lunes, 31 de agosto de 2020

Campamentos de verano durante la COVID-19

Diez medidas para minimizar las posibilidades de contagio

Durante este mes de agosto, en el Museo de Ciencias Universidad de Navarra hemos organizado unos campamentos de verano para niños y niñas de 5 a 12 años. Las actividades se han realizado cada mañana de 9:00 a 13:00 de lunes a viernes. El número de asistentes fue de 25-30 por semana.

 

La COVID-19 ha supuesto un nuevo reto para organizar esta actividad en condiciones seguras para todos los participantes. El riesgo cero no existe, pero el objetivo ha sido minimizar al máximo las posibilidades de contagio. Se sabe que hay condiciones que pueden favorecerlo y que, en general, lo peor son sitios cerrados, mal ventilados, con mucha gente, muy junta, durante mucho tiempo, gritando o cantando, sin mascarilla y sin higiene.

 



Contábamos con dos ventajas: la actividad se realizaba durante el mes de agosto y la temática era la naturaleza. Así, se tomaron las siguientes diez medidas:

 

1. Los padres se comprometían a no enviar a sus hijos al campamento si tenían algún síntoma compatible con la COVID-19 o habían estado en contacto con alguien diagnosticado de la enfermedad.

 

2. Los monitores del campamento también se comprometían a no asistir si tenían algún síntoma o habían estado en contacto con alguien diagnosticado de la enfermedad.

 

3. Se realizó una prueba de PCR a los monitores antes de comenzar el campamento.

 

4. Se les tomaba la temperatura a cada niño, dos veces al día.

 

5. Todos los participantes debían usar la mascarilla durante toda la actividad.

 

6. Los participantes se organizaron en pequeños grupos de 6-7 niños con dos monitores por grupo.

 

7. Los grupos no se mezclaban entre ellos y no se hacían actividades con todos los participantes del campamento juntos.

 

8. Se realizaba una higiene de manos después de cada actividad y se desinfectaban los materiales de las actividades antes y después de su uso.

 

9. Se ha evitado la realización de actividades que implique compartir comidas, coger objetos con la boca o similares, y se hicieron turnos para almorzar.

 

10. Las actividades se han realizado al aire libre. Los días de lluvia, se hacían en el interior del edificio, en espacios amplios y abiertos que permitían mantener la separación entre grupos.



Con estas precauciones, no ha habido ninguna incidencia durante el mes que han durando los campamentos, en los que han participado mas de un centenar de niños y niñas.

 

Obviamente, un campamento de verano no es el colegio. Evidentemente hay muchas diferencias, pero esta experiencia puede ser útil para insistir en las medidas básicas de mascarillas, higiene, espacios abiertos, bien ventilados, y grupos pequeños y aislados. Medidas que hay que implementar, según las posibilidades, para minimizar las posibilidades de contagio.

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