lunes, 15 de octubre de 2018

La gripe del pato de 1918



¿De dónde viene la gripe?

Sobre la gripe de 1918 y los patos te lo cuento en este capítulo de la serie "Los microbios en el museo" de #microBIOscope:



Este mes de octubre se cumplen 100 años exactamente de la mayor epidemia de gripe que ha existido jamás: la pandemia (epidemia mundial) de gripe de 1918 o llamada gripe “española”. Se calcula que esta gripe causó más muertes en 25 semanas que el SIDA en 25 años. Mató a más personas en un año que la peste en la Edad Media en todo un siglo: entre 20 y 50 millones de personas murieron por la pandemia de gripe entre 1918 y 1919, muchas más muertes que en toda la Primera Guerra Mundial. Esta epidemia de gripe se diseminó más rápido que cualquier otra plaga. En solos tres meses se extendió por todo el planeta. En Europa el pico de mortalidad ocurrió entre los meses de octubre y noviembre de 1918.



Pero, ¿cuántos virus de la gripe distintos existen y de dónde vienen?

En realidad no hay un virus de la gripe, sino muchos tipos distintos. Probablemente, el virus de la gripe sea uno de los más variables que existen. Hay tres genotipos del virus: A, B y C. En humanos, la gripe A es la más frecuente, la responsable de las epidemias anuales; la B suele aparecer cada 2-4 años y suele ser menos problemática, una gripe más suave; y la gripe C es mucho menos frecuente y no suele causar epidemias.

El virus de la gripe está rodeado de una membrana o envoltura y tiene un genoma contenido en ocho fragmentos de RNA con información para diez proteínas. Dos de ellas, las denominadas hemaglutinina (que se abrevia con la letra H) y neuraminidasa (con la letra N) son proteínas de la envoltura y son muy importantes en la infección. Son también muy variables. Hasta ahora se conocen 18 subtipos distintos de H (H1, H2, H3, … H18) y 11 de N (N1, N2, N3, … N11). Así, el virus que lleva la H de tipo 1 y la N de tipo 1 en su envoltura, se denomina H1N1; el que lleva la H de tipo 1 y la N de tipo 2, se denomina H1N2, y así sucesivamente hasta H18N11, según las distintas combinaciones posibles entre estas dos proteínas del virus. Ahora entenderás por qué a veces se habla de la gripe de tipo H1N1, H3N2, H5N1, …



¿Y de dónde vienes esos virus? El virus de la gripe es un virus de patos. El reservorio o almacén de todos estos virus de la gripe (los de tipo A) son las aves acuáticas silvestres, en particular las de los órdenes Anseriformes (gansos, patos, etc) y Charadriiformes (gaviotas, charranes, fumareles, etc). Muchas de estas aves son migratorias, lo que facilita la diseminación global de los virus por todo el planeta. De vez en cuando algunos de estos virus infectan a otras especies animales, y terminan por adaptarse a éstas, dando lugar a los virus de la gripe de humanos, cerdos, caballos, incluso murciélagos y mamíferos marinos (ballenas, delfines y focas también tienen gripe). Esto significa que todos los virus de la gripe tipo A que existen en la actualidad, y que pueden aislarse en distintos animales, provienen en último término de los que infectan a estas aves silvestres. En las aves es donde podemos encontrar todas las combinaciones posibles de virus de la gripe, desde el H1N1 hasta el H18N11 (algunos subtipos concretos han sido identificados sólo en murciélagos). Los virus de la gripe, por tanto, tienen su origen en las aves y se van adaptando, en un proceso que puede durar décadas, a otros animales.

Ahora bien, no todos los tipos de virus gripales tienen la misma capacidad de causar una epidemia o pandemia en humanos. Para ello, deben ocurrir tres cosas al mismo tiempo: que el virus pueda infectar a las células humanas, que sea patógeno para los humanos y que se transmita entre personas. Por ejemplo, de los 18 subtipos de “H”, sólo seis se encuentran en la especie humana: tres (H1, H2 y H3) han conseguido adaptarse completamente a los humanos; y otros tres (H5, H7 y H9) producen casos esporádicos sin transmisión entre humanos. Igualmente, de los 11 subtipos “N” que se conocen en aves, solamente dos (N1 y N2) se encuentran en los virus de la gripe humanos, y otros dos lo hacen en virus que causan brotes esporádicos poco transmisibles (N7 y N9).


Además de esas múltiples combinaciones entre esas proteínas de la envoltura, las hemaglutininas y neuraminidasas, los virus de la gripe tienen una alta frecuencia de mutación y de recombinación entre ellos. A veces para que aparezca un nuevo virus pandémico ocurren “reordenamientos” o mezclas entre virus que infectan a la vez a un mismo animal. Esto ocurre con frecuencia en la especie porcina. El cerdo es una especie de tubo de ensayo o de “coctelera” que puede ser coinfectado a la vez por varios virus de la gripe distintos. Así, dentro del cerdo se facilita la “redistribución de genes” entre distintos tipos de virus gripales. De esta forma, el cerdo puede ser infectado por un amplio rango de virus de la gripe A tanto de aves como humanos y porcinos, incrementando las posibilidades de aparición de nuevos virus. Esta es la razón por la que no es recomendable tener juntos a muchos cerdos y patos juntos, cosa que desgraciadamente es muy frecuente en China.

Volvamos a 1918. En aquella época, la causa de la pandemia todavía era un misterio. El virus de la gripe no se aisló hasta 1933. Hace unos años se analizaron muestras de tejido pulmonar de una persona muerta por gripe en noviembre de 1918 y que se había mantenido enterrada y congelada en el permafrost en Alaska. A partir de esas muestras se pudo obtener y reconstruir el genoma completo de aquel virus. Pudieron así “resucitar” el virus de 1918. Los análisis moleculares descubrieron que aquel virus era un virus de la gripe A del tipo H1N1, y que provenía directamente de un virus de la gripe de aves.



Este virus de la gripe de 1918 fue 25 veces más mortal que otros virus de la gripe. Una característica peculiar fue su alta mortalidad entre personas jóvenes entre 20 y 40 años de edad. Sus efectos fueron devastadores, mataba rápidamente, en solos dos o tres días, y con síntomas hemorrágicos. También se ha comprobado que el virus de 1918 “resucitado” es muy virulento, causa la muerte en los ratones de laboratorio y en los embriones de pollo mucho más rápidamente que cualquier otro virus de la gripe humano conocido, y crece muy rápidamente en células humanas. Los virus que causan la gripe "normal" producen en los animales una respuesta inmune pasajera, estimulan nuestras defensas lo suficiente como para controlar la multiplicación del virus; por eso la gripe estacional o normal dura sólo unos días. Sin embargo, este virus de 1918 es capaz de causar una respuesta inmune anormalmente elevada, una reacción autoinmune masiva, que se conoce como “tormenta de citoquinas”, que en vez de controlar al virus, lo que permite es su multiplicación y diseminación de forma mucho más agresiva, dañando y destruyendo rápidamente los tejidos pulmonares. Afortunadamente, los antivirales actuales son efectivos contra este virus de 1918.

Ahora entenderás por qué a veces salen en las noticias que han sacrificado miles de pollos o patos que estaban infectados por algún tipo de virus de la gripe. La gripe humana es una zoonosis, un virus animal que se ha adaptado al ser humano. Una manera de controlar la aparición de un nuevo virus pandémico como el de 1918 es vigilar y neutralizar los virus de la gripe que circulan en la población de aves.

También te puede interesar:

- Cien años de la gripe “española” de 1918 (Investigación y Ciencia)

Con la colaboración de: 




2 comentarios:

  1. Aquí en mi pueblo, Lupión, murieron mucha gente; entre ellos mi abuelo y la señora de mi abuelastro dejando huérfanos a tres niñas (de mi abuelo) y un niño del segundo marido de mi abuela, ciertamente afectaba más a la gente joven que a los más mayores.

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