viernes, 21 de junio de 2019

El dragón de Komodo


Quizá la sangre del dragón de Komodo pueda salvar vidas

Te lo cuento en este vídeo de la serie “Los microbios en el museo” #microBIOscope:



Algunos reptiles pueden ser excepcionalmente grandes. Los varanos son un tipo de lagartos que pueden llegar a pesar más de 70 kg y medir más de 2-3 metros. Un tipo de varano es el dragón de Komodo (Varanus komodoensis), unos lagartos gigantes que viven en la isla de Komodo en Indonesia.

Dragón de Komodo
Los dragones de Komodo son carnívoros. Aunque se alimentan fundamentalmente de carroña, también atacan presas vivas. Se han documentado casos de dragones de Komodo derribando cabras, jabalíes, ciervos y hasta búfalos de agua. Algunas de sus presas más pequeñas pueden incluso tragárselas enteras.

Hace años se analizó la saliva de varios dragones de Komodo salvajes, y se encontraron 29 tipos de bacterias Gram positivas y 28 Gram negativas. Algunas de estas bacterias eran especialmente virulentas. Se había observado que las heridas producidas por el dragón de Komodo en sus presas a menudo están asociadas con sepsis e infecciones subsecuentes. Por eso, se pensaba que los mordiscos infligidos por estos reptiles eran propensos a infectarse debido a las bacterias de su boca, lo que podría acelerar la muerte de sus presas.

Sin embargo, recientemente se ha demostrado la presencia de glándulas de veneno en la mandíbula inferior en estos reptiles, lo que sugiere que los dragones de Komodo poseen una mordedura venenosa. Se ha comprobado que este veneno contiene varias proteínas tóxicas diferentes que pueden inhibir la coagulación de la sangre, bajar de la tensión arterial, y producir parálisis muscular, lo que llevaría  al muerte de sus presas.

Glándulas en la mandíbula del dragón de Komodo (Referencia)
Curiosamente, a pesar de la presencia de gran cantidad de bacterias patógenos en la saliva, los dragones de Komodo nunca enferman por ellas. Una de las hipótesis para explicar este echo es que la saliva y la sangre de estos reptiles contenga sustancias antimicrobianas que les proporcionen inmunidad. Por eso, un grupo de investigadores han analizado la sangre de dragones de Komodo buscando este tipo de sustancias y han identificado 48 péptidos antimicrobianos nunca descritos hasta ahora. Estos péptidos suelen tener unos pocos aminoácidos y pueden formar poros que desestabilizan las membranas de bacterias patógenas. Además, tiene una amplio espectro antibacteriano, son activos frente a bacterias Gram positivas y negativas, y suele ser más difícil que aparezcan bacterias resistentes frente a ellos. Por eso, los péptidos antimicrobianos son una buena alternativa frente a los antibióticos y al problema de las resistencia a los antibióticos.

Los péptidos antimicrobianos desestabilizan las membranas de las bacterias.

Ahora, un grupo de investigadores han diseñado y sintetizado en el laboratorio un péptido basado en uno de estos péptidos aislados en la sangre de un dragón de Komodo. Este nuevo péptido sintético, denominado DRGN-1, lo han ensayado como agente bactericida. Han comprobado que este péptido DRGN-1 no solo tiene una potente acción antimicrobiana frente a bacterias Gram positivas y negativas, si no que también inhibe la formación de biofilms o biopelículas que favorezcan la adhesión de bacterias patógenas como Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus. Además, este péptido tenía propiedades cicatrizantes o curativas de heridas. Los autores sugieren que este péptido DRGN-1 podría emplearse como una agente tópico para el tratamiento de heridas infectadas.

Buscar nuevas sustancias antimicrobianas en este tipo de grandes reptiles es una línea de investigación muy interesante. Sabemos que la proliferación de bacterias resistentes a los antibióticos es un problema real muy importantes. Se calcula que cada año fallecen en el mundo unas 700.000 personas por infecciones causadas por este tipo de bacterias para las que ya no tenemos antibióticos efectivos. La OMS ya ha anunciado que la resistencia a los antibióticos será la nueva pandemia del siglo XXI y que para el año 2050 las muertes por esta causa pueden superar a los muertos por cáncer. De nuevo, la solución puede estar en el estudio de la biología de animales silvestres o salvajes. Por eso, es tan importante preservar la biodiversidad: la ciencia al servicio de la naturaleza y del ser humano. Quizá la sangre de dragón de Komodo pueda ayudar a salvar vidas humanas.

Para saber más:




Con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) - Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (antes Ministerio de Economía, Industria y Competitividad)



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