lunes, 4 de noviembre de 2019

Las bacterias de la lavadora


Durante poco más de un año (de abril de 2012 a mayo de 2013) se detectó la presencia de la bacteria potencialmente patógena Klebsiella oxytoca en 27 niños ingresados en un hospital alemán (1), muchos de ellos recién nacidos.

Klebsiella oxytoca es una bacteria Gram negativa que, en algunas condiciones, puede llegar a producir infecciones del aparato urinario. Que estos niños estuvieran colonizados por la bacteria no quiere decir que estuvieran infectados, no es lo mismo. La colonización no genera una respuesta clínica o inmunológica. La infección genera siempre una respuesta inmune que puede ir acompañada de una respuesta clínica con signos y síntomas (enfermedad infecciosa) o incluso sin síntomas (infección asintomática). Esos niños no presentaban ningún síntoma de infección, pero la bacteria estaba presente.


Klebsiella spp. (Autor: Janice Carr, USCDCP)

Además, 14 de ellos tenían una cepa concreta de Klebsiella resistente a los antibióticos: K. oxytoca ST201 productora de la beta-lactamasa CTX-M-15.

Las beta-lactamasas son enzimas producidas por algunas bacterias, capaces de romper las moléculas de los antibióticos beta-lactámicos, estos son las penicilinas, cefalosporinas y carbapenémicos. Todos estos antibióticos tienen en común dentro de su estructura química un anillo de cuatro átomos, denominado anillo beta-lactámico. Las beta-lactamasas, por tanto, rompen ese anillo químico de los antibióticos y los inactivan, perdiendo así sus propiedades antimicrobianas. Las bacterias que producen beta-lactamasas se hacen resistentes a estos antibióticos. Hay muchos tipos distintos de beta-lactamasas. Una de ellas, la CTX-M-15 que produce K. oxytoca ST201, es una beta-lactamasa de amplio espectro y resulta especialmente peligrosa porque inactiva muchos tipos de antibióticos a la vez y se puede compartir y extender entre la población bacteriana.



A los investigadores del hospital alemán lo que les intrigaba era el origen de esa cepa, ¿de dónde había salido esa cepa concreta resistente a los antibióticos y potencialmente peligrosa, que se había aislado en los bebés y niños hospitalizados?, ¿cómo había llegado hasta ellos?

Para ello, se pusieron a tomar muestras de todas partes: desde sus madres, el personal sanitario que los atendía, las superficies y suelos, los baños, el agua, la ropa de los bebés, el personal y los servicios de limpieza del hospital, … Hoy en día tenemos ya técnicas moleculares que nos permiten no solo identificar, sino incluso seguir la pista de una cepa bacteriana concreta, de un clon concreto.

Así, demostraron que la cepa de K. oxytoca resistente a los antibióticos provenía de una lavadora doméstica que se empleaba para lavar la ropita de los bebés, los gorros y los calcetines. Encontraron la bacteria en el cajón del detergente y en las gomas de la puerta de la lavadora. Ahí se había “escondido” el maldito bacilo. Comprobaron que solo los niños que usaron ropa lavada en esa lavadora tenían la bacteria. Además, desde que retiraron la lavadora del hospital, no han vuelto a aislar la bacteria, ya hace más de cuatro años.

Lo que los investigadores no saben en cómo se contaminó la lavadora, cómo llegó la bacteria hasta ahí. Sabemos que este tipo de bacterias pueden formar biofilms o biopelículas que permiten que las bacterias se “peguen” o adhieran a las superficies, como la goma de la puerta de la lavadora, lo que favorecería la “colonización” del electrodoméstico. Pero no sabemos cómo llegó hasta ahí.


Hay que tener en cuenta que este tipo de lavadoras domésticas no suelen emplearse para lavar la ropa de los hospitales. Este caso es bastante excepcional. Normalmente, se emplean lavadoras industriales, que calientan por encima de los 65ºC. Esto no esteriliza la ropa, pero puede disminuir significativamente la carga microbiana.

¿Y en el hogar? ¿Qué pasa con las bacterias? Pues hace un par de años ya se publicó la presencia de bacterias resistentes a los antibióticos en lavadoras y lavavajillas domésticos (2). Comprobaron que este tipo de bacterias pueden resistir los procesos de lavado. Pero, en general, el empleo de altas temperaturas (más de 50ºC) y de compuesto como el oxígeno activo, reducen la presencia de la mayoría de potenciales patógenos hasta más del 80%. Sin embargo, algunas bacterias, como Staphylococcus aureus, eran más difíciles de inactivar.  

Lavar no es esterilizar, pero, a la vista de estos resultados, lo recomendable son los lavados a altas temperaturas, o con productos como el oxígeno activo, y limpiar con cierta frecuencia aquellas partes del electrodoméstico en las que se pueden acumular agua y restos que faciliten la proliferación de los biofilms microbianos.


2 comentarios:

  1. La limpieza excesiva/obsesiva, como no puede menos de ser la que se lleva a cabo en los hospitales, tiene a veces como consecuencia que los microbios que infectan a los pacientes son multirresistentes. De otra manera no hubieran podido sobrevivir a los múltiples limpiadores/desinfectantes con que han sido atacados.

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  2. Helpful Information, thank you for sharing this awesome article

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