miércoles, 26 de febrero de 2020

CORONAVIRUS UPDATE Febrero 26

#COVID19  #SARSCoV2




Sobre la tasa de muerte del virus

La tasa de muerte (medida como el número de fallecimiento/número de casos), depende de muchos factores. Uno de ellos es la edad. La tasa de muerte es del 14,8% en mayores de 80 años y va disminuyendo con la edad: 8% entre 70-79 años; 3,6% entre 60-69 años; 1,3% entre 50-59 años; 0,4% entre 40-49 años; 0,2% entre 39-10 años y cero en menores de 9 años. Hay muy pocos casos de infección en menores de 15 años.

No sabemos exactamente la razón de estas diferencias de letalidad con la edad, quizá tenga que ver con que las personas mayores son más sensibles a procesos inflamatorios relacionados con la infección del virus o a que expresen más receptores para el virus en sus células (el receptor celular ACE2). En el caso de los menores, se ha sugerido que quizá los síntomas son tan leves que pasan desapercibidos. 

La mortalidad también depende del sexo: es mayor en hombres que en mujeres (2,8% en hombres frente a 1,7% en mujeres). Se ha sugerido que en China los hombres fuman mucho más que las mujeres, y el tabaco es un factor de riesgo que favorece las complicaciones respiratorias. Otra posibilidad podría estar relacionada con la diferencia en la respuesta inmune entre los dos sexos.

El virus complica y acelera otros procesos patológicos previos. La preexistencia de otras enfermedades también influye en la probabilidad de muerte. El riesgo de muerte si estás infectado por el virus pero no tienes ningún otro factor es del 0,9%, pero puede aumentar hasta el 10,5% si tienes una enfermedad cardiovascular previa. La diabetes, enfermedad crónica respiratoria, hipertensión y el cáncer también aumentan la tasa de muerte en un 7,3%, 6,3%, 6,0% y 5,6%, respectivamente.

En la mortalidad del virus también influye el lugar geográfico y sus condiciones sanitarias. No es lo mismo estar en un lugar donde los sistemas de salud están saturados y la cantidad de enfermos es tan grande que no se pueden atender adecuadamente, que en un país en el que lo que hay es un pequeño goteo de algunos casos esporádicos. En una situación de colapso sanitario la gente se puede morir porque no da tiempo a diagnosticarla rápidamente y a poner remedio a la neumonía, por ejemplo. Por eso, la mortalidad en la ciudad de Wuhan que concentra el mayor número de fallecimientos puede ser superior a 3%, pero puede ser del 0,7% en otras provincias, e incluso menor fuera de China.

Aunque en general se estima que la tasa de letalidad de este virus es alrededor de 2,5%, todavía es muy pronto para confirmarlo: todavía no sabemos con exactitud cuánta gente está infectada, y podría ocurrir que la tasa disminuya conforme va aumentando el número de confirmados. Si lo comparamos con otros virus respiratorios, la letalidad es mayor que el de la gripe estacional (0,1%), o el de la pandemia de gripe de 1957 (0,6%), similar al de la pandemia de gripe de 1918 (2%), pero menor que el del SARS o el MERS, con tasas de 9 y 36%, respectivamente. 

domingo, 23 de febrero de 2020

CORONAVIRUS UPDATE Febrero 23

#COVID19 #SARSCoV2


El 97,5% de los casos confirmados siguen ocurriendo en China, el 83% en la región del Hubei, donde además se concentra el mayor número de fallecimientos (el 96%). El número de recuperados es ya 10 veces el de fallecimientos.

(Fuente: web)

La enfermedad no causa síntomas o son leves en un 81% de los casos. En el 14% restante puede causar neumonía grave y en un 5% puede llegar a ser crítica o incluso mortal. La tasa de letalidad en Hubei es del 2,3%, fuera de esa zona puede bajar al 0,7%. Afecta principalmente a mayores de 30 años. El 80% de los casos mortales ocurren en personas mayores de 60 años con patologías previas, más en varones que en mujeres. El periodo de incubación medio está entre 3 y 5 días, pero se han descrito algunos casos de más de 14 días. La transmisión es por vía aérea (por gotículas y probablemente por aerosoles) y superficies contaminadas por estas secreciones. Se ha detectado el virus en heces, aunque no se sabe qué papel puede jugar esta ruta en la extensión de la enfermedad. Es muy probable que exista transmisión del virus por personas asintomáticas, como ocurre con otros virus de transmisión respiratoria.

China ha aplicado unas estrictas medidas de control y cuarentena. Aunque hay que ser precavidos, los datos actuales sugieren que de momento parece que estas medidas están surgiendo efecto, el foco sigue centralizado en la región de Hubei y el número de nuevos casos diarios comienzan a disminuir.



(Fuente: @Alf_ArGzz)

Existen dos grandes escenarios posibles: 1) que se consiga controlar al virus y acabe desapareciendo en humanos, como pasó con el SARS del que prácticamente no ha habido casos en los últimos quince años; 2) que el nuevo coronavirus se incorpore a la lista de virus respiratorios como una nueva enfermedad más o menos común. Esto último es lo que se quiere evitar a toda costa. Un nuevo virus causante de neumonías en un 20% en el catálogo de los patógenos respiratorios puede colapsar los sistemas sanitarios de muchos países, aunque su letalidad sea baja. Por eso, las medidas de cuarentena han sido tan estrictas en China.

Se han detectado casos en 31 países, pero hay que tener en cuenta que países donde se han notificado casos no quiere decir que el virus siga circulando, por ejemplo España o Alemania. Hasta ahora los pocos casos fuera de China eran sobre todo importados y muy controlados.

En los últimos días la situación ha cambiado. Se han descrito focos en Irán, Corea de Sur e Italia preocupantes. En Irán, 43 casos confirmados y 6 fallecimientos, proporción que hace pensar que probablemente haya muchos más. En Corea del Sur, donde muy probablemente se confirme la existencia de super propagadores o contagiadores, van 602 y 5 fallecimientos. Y en Italia, 155 y 3 fallecidos. De momento, en Corea e Italia son focos localizados y limitados.

Mientras que en China parece que los nuevo casos van disminuyendo, es muy importante que en otros países la transmisión siga siendo localizada y limitada y no se generalice y descontrole. La razón, como he comentado, más que por la peligrosidad del virus es por el efecto que puede tener en los propios sistemas sanitarios. Más grave aún sería si el virus se extiende en países donde esos sistemas son peores que en Europa o incluso inexistentes, como en África y partes de Latinoamérica. Estamos en un momento de incertidumbre.

martes, 11 de febrero de 2020

Los secretos del fago phi29: Margarita Salas


 Un país sin investigación es un país sin desarrollo”. Margarita Salas.


Los fagos son virus que infectan bacterias. El fago phi29 es un virus que infecta a la bacteria Bacillus subtilis y que es inocuo para el ser humano. Es un virus muy pequeño y con una cadena de ADN muy corta, con tan solo 20 genes. Por eso, ha sido un excelente modelo para estudiar cómo los fagos infectan a una bacteria y se reproducen en su interior.



Fago phi 29. Virus de la clase I de la clasificación de Baltimore. Orden Caudovirales, familia Podoviridae. Escala 100 nm. (Fuente: Cohen DN, et al. J Mol Biol 2008. PMID 18394643).

En los años 70 un grupo de investigadores descubrió que este pequeño virus producía una proteína capaz de amplificar el ADN con unas características extraordinarias: permitía que pequeñas cantidades de ADN, que no eran suficientes para realizar un análisis genético, se amplificaran hasta hacerse posible su estudio. Esa proteína, la ADN polimerasa del fago phi29, se emplea actualmente en muchos laboratorios de todo el mundo como una herramienta muy útil para amplificar ADN de forma rápida y sencilla.

Aquella proteína se patentó, y esa patente ha sido la más rentable de la historia de la ciencia española: solo entre 2003 y 2009 supuso más del 50% de los beneficios por patentes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y generó varios millones de euros de beneficios. El grupo de investigación que descubrió la polimerasa del fago phi29 estaba liderado por una mujer, y esa mujer era Margarita Salas.


(Dibujo: Iñigo Izal @inzalix)

Margarita nació en noviembre de 1938, en mitad de la Guerra Civil, en un pueblecito de la costa asturiana llamado Canero. Su madre era maestra de escuela y su padre médico. Su familia se trasladó a Gijón cuando ella tenía un año. Allí estudió en un colegio de monjas hasta terminar bachillerato, donde desarrolló su interés por las ciencias. Estudió Ciencias Químicas en Madrid.

Siendo aún universitaria, un verano durante una comida familiar, su padre invitó a Severo Ochoa, quien le propuso asistir a una de sus conferencias en Oviedo. Fue entonces cuando Margarita quedó fascinada por la ciencia y la investigación, y en concreto por la Bioquímica. Ese año conoció también al que sería el amor de su vida, su amigo y compañero de trabajo Eladio Viñuela, con quien se casaría años después.


Eladio Piñuela y Margarita Salas (Fuente: Nature)

Severo Ochoa propuso a Margarita realizar su tesis doctoral en Madrid, bajo la dirección de Alberto Sols. Ochoa escribió una carta de recomendación a Sols para que la admitiese como doctoranda y, aunque en ese momento Sols esperaba muy poco del trabajo científico de una mujer, no pudo negarse.

En 1964, ella y su marido fueron aceptados como investigadores postdoctorales en el laboratorio de Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York. En ese laboratorio se dedicaban a descubrir los mecanismos por los que la información genética se transfiere del ADN a las proteínas. Margarita contribuyó con dos descubrimientos esenciales: encontró que la lectura del ADN solo se realiza en una dirección (dirección 5´-3´); y que el triplete de nucleótidos UAA represente una señal de terminación de la síntesis de las proteínas.

En su estancia en Nueva York, Margarita nunca se sintió discriminada por ser mujer, pero cuando volvió a España, la situación cambió: comenzó a estar a la sombra de su marido, por ser hombre y trabajar conjuntamente en el mismo proyecto, el estudio del fago phi29. Por ello, al contrario de lo que era habitual en su época, Eladio se apartó para que su esposa siguiera adelante, decidió cambiar de proyecto y comenzó a trabajar con del virus de la peste porcina africana. Así, dejó la investigación sobre el fago phi29 exclusivamente en manos de Margarita, que se convirtió en una científica con nombre propio y no solo “la mujer de”.




El fago phi29 de Bacillus subtilis (Fuente: ViralZone)


Margarita Salas fue la primera mujer en dirigir el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (Madrid), y en ser la presidenta de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. Entre otros reconocimientos, recibió el Premio Jaime I (1994), el Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal (1999) y el Premio Inventor Europeo (2019). El 10 de diciembre de 2019 el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC pasa a denominarse Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas.

Fue un ejemplo para todos los jóvenes científicos españoles de motivación, creatividad, rigor y perseverancia. Continuó trabajando en el laboratorio hasta pocas semanas antes de su muerte, el 7 de noviembre de 2019, a los 80 años de edad.

Margarita siempre defendió la importancia de la investigación básica, ¿quién iba a pensar que el estudio de un pequeño virus pudiera dar lugar a tantos beneficios y utilidades? Además, creía en la necesidad de divulgar la ciencia, para que la sociedad valore las ventajas de la investigación y los descubrimientos que se están haciendo.

Aquí os dejo un video sobre Margarita Salas, de la colección "La mujer en la ciencia" del Museo de Ciencia Universidad de Navarra, en colaboración con Women for Science & Technology




Para saber más:
Mujeres con ciencia