martes, 11 de febrero de 2020

Los secretos del fago phi29: Margarita Salas


 Un país sin investigación es un país sin desarrollo”. Margarita Salas.


Los fagos son virus que infectan bacterias. El fago phi29 es un virus que infecta a la bacteria Bacillus subtilis y que es inocuo para el ser humano. Es un virus muy pequeño y con una cadena de ADN muy corta, con tan solo 20 genes. Por eso, ha sido un excelente modelo para estudiar cómo los fagos infectan a una bacteria y se reproducen en su interior.



Fago phi 29. Virus de la clase I de la clasificación de Baltimore. Orden Caudovirales, familia Podoviridae. Escala 100 nm. (Fuente: Cohen DN, et al. J Mol Biol 2008. PMID 18394643).

En los años 70 un grupo de investigadores descubrió que este pequeño virus producía una proteína capaz de amplificar el ADN con unas características extraordinarias: permitía que pequeñas cantidades de ADN, que no eran suficientes para realizar un análisis genético, se amplificaran hasta hacerse posible su estudio. Esa proteína, la ADN polimerasa del fago phi29, se emplea actualmente en muchos laboratorios de todo el mundo como una herramienta muy útil para amplificar ADN de forma rápida y sencilla.

Aquella proteína se patentó, y esa patente ha sido la más rentable de la historia de la ciencia española: solo entre 2003 y 2009 supuso más del 50% de los beneficios por patentes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y generó varios millones de euros de beneficios. El grupo de investigación que descubrió la polimerasa del fago phi29 estaba liderado por una mujer, y esa mujer era Margarita Salas.


(Dibujo: Iñigo Izal @inzalix)

Margarita nació en noviembre de 1938, en mitad de la Guerra Civil, en un pueblecito de la costa asturiana llamado Canero. Su madre era maestra de escuela y su padre médico. Su familia se trasladó a Gijón cuando ella tenía un año. Allí estudió en un colegio de monjas hasta terminar bachillerato, donde desarrolló su interés por las ciencias. Estudió Ciencias Químicas en Madrid.

Siendo aún universitaria, un verano durante una comida familiar, su padre invitó a Severo Ochoa, quien le propuso asistir a una de sus conferencias en Oviedo. Fue entonces cuando Margarita quedó fascinada por la ciencia y la investigación, y en concreto por la Bioquímica. Ese año conoció también al que sería el amor de su vida, su amigo y compañero de trabajo Eladio Viñuela, con quien se casaría años después.


Eladio Piñuela y Margarita Salas (Fuente: Nature)

Severo Ochoa propuso a Margarita realizar su tesis doctoral en Madrid, bajo la dirección de Alberto Sols. Ochoa escribió una carta de recomendación a Sols para que la admitiese como doctoranda y, aunque en ese momento Sols esperaba muy poco del trabajo científico de una mujer, no pudo negarse.

En 1964, ella y su marido fueron aceptados como investigadores postdoctorales en el laboratorio de Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York. En ese laboratorio se dedicaban a descubrir los mecanismos por los que la información genética se transfiere del ADN a las proteínas. Margarita contribuyó con dos descubrimientos esenciales: encontró que la lectura del ADN solo se realiza en una dirección (dirección 5´-3´); y que el triplete de nucleótidos UAA represente una señal de terminación de la síntesis de las proteínas.

En su estancia en Nueva York, Margarita nunca se sintió discriminada por ser mujer, pero cuando volvió a España, la situación cambió: comenzó a estar a la sombra de su marido, por ser hombre y trabajar conjuntamente en el mismo proyecto, el estudio del fago phi29. Por ello, al contrario de lo que era habitual en su época, Eladio se apartó para que su esposa siguiera adelante, decidió cambiar de proyecto y comenzó a trabajar con del virus de la peste porcina africana. Así, dejó la investigación sobre el fago phi29 exclusivamente en manos de Margarita, que se convirtió en una científica con nombre propio y no solo “la mujer de”.




El fago phi29 de Bacillus subtilis (Fuente: ViralZone)


Margarita Salas fue la primera mujer en dirigir el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (Madrid), y en ser la presidenta de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. Entre otros reconocimientos, recibió el Premio Jaime I (1994), el Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal (1999) y el Premio Inventor Europeo (2019). El 10 de diciembre de 2019 el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC pasa a denominarse Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas.

Fue un ejemplo para todos los jóvenes científicos españoles de motivación, creatividad, rigor y perseverancia. Continuó trabajando en el laboratorio hasta pocas semanas antes de su muerte, el 7 de noviembre de 2019, a los 80 años de edad.

Margarita siempre defendió la importancia de la investigación básica, ¿quién iba a pensar que el estudio de un pequeño virus pudiera dar lugar a tantos beneficios y utilidades? Además, creía en la necesidad de divulgar la ciencia, para que la sociedad valore las ventajas de la investigación y los descubrimientos que se están haciendo.

Aquí os dejo un video sobre Margarita Salas, de la colección "La mujer en la ciencia" del Museo de Ciencia Universidad de Navarra, en colaboración con Women for Science & Technology




Para saber más:
Mujeres con ciencia 

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