencia de hace cien años, ahora la población mundial se ha triplicado, vivimos en grandes ciudades de más de diez millones de habitantes y viajamos con facilidad por todo el planeta (somos muchos, vivimos muy junticos y nos movemos mucho), todo esto facilita la transmisión de este tipo de virus respiratorios.

Sin embargo, hoy contamos con antibióticos que pueden controlar las infecciones bacterianas secundarias, antivirales contra los virus, antigripales, vacunas, conocemos mejor la biología del virus y nuestro propio sistema inmune, los sistemas de salud son mejores y están coordinados a nivel mundial, las condiciones sanitarias, higiénicas y nutricionales de la población también han mejorado y además podemos seguir el curso de una pandemia “a tiempo real”. Todos estos factores contribuyen a que en el caso de que aparezca un virus pandémico como el de 1918 las consecuencias no serán tan catastróficas como hace cien años.

De momento, la recomendación sigue siendo la vacunación. Según los últimos datos del Sistema de Vigilancia de la Gripe en España, durante esta temporada 2017/18 de gripe se han notificado 3.162 casos graves hospitalizados y 472 defunciones, con una mediana de edad de 83 años, el 98% presentaba factores de riesgo y el 50% no se había vacunado. ¿Habrían muerto esas personas si se hubieran vacunado? Ellas nunca lo sabrán.

Aquí te adjunto el último #microBIOscope -la ciencia de microBIO en video- sobre el tema:



Para saber más:







- Virus y pandemias. López-Goñi, I. 2015. Glyphos Publicaciones, Valladolid. Colección Naukas. ISBN: 978-84-943056-7-2

3 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo y los datos. Felicidades, por el post y por el blog, del que soy seguidor.

    Te hago un comentario estadístico, que espero no te moleste, es con ánimo constructivo y, que quede claro, no estoy discutiendo la efectividad de la vacunación, sino la necesidad de dar los datos del control.

    Siempre que se dan porcentajes comparativos se debería dar el dato del control (sin el cual, no significa nada).
    Me explico. Dices que el 50% de los que murieron no estaban vacunados, es decir, el 50% de los que murieron sí que lo estaban.
    Para saber si vacunarse sirve de algo (que seguramente sí, no estoy discutiendo eso), necesitamos saber qué porcentaje de la población de riesgo está vacunada.

    Si es menos del 50%, la vacuna estaría siendo contraproducente, mientras que si es mayor del 50% la vacuna estaría siendo efectiva.

    Sin el dato de la población control, decir que el 50% de los muertos no estaba vacunado, es una frase sin significado.

    Es un fallo muy común en divulgación, pero quería resaltarlo, porque habría que intentar evitarlo. Lo veo también mucho cuando se habla de los cinturones de seguridad, o de el alcohol al volante.

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    1. Muchas gracias, Alfonso por tu comentario. Tienes razón, lo del 50% sin otra referencia no dice nada.
      Otra forma de explicarlo puede ser esta:
      Por ejemplo, supongamos que hay un grupo de 1.000 personas expuestas a un brote de una enfermedad infecciosa. De esas 1.000 personas, 980 se han vacunado y 20 no. La efectividad de las vacunas depende del tipo de vacuna, pero supongamos que esta vacuna tiene una efectividad del 98%, es decir que en 98 personas de cada 100 vacunadas la vacuna funcionará perfectamente y desarrollarán una protección efectiva.

      Cuando se exponen al microorganismos patógeno, las 20 personas sin vacunar contraerán la enfermedad. ¿Y qué pasa con las 980 que sí fueron vacunadas? Pues si la protección es del 98%, 2 de cada 100 estarán sin protección, lo que supone que 20 personas de las 980 vacunadas contraerán la enfermedad, la misma cantidad que las personas no vacunadas!

      De las personas que se infectaron, 20 habían sido vacunadas y las otras 20 no, pero las 20 que habían sido vacunadas representan solo el 2% de todas las personas vacunadas en una población de 1.000. Las 20 que no habían sido vacunadas son el 100% de la población no vacunada.

      Tamaño de la población: 1.000
      Personas vacunadas: 980
      Personas no vacunadas: 20
      Porcentaje de personas vacunadas que se infectaron: 2%
      Porcentaje de personas no vacunadas que se infectaron: 100%

      Conclusión: se enferman más personas NO vacunadas que las vacunadas

      Gracias!!!!!

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  2. Tengo dos preguntas:
    1.- ¿Convendría que me vacunara cada año de la gripe?
    2.- Nací a finales de diciembre de 1979. ¿Por qué contraje el sarampión en 2011, si se supone que seguí el calendario vigente?

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