viernes, 30 de octubre de 2020

Preparados para la próxima pandemia. Reflexiones desde la ciencia.

 Por las familias que no pudieron despedirse

 de sus seres queridos con un último adiós. 

Nunca más.


Ediciones Destino. Colección Referentes. Grupo Planeta. 

¿Y tú qué hiciste durante el confinamiento? Leer, estudiar hablar con muchos amigos, pensar y escribir. Os dejo aquí el prólogo de este pequeño ensayo:

Probablemente el impacto que acabe teniendo la pandemia de COVID-19 en nuestra historia sea incluso mayor que el de los dos grandes eventos que han marcado el final del siglo XX y el inicio del XXI: la caída del muro de Berlín en 1989 y el atentado a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Aunque ha habido otras pandemias a lo largo de la historia, la tremenda rapidez y el sigilo con los que se ha extendido por todo el planeta el SARS-CoV-2 ha eclipsado otras epidemias recientes. Los estragos que está causando —la pérdida de vidas humanas, la alteración de la cotidianidad de miles de millones de personas y el daño económico— tienen una repercusión trascendental y de largo alcance. Había habido varios avisos sobre la posibilidad de una pandemia, pero esta nos ha cogido prácticamente a todos desprevenidos y sin preparación. 

La falta de liderazgo y coordinación, la excesiva politización, el retraso en la acción, una población envejecida y una década de austeridad y reducciones en la salud pública y la investigación han sido algunas de la causas de que España haya sido uno de los países donde la pandemia ha tenido un efecto más duro. 

La solución solo puede venir de la ciencia y la tecnología: jamás hemos estado mejor preparados para combatir una crisis sanitaria como la actual. En poco más de seis meses conocemos más del nuevo coronavirus que de otras enfermedades en lustros. Pero, por otra parte, la investigación tiene su ritmo y la pandemia también ha puesto de manifiesto las vergüenzas del mundo de la ciencia. El nivel de incertidumbre sigue siendo muy alto. Junto a la valiosísima información que se ha generado también han surgido fraudes, desinformación, malas interpretaciones y bulos interesados. El exceso de información científica ha cuestionado la propia manera de comunicar la ciencia. 

Todavía no sabemos cómo terminará esta historia, quizá sea pronto para hablar de la manera de prepararnos para la próxima pandemia, pues todavía estamos inmersos en esta, pero una mirada crítica desde la ciencia nos puede ayudar a controlar la situación o, al menos, a replantear y repensar algunas decisiones. 

Ha habido distintas estrategias según los países, pero prácticamente todas han tenido un efecto similar, dado que controlar una pandemia es muy complicado, por eso es una pandemia. Sin embargo, la rapidez en la respuesta, la transparencia en la información y la cooperación a todos los niveles son y serán esenciales. Se necesitan líderes capaces de enfrentarse a este tipo de retos globales. Se necesita una apuesta decidida por la ciencia: hay que gastar al menos lo mismo que en defensa porque el enemigo es mucho más peligroso. En estos momentos volvemos a mirar a la ciencia, a la que hemos tenido estrangulada durante décadas. 

Se necesita una visión de la salud mucho más amplia, que incluya al ser humano, la salud animal y el medio ambiente. Ahora más que nunca debemos darnos cuenta de que nuestra acción en el planeta tiene consecuencias globales. Somos parte de un todo y nuestra misión es cuidar de la casa común. 

Estudiar más, investigar más para servir mejor. La ciencia debe estar al servicio del ser humano y del resto de las criaturas del planeta. Las pandemias pueden durar más o menos, pueden reactivarse en oleadas y rebrotes, pero todas han acabado mitigándose. Su intensidad y duración pueden depender de lo que hagamos. Por eso hay motivo para la esperanza.

Índice

Prólogo

¿Puede un virus cambiar el mundo?

La humanidad, una historia de microbios

Ciencia y cooperación

El problema de la ciencia exprés

Ciencia, política y fraude

¿Cómo funciona la ciencia?

Comunicar la ciencia

En busca de un líder

La importancia de la investigación básica

La estrategia One Health

Un desafío ético

miércoles, 14 de octubre de 2020

La gripe desaparece en el hemisferio sur

¿Qué ha pasado con la gripe este año en el hemisferio sur?

Existe una seria preocupación sobre cómo se va a comportar el solapamiento de SARS-CoV-2 con otros patógenos respiratorios frecuentes en los meses de invierno. No podemos descartar una situación de “tormenta perfecta” en la que coincidan SARS-CoV-2 con otros virus, como el de la gripe o el respiratorio sincitial que causan bronquiolitis y neumonías y son responsables de frecuentes hospitalizaciones y muertes en determinados sectores de la población más vulnerable. Se ha sugerido que el riesgo de muerte en personas infectadas por gripe y SARS-CoV-2 de forma simultánea es superior que en aquellas que solo estaban infectadas por el coronavirus, especialmente en mayores de 70 años.

No sabemos qué va a pasar, pero nos podemos fijar en qué ha ocurrido en el hemisferio sur durante Junio, Julio y Agosto de este año, los meses que constituyen la época de gripe en esa otra parte del planeta. Los datos son bastante contundentes: la gripe y otras infecciones virales respiratorias han desaparecido prácticamente del hemisferio sur.

(Fuente: OMS)

Los datos de admisiones a las unidades pediátricas de cuidados intensivos en varios países Latinoamericanos, de niños con problemas respiratorios por infecciones virales por gripe o virus respiratorio sincitial, demuestran que durante la pandemia de COVID-19, ha habido entre un 78 y un 92% de reducción en las admisiones a las UCI debidas a estos virus (ver referencias 1 y 2).

En Australia también se ha descrito una reducción superior al 98% en la detección de gripe y de otros virus respiratorios en niños, a pesar de haberse mantenido las escuelas abiertas (ver referencia 3). También en Nueva Zelanda ha “desaparecido” la gripe: se ha reducido en más de un 99%. 


Comparación de la detección del virus respiratorio sincitial (1a) y del virus de la gripe (1b) en niños, en el área metropolitana de Australia del Oeste en el final del invierno de 2020 (líneas rojas y azul) y la media de los últimos años (2012-2019, línea negra).

Y lo mismo ha ocurrido en Chile: a diferencia de años anteriores, durante el invierno de 2020 sólo se ha detectado el coronavirus SARS-CoV-2. 


Casos de gripe en 2018, 2019 y 2020.



Casos de virus respiratorios (gripe, parainfluenza, respiratorio sincitial, adenovirus, neumovirus y SARS-CoV-2)

Aunque no se pueden descartar otras causas, como una disminución en la capacidad diagnóstica o una interferencia entre ambos virus, muy probablemente las medidas de confinamiento, el uso de mascarillas, la higiene y la distancia social, así como la disminución de viajes y una campaña de vacunación antigripal más intensa han contribuido a mitigar la circulación del virus de la gripe y a reducir su impacto. No sabemos cómo se va a comportar la gripe este invierno en el hemisferio norte, pero estos datos son motivo de esperanza y animan a continuar con las medidas de contención. Quizá en el futuro haya que añadir algunas de estas medidas para reducir el impacto de la gripe en las poblaciones más vulnerables, además de la vacunación, la única herramienta preventiva que tenemos hasta ahora. 



(1) Reduced PICU respiratory admissions during COVID-19. Vásquez-Hoyos, P, y col. Arch Dis Child 2020 Oct 7;archdischild-2020-320469. 

(2) The Impact of the Novel Coronavirus on Brazilian PICUs. Araujo, O., y col. Pediatric Critical Care Medicine. September 14, 2020. doi:10.1097/PCC.0000000000002583


Más bibliografía:

(4) Decreased Influenza Activity During the COVID-19 Pandemic - United States, Australia, Chile, and South Africa, 2020. Olsen, SJ, y col. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2020 Sep 18;69(37):1305-1309.

martes, 13 de octubre de 2020

Ada Lovelace, la primera programadora

Cada año, el segundo martes del mes de octubre se celebra el Día Internacional de Ada Lovelace, con el objetivo de promover el papel de la mujer en el campo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM). Esta celebración pretende visibilizar, reconocer y apoyar a las mujeres que trabajan en alguno de estos ámbitos, e introducir a las mujeres más jóvenes en el mundo de la ciencia y la tecnología.

Pero, ¿quién era Ada Lovelace?

Ada Lovelace Byron vivió entre 1815 y 1852 en la Inglaterra victoriana. Era hija de Lord Byron, pero sus padres se separaron al poco de nacer ella y no tuvo mucha relación con el poeta romántico. Fue educada por su madre en un ambiente aristócrata y distinguido, de forma muy estricta. A los catorce años contrajo una enfermedad grave, probablemente sarampión, que le causó parálisis en las piernas y la obligó a guardar reposo durante un par de años, lo que hizo que dedicara largas horas al estudio y a la lectura.

En seguida comenzó su pasión por las matemáticas. Durante su juventud, madre e hija se relacionaban mucho con conocidos científicos e intelectuales ingleses como Michael Faraday, Charles Dickens o Mary Somerville, la matemática más famosa del país, que durante un tiempo fue su tutora y una gran influencia en su vida.

Con veinte años se casó lord William King, que con el tiempo fue conde de Lovelace, un aristócrata de una familia muy influyente en el país con quien tuvo tres hijos. A partir de ese momento, Ada siempre firmaría como Ada Lovelace.

Para muchos, Ada es considerada como la primera programadora de ordenadores. Conoció a Charles Babbage, otro matemático y científico británico que diseñó y desarrolló una calculadora mecánica capaz de calcular tablas de funciones numéricas. Babbage también diseñó, pero no llegó a construir, la que se denominó “la máquina analítica”, una calculadora mecánica que funcionaba sin la ayuda de un humano y que fuese programable para hacer cualquier tipo de cálculo matemático. 

Ada, fue la primera en intuir lo que el invento de Babbage significaba para el progreso tecnológico. Basándose en la tecnología utilizada en los telares, Ada describió con detalle las operaciones mediante las cuales unas tarjetas perforadas "tejerían" una secuencia de números en la máquina analítica de Babbage. Este código está considerado como el primer algoritmo específicamente diseñado para ser ejecutado por un ordenador, aunque nunca fue probado ya que la máquina nunca llegó a construirse. Sin embargo, de este modo Ada abrió camino a una nueva ciencia, la de la computación de la información.

Las ideas de Babbage y de Ada se publicaron en la revista Scientific Memoirs en 1843, bajo la firma de sus iniciales A. A. L., pero pronto se supo a quién correspondían. Su condición femenina perjudicó su trabajo y los científicos no se lo tomaron muy en serio. En la sociedad de su tiempo se pensaba que las mujeres no estaban hechas para estudiar los fundamentos de las matemáticas ni de otras ciencias. En 1953, aproximadamente cien años después de su muerte, sus notas fueron publicadas bajo su nombre real, se reconoció su aportación y que había creado el primer ejemplo de lo que más tarde se conocería como programación de computadoras o el primer software. 

En 1980 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos creó el lenguaje de programación Ada, empleado en aeronáutica y gestión del tráfico aéreo, nombrado así en homenaje a Ada Lovelace. Al año siguiente, la Asociación de Mujeres en Informática inauguró su Premio Ada Lovelace, y desde 1998, la British Computer Society otorga la Medalla Lovelace, el premio más prestigioso en computación en el Reino Unido.

Aquí os dejo un video sobre Ada Lovelace, de la colección "La mujer en la ciencia" del Museo de Ciencia Universidad de Navarra, en colaboración con Women for Science & Technology:

                                                    (https://youtu.be/iNIFE685mHo)

Con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) - Ministerio de Ciencia e Innovación.



domingo, 11 de octubre de 2020

Transformación digital en tiempos de la COVID-19

Veinte minutos con D. Juan Cruz Cigudosa

Consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital del Gobierno de Navarra

Con motivo de la implantación en Navarra de la aplicación Radar COVID, he charlado un rato con Juan Cruz Cigudosa, con quien compartí unos años en el mismo edificio de investigación de la Universidad de Navarra mientras hacíamos la tesis doctoral, él en Genética y yo en Microbiología.

Hemos hablado de cómo la transformación digital puede influir en estos momentos de la pandemia, de la tecnología 5G, de la brecha digital y el acceso a la innovación y, por supuesto, de la aplicación Radar COVID.

Os comparto aquí, con su permiso, la entrevista. Me quedo con una de sus frases: "Hay que aprovechar la situación actual para promover un pacto social por la ciencia y la tecnología".

Gracias a Juan Cruz por su disponibilidad y espero que os sea interesante: