miércoles, 9 de mayo de 2018

Vuelve el Ébola



El Gobierno de la República Democrática del Congo acaba de declarar un nuevo brote de Ébola en Bikoro, provincia de Equateur, al noroeste del país, frontera con la República del Congo. De momento se han confirmado dos casos de Ébola, pero hay más muestras a la espera de confirmación. En las últimas semanas ha habido 21 casos sospechoso de fiebre hemorrágica, incluido 17 muertes.


Pero, ¿no habíamos acabo con el Ébola? ¿Por qué vuelve otra vez?

El virus Ébola lleva en la naturaleza millones de años, pero nosotros nos enteramos de su existencia cuando ocurrieron las primeras infecciones en humanos. El primer brote del que se tiene constancia ocurrió en 1976 en la República Democrática del Congo (antes Zaire) y en Sudán. Este nuevo brote es el noveno en la República Democrática del Congo. Desde 1976 ha habido más de 20 brotes de Ébola en África central (sobre todo en Congo, Sudán y Uganda), la mayoría causados por la especie Zaire ebolavirus, con una mortalidad media superior al 65%.

Hasta 2014 este virus nos tenía acostumbrados a brotes muy puntuales y esporádicos: aparecía en una determinada aldea, infectaba y mataba a un gran número de personas y unos días después el brote se autolimitaba y desaparecía. La razón de este tipo de comportamiento es que el Ébola no está adaptado al ser humano, es un virus de animales, y en humanos la mortalidad es muy alta. Puede infectar al hombre y enseguida acaba con su víctima, por lo que la cadena de transmisión del virus acaba pronto.

Pero la epidemia de 2014 fue la más extensa que ha habido jamás, con una tasa de mortalidad inferior al 50% aproximadamente, similar o incluso inferior a otros brotes anteriores. Lo peculiar de la epidemia de 2014 es que fue la primera vez que ocurrió en el oeste de África, la primera vez que afectó a poblaciones urbanas y la primera vez que se extendió a otros países en Europa y América.

Aunque la infección por Ébola es algo muy serio, con tasas de mortalidad muy altas, la realidad es que en total en todos estos años no ha habido muchas muertes por el virus Ébola. En este sentido es una enfermedad que podríamos considerar “rara”. Desde que se detectó por primera vez, el Ébola ha causado aproximadamente unos 13.000 muertos, lo que supone una media de unos 300 muertos por año. Por el contrario, la malaria mata más de 600.000 personas al año, ¡cerca de 70 personas por hora! Más de 4.000 personas mueren cada día por diarreas infecciosas. Las serpientes y otros animales venenosos causan 55.000 muertos cada año, 5 veces más que todos los muertos por Ébola en casi 40 años. El Ébola es exótico, aterrador y un buen reclamo mediático pero no está entre los microbios más asesinos y peligrosos.


Conocer la biología y la forma de transmisión de este virus nos pueden ayudar a entender por qué vuelve el Ébola. Lo más probable es que el reservorio o almacén donde se esconde el virus en la selva sean los murciélagos frugívoros, que se alimentan de fruta, como las especies Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata. En estos pequeños mamíferos el Ébola tiene su ciclo biológico natural. De ahí puede pasar a infectar animales salvajes, como chimpancés, gorilas, monos, antílopes, puercoespines y roedores. En primates no humanos el Ébola es también muy patógeno: se calcula que este virus ha acabado con cerca de un tercio de la población de gorilas salvajes. La extinción de los grandes simios no es solo culpa de los cazadores, también es culpa del Ébola. El contacto con todos estos animales infectados es la primera fuente de infección para el hombre. En África se consume carne de todos estos animales y en muchos ritos africanos se emplea sangre de animales. No tienes más que darte una vuelta por internet y ver las imágenes de los mercados de carne en África (te advierto que hace falta tener buen estómago para ver muchas de esas imágenes). El virus se introduce por tanto en la población humana por contacto con animales salvajes infectados. La infección por Ébola es otro ejemplo más de una zoonosis: una enfermedad de los animales que se transmite al hombre.


Los brotes normalmente comienzan entre familiares y personas del mismo grupo o tribu y personal sanitario. Y esto tiene su explicación. Muchos ritos funerarios africanos suponen despedidas familiares muy efusivas: el cadáver se vela en familia en la propia choza durante varios días antes de enterrarlo, y la familia y los allegados se despiden del difunto con besos, abrazos y caricias al cadáver. Si el fallecido estaba infectado por Ébola, ya te imaginas que el virus se transmite rápidamente entre toda la familia y la tribu. Cuando enferman van al hospital y los siguientes en la cadena de transmisión son el personal sanitario, que si no sospecha que hay un brote de Ébola, no toma las medidas de prevención y contención necesarias. Por eso, en África los brotes suelen afectar a familias y al personal sanitario.

El virus Ébola se transmite de persona a persona a través del contacto directo con el cuerpo o fluidos corporales de una persona infectada (sangre, orina, sudor, semen, heces, vómitos o leche materna). Puede producirse contagio cuando las mucosas (los ojos, la nariz o la boca) o pequeñas heridas en la piel entran en contacto con entornos contaminados por fluidos de pacientes infectados por el virus, como prendas de vestir o ropa de cama sucias o agujas usadas. La piel es la primera barrera contra los virus, pero pequeñas heridas o abrasiones que podemos hacernos al rozarnos, arrascarnos o al afeitarnos son una puerta de entrada para los virus. Además, el virus Ébola no es un virus respiratorio, como el virus de la gripe, y no se transmite por el aire. Tampoco es un virus gastrointestinal, aunque cause diarreas, y no se trasmite ni por el agua ni por los alimentos en general (¡a no ser que te comas un murciélago o un mono infectado!) No hay evidencias de que el virus Ébola se trasmita por mosquitos u otro tipo de insectos.


Por todas estas razones, la capacidad de transmisión del virus Ébola es muy baja comparada con otros virus. Se calcula que una persona con Ébola puede transmitir el virus a una o dos personas. Si estás infectado puede ocurrir dos cosas, que te cures en tres o cuatro semanas y dejes de ser infeccioso, o que te mueras. Por eso, la transmisibilidad del Ébola es muy baja. La probabilidad de que te contagies por Ébola si no has estado en contacto directo con un paciente infectado es casi nula. En una persona infectada, si no hay síntomas, la posibilidad de contagio es mínima. Durante los primeros días, la cantidad de virus en la persona infectada es muy pequeña y la posibilidad de contagiar a otros también es muy pequeña. Conforme avanza la enfermedad, aumenta la cantidad de virus y la probabilidad de transmitir la infección. Si no has estado en contacto con una persona infectada no puedes tener el Ébola. Además, con adecuadas medidas de protección las posibilidades de contagio se reducen significativamente.

Este brote de Ébola pasará, el virus volverá a su ciclo salvaje, pero como otras veces, ten por seguro que el Ébola volverá, porque el virus no se ha ido.

Para saber más: Virus y pandemias

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