jueves, 3 de octubre de 2019

Manipular la microbiota (III): y ahora, ¡el trasplante vaginal!


De momento no se ha ensayado, pero ya se está consensuando cómo seleccionar donantes

Cada vez hay más evidencias del papel que juega nuestra microbiota en la salud.  El éxito del trasplante fecal para el tratamiento de la infección por Clostridium difficile (*), ha suscitado el uso potencial de otros tipos de trasplantes como terapia contra una gran variedad de enfermedades relacionadas con una alteración de la microbiota. Una de las últimas propuestas es el trasplante de microbiota vaginal.

La composición de la microbiota vaginal tiene un gran impacto en la salud sexual y reproductiva. La microbiota vaginal “óptima” es mucho más simple que la microbiota de otras partes del cuerpo: está dominada principalmente por algunas especies de un único genero, Lactobacillus. En este caso, a diferencia de en otras partes del cuerpo, un aumento de la diversidad microbiana, con la disminución de lactobacilos, se considera una vaginosis bacteriana, que está asociada a un aumento del riesgo de padecer enfermedades de transmisión sexual, infecciones urinarias y de tener partos prematuros.


Los estudio sobre la microbiota vaginal son escasos, y en el momento actual no sabemos si el trasplante de microbiota vaginal podría servir para restaurar la microbiota original, en los casos de vaginosis bacteriana. De hecho hasta donde yo se, el trasplante de microbiota vaginal todavía no se ha realizado en ningún hospital.

Uno de los grandes problemas de esta técnica podría ser que con la buena intención de reponer la microbiota vaginal, al mismo tiempo, se transmitan patógenos que causen otras enfermedades. Por eso, antes de ensayar este tipo de estrategias en un entorno clínico es necesario consensuar protocolos y determinar qué criterios hay que seguir para seleccionar aquellos donantes de microbiota vaginal que supongan un riesgo mínimo de transmitir patógenos. 

Este ha sido el objetivo de un artículo publicado recientemente en la revista Frontiers in Cellular and Infection Microbiology. En este trabajo han seleccionado un grupo de 20 mujeres sanas con edades entre 23 y 35 años, sin síntomas vaginales aparentes.  A todas ellas les hicieron un exhaustivo cuestionario sobre su historia y comportamiento sexual, infecciones de transmisión sexual que había padecido con anterioridad, síntomas vaginales y tipos de productos vaginales y anticonceptivos empleados. Además estudiaron su historial médico e incluso sus viajes al extranjero (por posibles exposiciones accidentales al Zika o al Ébola, por ejemplo). Se les realizaron todo tipo de análisis microbiológicos, moleculares y serológicas para detectar la presencia o el contacto con la mayoría de los patógenos de transmisión sexual: herpes, hepatitis A, B y C, Toxoplasma gondii, virus Epstein-Barr, rubeola, Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhoeae, Trichomonas vaginalis, Mycoplasma genitalium, virus del papiloma humano, VIH (tipo 1 y 2), citomegalovirus, Treponema pallidum, entre otros. Además, les tomaron muestras para caracterizar la microbiota vaginal y las propiedades fisicoquímicas de la secreciones vaginales de todas ellas.

Respecto a la microbiota normal presente en las muestras, en la inmensa mayoría (19 de 20) la microbiota vaginal estaba constituida casi exclusivamente por Lactobacillus: L. crispatus, L. iners o una mezcla de ambos, y algunos otros. Además las propiedades fisicoquímicas de los fluidos vaginales se correlacionaron con la presencia de estos Lactobacillus: se sabe que el ácido láctico que producen estas bacterias mantienen un pH bajo (ácido) en la vagina, lo que tiene un poder protector frente a infecciones por otros microorganismos. Comprobaron que las muestras en las que dominaba el Lactobacillus crispatus, había una mayor concertación de ácido láctico y un menor pH, lo cual podría ser beneficioso.


Abundancia relativa de bacterias en las 20 muestras analizadas mediante secuenciación del 16S rDNA (Fuente).

Con todos los datos, los autores marcaron una serie de criterios de selección muy restrictivos. De las 20 participantes solo fueron seleccionadas 7 (un 35%) como posibles donantes de microbiota vaginal en un futuro ensayo de trasplante. Sin embargo, los mismos autores anticipan que probablemente el % de seleccionadas debería ser menor, ya que en este caso se partió de 20 mujeres preseleccionadas.

Entre los criterios para excluir a una potencial donante estaban la presencia de patógenos o de infecciones previas (algunas mujeres fueron excluidas porque se detectaron infecciones asintomáticas, es decir presencia del patógeno pero sin síntomas aparentes, y por tanto ni ellas sabían que eran portadoras del patógeno),  y la presencia de otras bacterias que no se consideran microbiota vaginal “normal”. Los mismos autores son conscientes de las limitaciones de este trabajo: un estudio piloto, con un grupo homogéneo de unos pocos participantes. En estudios posteriores se deberían incluir un mayor número y diversidad de mujeres, de distintas razas y orígenes geográficos, tomar muestra durante un periodo de tiempo mayor o, incluso, analizar la presencia de semen en las muestras.

A pesar de estas limitaciones, el trabajo es una primera propuesta de un diseño racional para seleccionar posibles donantes para realizar un ensayo clínico de trasplante vaginal. Quizá en el futuro veamos bancos de microbiota vaginal, de la misma manera de los ya existentes bancos de heces para el trasplante fecal. 

De todas formas, recordemos que hasta el momento actual no hay ninguna publicación científica sobre este tipo de ensayos. Lo que sí se ha estudiado es el uso de probióticos (un cultivo bacteriano concreto) para repoblar la población de Lactobacillus, pero sin mucho éxito de momento (depende mucho de la cepa concreta de bacteria que se emplea, hay problemas de colonización, etc, …). Si alguna vez se hace un trasplante de microbiota vaginal deberá realizarse en un entorno clínico, porque no deja de ser una práctica de riesgo.



Referencia: Conceptual Design of a Universal Donor Screening Approach for Vaginal Microbiota Transplant. DeLong, K., y col. Front Cell Infect Microbiol. 2019. 9:306. doi: 10.3389/fcimb.2019.00306.

1 comentario:

  1. Excelente publicación y toca un tema que sin lugar a duda será tendencia. Es interesante que se transmita tan claramente el mensaje en un lenguaje sin tecnicismos de por medio.

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