martes, 23 de febrero de 2021

Diez buenas noticias sobre el coronavirus (un año después)

Hace un año escribí un artículo titulado del mismo modo Diez buenas noticias sobre el coronavirus. El objetivo era mostrar que la ciencia, el conocimiento y la cooperación son fundamentales para luchar contra la pandemia. No sabemos qué ocurrirá en los próximos meses y las nuevas variantes genéticas son motivo de incertidumbre, pero un año después el mensaje es el mismo: los avances de la ciencia nos animan a ser optimistas y a ver “la botella medio llena”.

1. Hay más artículos sobre SARS-CoV-2 y COVID-19 que sobre malaria.

Hace un año nos asombrábamos que en poco más de un mes desde que se notificaron los primeros casos ya había más de 164 artículos científicos en PubMed sobre el nuevo virus y la enfermedad. Ahora esa cifra se ha multiplicado por más de 600, superando los 100.000 artículos, más que los que aparecen bajo el epígrafe de “malaria”, por ejemplo. Existen registrados más de 4.800 estudios en curso sobre tratamientos y vacunas. Sabemos más de SARS-CoV-2 y COVID-19 que de otras enfermedades que llevamos lustros estudiando.

Puedes consultar:

The Medical Letter on Drugs and Therapeutics (Treatments considered for COVID-19).

COVID-19 Global literature on coronavirus disease, WHO.

COVID-19 Vaccine & Therapeutics Tracker.

2. Más de 200 nuevas vacunas.

Hace un año se destacaba que había ocho nuevos proyectos sobre vacunas contra el coronavirus SARSCoV-2. Según el portal bioRENDER son más 195 candidatos, al menos 71 ya en ensayos clínicos, empleando todo tipo de tecnologías: virus vivos atenuados, virus inactivados, subunidades de proteínas, vectores virales recombinantes, partículas similares a virus (VLP), DNA, RNAm, etc. Jamás se había invertido tanto dinero y había habido tanta colaboración para el desarrollo de vacunas entre entidades públicas, privadas, centros de investigación, universidades, farmacéuticas, empresas, ONGs. Algunos proyectos se han abandonado (como la propuesta del Imperial College London/Morningside Ventures basada en RNA auto-replicante, las de Merck/ Themis Bioscience/Institut Pasteur y Merck/ IAVI basadas vectores virales recombinantes, o la de la universidad australiana de Queensland que combinaba proteínas con adyuvantes), pero otras ya están autorizadas por la OMS: Pfizer/BioNTech y Moderna con tecnología RNAm, AstraZeneca/Oxford y Sputnik V con tecnología de adenovirus recombinantes y la china Sinopharma, con coronavirus inactivos. Al menos otras 20 vacunas están ya en ensayos clínicos de fase III y en los próximas semanas/meses podrán ser aprobadas, si los resultados son satisfactorios.

Puedes consultar:

Draft landscape and tracker of COVID-19 candidate vaccines.

Challenges in ensuring global access to COVID-19 vaccines: production, affordability, allocation, and deployment. The Lancet, February 12, 2021.

Coronavirus Vaccine Tracker (New York Times).

3. Las vacunas de RNAm son muy seguras.

Uno de los posibles efectos graves de las vacunas es la anafilaxis, una reacción alérgica que pueda llegar a ser mortal y que ocurre normalmente al poco tiempo de administrar la vacuna. Se han analizado datos del primer mes de vacunación en EE.UU., donde se han administrado más de 17,5 millones de dosis (exactamente 9.943.247 de la vacuna de Pfizer/BioNTech y 7.581.429 de la de Moderna). El Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) ha registrado solo 66 casos de anafilaxia (47 con la vacuna de Pfizer/BioNTech y 19 con la de Moderna). Esto supone menos de 4 casos por millón de dosis o el  0,0003% de todas las dosis analizadas. Veintiuno (el 32%) de esos 66 casos había tenido casos previos de anafilaxia por otros motivos. No se ha detectado ningún fallecimiento. Si se compara con el número de casos de COVID-19, las secuelas que deja la enfermedad y el número de fallecimientos, el beneficio que suponen las vacunas supera enormemente los posibles efectos adversos, y permite afirmar que, de momento, las vacunas de RNAm son muy seguras.

Puedes consultar:

Reports of Anaphylaxis After Receipt of mRNA COVID-19 Vaccines in the US—December 14, 2020-January 18, 2021. JAMA, February 12, 2021.

4. Las vacunas son efectivas.

Israel es el país que mayor población tiene ya vacunada. A principio de febrero, más de 3,67 millones de israelíes había recibido la primera dosis de la vacuna de RNAm de Pfizer/BioNTech, desde que comenzó la campaña en Diciembre. Esto representaba cerca del 40% de la población del país. Más del 28% había recibido además la segunda dosis. Entre los mayores de 60, más del 80% había sido vacunados. Los datos preliminares muestran que la vacunación está siendo efectiva. El número de infecciones está disminuyendo de forma significativa, especialmente entre las personas mayores de 60. En este grupo de edad, ha habido un 56% menos de infecciones y un 42% menos de hospitalizaciones y un 35% menos de fallecimientos por COVID-19 después de la segunda dosis. Los resultados con las dos dosis son excelentes: de los 523.000 israelíes vacunados con dos dosis solo hay 544 casos de COVID-19, tan solo 4 casos de COVID-19 grave y cero fallecimientos. Estos datos confirman los obtenidos en los ensayos clínicos previos.

Pero no hay que irse hasta Israel, en Asturias el pasado día 15 de febrero se había sobrepasado la cifra de 2.000 personas fallecidas por COVID-19 desde el inicio de la pandemia. Entre ellas, había una gran proporción de personas con domicilio en residencias de mayores, donde el impacto ha sido muy considerable. Sin embargo, en estos momentos la situación comienza a estar relativamente controlada gracias a los esfuerzos vacunales dirigidos específicamente a las personas residentes y trabajadores que los atienden. El efecto de la vacuna queda de manifiesto al comparar la mortalidad entre personas mayores con domicilio en residencias (casi todas vacunadas) en las que desciende bruscamente y el número de fallecidos en personas con domicilio fuera de ellas (no vacunadas) entre las que aumenta considerablemente.


Y no solo eso, se acaban publicar los resultados de un estudio preliminar en Inglaterra en el que demuestran que la vacuna de RNAm de Pfizer/BioNTech es efectiva para prevenir la infección en adultos sintomáticos y asintomáticos, incluso contra la variante “británica” B1.1.7. 

Puedes consultar:

Patterns of COVID-19 pandemic dynamics following deployment of a broad national immunization program, Februery 9, 2021.

Vaccinations and the impact of COVID-19 – our continuously-updated data for Israel (Our Word in Data).

Mortalidad con coronavirus en Asturias, 2020 Informe #29: 17.02.2021.

Effectiveness of BNT162b2 mRNA Vaccine Against Infection and COVID-19 Vaccine Coverage in Healthcare Workers in England, Multicentre Prospective Cohort Study (the SIREN Study). The Lancet, February 22, 2021.

5. La confianza en las vacunas aumenta.

Después de más de 160 millones de dosis de vacunas frente a la COVID-19 administradas, la confianza de la población en las vacunas va en aumento. por ejemplo, se ha realizado una encuesta a 13.500 personas de quince países de Europa, Asia y Australia entre noviembre del 2020 y enero de 2021. En el mes de noviembre, antes de que los países comenzaran a aprobar las vacunas, solo cerca del 40% de los encuestados se pondrían la vacuna contra la COVID-19 y más del 50% estaban preocupados por los posibles efectos secundarios. Para el mes de enero, más de la mitad se pondrían la vacuna y el número de personas preocupadas por los efectos secundarios había disminuido ligeramente.

Reino Unido fue el país en el que más gente se manifestó dispuesta a vacunarse (hasta un 78% de los encuestados) y en España la proporción de gente dispuesta a vacunarse pasó de un 28% en noviembre a un 52% a mediados de enero.

Puedes consultar:

Trust in COVID vaccines is growing. Nature, February 10, 2021.

6. La respuesta inmune frente al virus dura al menos ocho meses.

Los test serológicos que miden anticuerpos frente al SARS-CoV-2 no refleja todo el potencial, la duración y la memoria de la respuesta inmune frente al virus. Conocer cuánto dura la respuesta inmune frente al virus es fundamental para determinar la protección frente a las reinfecciones, la gravedad de la enfermedad y la eficacia vacunal. Se ha comprobado que, aunque hay cierta heterogeneidad en la respuesta según cada individuo, en la mayoría de las personas en las que se ha analizado mantienen una robusta respuesta inmnune humoral (anticuerpos) y celular (linfocitos T), de hasta 6-8 meses después de la infección, independientemente de que sean leves o graves.

Puedes consultar:

Immunological memory to SARS-CoV-2 assessed for up to 8 months after infection. Science, February 5, 2021.

Persistence of SARS-CoV-2 specific B- and T-cell responses in convalescent COVID-19 patients 6-8 months after the infection. Cell, February 3, 2021. 


7. Nuevos tratamientos frente a los casos más graves.

Ya sabemos que la COVID-19 es mucho más que una neumonía. Se conoce mucha más de la enfermedad y, aunque no dispongamos de momento, de un antiviral específico que inhiba el virus, hay combinaciones de tratamientos que mejoran mucho el pronóstico y reducen la mortalidad de los casos más graves: antivirales, antiinflamatorios, anticoagulantes, corticoides, inhibidores de la tormenta de citoquinas, anticuerpos monoclonales, … Existen más de 400 ensayos clínicos en curso en los que se están probando distintos tratamientos y combinaciones. Por ejemplo, según el ensayo clínico internacional Recovery, la combinación de tocilizumab (un anticuerpo monoclonal dirigido contra el receptor de la interleukina-6, aprobado para el tratamiento de la artritis reumatoide) y la dexametasona (un potente glucocorticoide sintético que actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor), puede reducir a casi la mitad las muertes en los pacientes más graves con COVID-19.

Por otra parte, el tratamiento preventivo con anticoagulantes en pacientes con COVID-19 hospitalizados, se asocia con un 30% menos de mortalidad a 30 días, y sin efectos adversos de sangrado.

Puedes consultar:

RECOVERY trial shows tocilizumab reduces deaths in patients hospitalised with COVID-19, NIHR, February 11, 2021.

Early initiation of prophylactic anticoagulation for prevention of coronavirus disease 2019 mortality in patients admitted to hospital in the United States: cohort study, BMJ, February 11, 2021.

COVID-19 Research Registry – Treatment (ASM).

8. No hay gripe

Existía una seria preocupación sobre cómo se iba a comportar el solapamiento de SARS-CoV-2 con otros patógenos respiratorios frecuentes en los meses de invierno. No se podía descartar una situación de “tormenta perfecta” en la que coincidieran SARS-CoV-2 con otros virus, como el de la gripe o el respiratorio sincitial, que causan bronquiolitis y neumonías y son responsables de frecuentes hospitalizaciones y muertes en determinados sectores de la población más vulnerable. Se había sugerido que el riesgo de muerte en personas infectadas por gripe y SARS-CoV-2 de forma simultánea era superior que en aquellas que solo estaban infectadas por el coronavirus, especialmente en mayores de 70 años. La coincidencia de varios virus respiratorios con el SARS-CoV-2 podría haber causado una auténtica carnicería en las personas mayores.

La buena noticia es que esta temporada la gripe y otros virus respiratorios han desaparecido, tanto en los meses de junio-agosto en el hemisferio sur como ahora en el hemisferio norte. No podemos descartar que esto pueda suponer quizá un problema el año que viene (las temporadas en las que la gripe causa mayor mortalidad suelen estar precedidas de temporadas más benignas), pero este año ha supuesto un verdadero alivio a los sistemas sanitarios.

Varias son las causas que pueden explicar este declive de la gripe. Primero conviene recordar que el SARS-CoV-2 y el virus de la gripe son virus muy diferentes. 

Es muy probable que el menor periodo de incubación de la gripe, la existencia de inmunidad previa, la intensa campaña de vacunación de este año, las medidas de confinamiento, disminución de viajes, uso de mascarilla, higiene, distanciamiento social, etc. hayan tenido un mayor efecto en disminuir la transmisión de este virus. Por el contrario, en la transmisión del coronavirus además influyen mucho más el efecto de los aerosoles, el papel de los superpropagadores y los asintomáticos.

9. Podemos seguir la evolución del virus a tiempo real.

El efecto que puedan tener las nuevas variantes genéticas del SARS-CoV-2 en la vacunación y en el transcurso de la pandemia es una incertidumbre.  Debido a que los cambios genéticos pueden tener un potencial efecto en cómo se comporte el virus, su análisis y seguimiento es fundamental. La buena noticia es que hoy tenemos la capacidad de seguir la evolución a tiempo real del virus y la aparición de nuevas variantes genéticas. Hay ya más de 260.000 secuencias del genoma de SARS-CoV-2 disponibles en las bases de datos. Esas secuencias provienen de otros tantos aislamientos obtenidos de muestras humanas desde febrero del año pasado hasta el momento actual. Aunque los cambios de nucleótidos son la primera fuente de variación genética del SARS-CoV-2, también se han detectado inserciones, deleciones e incluso recombinaciones.


Todo esto permite hacer filogenias (relaciones de “parentesco” entre las variantes virales) que pueden emplearse para hacer estimaciones temporales (cuándo surgen nuevas variantes), caracterizar cómo se extiende geográficamente el virus, reconstruir la dinámica epidemiológica dentro de una región y analizar cómo se adaptan a lo largo del tiempo. El análisis de las secuencias del SARS-CoV-2 no tiene precedentes, en la base de datos
GISAID (Global Initiative on Sharing Avian Influenza Data) son más de 580.000 datos de secuencias compartidas. Es la primera vez que se está siguiente a tiempo real la evolución de un virus pandémico.

Puedes consultar:

Insights from SARS-CoV-2 sequences. Science, January 29, 2021.

SARS-CoV-2 Proteome-3D Analysis (University of Cambridge).

CoVariants (Institute of Social and Preventive Medicine, University of Bern).

10. La pandemia a nivel mundial decrece.

No sabemos cómo se desarrollará la pandemia en los próximos meses. Dada la intensidad que ha tenido hasta ahora es probable que haya nuevas olas, pero quizá de menor intensidad. No sabemos cómo será una posible cuarta ola, ni el efecto que puedan tener las nuevas variantes genéticas que van apareciendo, pero la buena noticia es que a nivel global la pandemia en este momento decrece.

Quizá sea un combinación de varios factores: el virus se comporta de forma estacional, la población va adquiriendo cierta inmunidad de grupo por infección natural o por las vacunas, quizá el virus en ese proceso natural de variación y mutación va derivando a formas menos virulentas y se va adatando a su nuevo huésped. No lo sabemos a ciencia cierta, pero de momento sigue habiendo motivo para la esperanza.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Maria Mitchell, la primera astrónoma estadounidense

Luchadora por la igualdad social y política de las mujeres

Una niña despierta

En 1818 nació en la isla de Nantucket (Massachusetts, Estados Unidos) Maria, la tercera de los diez hermanos de la familia Mitchell, parientes lejanos de Benjamin Franklin. Los Mitchell pertenecían a una comunidad cuáquera que creía firmemente en la igualdad entre sexos y la búsqueda de la independencia.

Su padre era profesor y tenía un gran interés por la ciencia. Era frecuente que pasara la tarde haciendo experimentos con su hija, para enseñarle conceptos como la polarización de la luz, usando una bola de cristal llena de agua colgada de una lámpara. A Maria le fascinaban estos experimentos. Su padre era además astrónomo y experto en ajustar y calibrar los cronómetros que llevaban los barcos para determinar su posición, algo esencial para los balleneros que tenían su puerto en la isla de Nantucket. Ya con doce años Maria ayudaba a su padre en sus observaciones astronómicas, viendo juntos el eclipse de 1831, y con catorce años, los balleneros acudían a ella para que calibrara los cronómetros de sus barcos.


Maria era una persona con las ideas muy claras y bastante carácter. Con diecisiete años abandonó la escuela en la que estudiaba para crear su propio centro educativo, donde enseñaba ciencias y matemáticas a las estudiantes. Con dieciocho empezó a trabajar como bibliotecaria en el Ateneo de su ciudad, donde estudió alemán, latín, matemáticas y, sobre todo astronomía, su gran pasión. Por las noches, junto con su padre, se dedicaba a estudiar los objetos celestes. 

El “Cometa de Miss Mitchell”

Con veintinueve años, Maria Mitchell descubrió un cometa, que posteriormente se llamaría "Cometa de Miss Mitchell". Maria no quería hacer público el descubrimiento, por miedo a ser menospreciada por ser mujer, pero entre su padre y el director del Observatorio de Harvard, la convencieron. Este hallazgo le supuso la concesión de una medalla que daba el rey de Dinamarca a todo aquel que descubriese un cometa.


Al año siguiente se convirtió en la primera mujer en formar parte de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias y en 1850 fue igualmente la primera mujer que formaba parte de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS).

La profesora e investigadora

En 1865 fue contratada como profesora de astronomía en el Vassar College, una universidad privada situada en un pueblecito de Nueva York. Era la única mujer entre los profesores del College y la peor pagada. Maria se convirtió en una mentora y referente de las alumnas. Además, prosiguió con sus investigaciones astronómicas y se especializó en el estudio de la superficie de Júpiter y Saturno. Determinó que las bandas de Júpiter eran nubes y no los rasgos de una superficie sólida, según se creía entonces. Construyó una cámara para hacer fotografías del sol y estudió las manchas solares. Como mujer tuvo que romper algunas barreras, como la norma que decía que las mujeres no podían trabajar fuera de casa durante la noche.

En 1869 Maria Mitchell viajó con cinco de sus estudiantes a Burlington (Iowa) para observar un eclipse total de sol. Los resultados de este estudio fueron publicados en el American Ephemerits and Nautical Almanac. En 1879 fueron invitadas a participar oficialmente como observadoras (las únicas mujeres) en el eclipse cerca del territorio indio en Denver (Colorado).

Feminista y sufragista

Gracias a su educación y las charlas y coloquios a los que asistió en el Ateneo de Nantucket, Maria tenía totalmente interiorizada la igualdad entre hombres y mujeres. Muy pronto se convirtió en un modelo para las sufragistas americanas, puesto que fue la primera mujer que recibió un salario por sus capacidades intelectuales en el campo académico. Fue socia fundadora de la Asociación Americana de Mujeres, de la que llegó a ser presidenta en 1875.

Su legado

Algunas de sus estudiantes tuvieron también carreras científicas brillantes, que comenzaron gracias a la inspiración de Maria Mitchell. Así, Christine Ladd Franklin fue la primera doctora de la Universidad John Hopkins. Ella y otras dos discípulas de Mitchell, Antonia Maury y Mary Whitney, fueron incluidas en la lista de James M. Cattell de "Hombres Americanos de Ciencia".

Tras su muerte en 1889, sus amigos y discípulos fundaron la Asociación Maria Mitchell para conservar su casa en Nantucket como un museo con sus libros e instrumentos. Actualmente la Asociación promueve la "investigación y divulgación de información en astronomía, historia natural y otras ramas de la ciencia" y ofrece una beca anual Women in Science para reconocer todo aquel que promueva el avance de las mujeres en ciencias naturales, física, ingeniería, informática y tecnología.

Algunas de sus reflexiones

“Las estrellas no son solo puntos brillantes, también transmiten la grandeza del universo”.

“El ojo que dirige la aguja en los delicados menesteres del bordado sirve igualmente para bisectar una estrella”.

“Ninguna mujer debería decir ‘Pero solo soy una mujer’. ¿Solo una mujer? ¿Y qué más se puede pedir?”.

"Hasta que la mujeres no se deshagan de la reverencia a la autoridad no se podrán desarrollar. Cuando hagan esto, cuando encuentren la verdad a través de sus propias investigaciones y las dudas las lleven al descubrimiento, entonces la verdad será suya y sus mentes volarán sin límites".

“Somos mujeres estudiando juntas”. Frase que decía a sus estudiantes en el Vassar College.

(El autor de este guión ha sido Alberto Morán, colaborador en DCiencia)

Aquí os dejo un video sobre María Mitchell, de la colección "La mujer en la ciencia" del Museo de Ciencia Universidad de Navarra, en colaboración con Women for Science & Technology:



Con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) - Ministerio de Ciencia e Innovación.

martes, 2 de febrero de 2021

Las nuevas variantes de SARS-CoV-2

No podemos descartar que en las próxima semanas o meses vayan apareciendo nuevas variantes

En las últimas semanas se está hablando mucho de las nuevas variantes del SARS-CoV-2. ¿Qué sabemos hasta ahora?

Mejor hablamos de variantes genética, no de cepas. Variante implica diferencias en la secuencia del genoma, debido a mutaciones. Cepa es una variante en la que se demuestran cambios importantes en su biología (antigenicidad, transmisibilidad, virulencia, …).

Los virus mutan constantemente, viven mutando. Una población de virus es una nube de mutantes, con pequeñas diferencias genéticas. Se han detectado ya varios miles de mutantes de SARS-CoV-2, la mayoría sin ningún efecto.

Se ha calculado que la frecuencia de mutación del SARS-CoV-2 es de dos mutaciones al mes aproximadamente, esto supone que las variantes que ahora circulan pueden haber acumulado unas 22 mutaciones, respecto a la secuencia original del primer aislamiento de Wuhan.

De todas las mutaciones las que más preocupan son las que afectan al gen que codifica para la proteína S, porque es la que interacciona con el receptor celular ACE2 (la puerta de entrada a la célula). Además, al ser la proteína más expuesta es también la más antigénica, sobre la que actúan los anticuerpos. La mayoría de las vacunas utilizan esta proteína como su estrategia para activar el sistema inmune.

En las últimas semanas se han detectado nuevas variantes con distintas mutaciones en el gen S. Probablemente la presión a la que estamos sometiendo al virus (personas que ya tienen anticuerpos porque han pasado la infección, medidas para evitar la transmisión, las vacunas, …) esté forzando a que se seleccionen mutantes más transmisible. O quizá simplemente sea un fenómeno al azar.

Las tres variantes que más preocupan en este momento son:


Las mutaciones en la proteína S de las tres variantes B.1.1.7, B.1.351 y P.1.
En la parte superior se muestra un esquema de la organización del genoma de SARS-CoV-2. Debajo se detalla la proteína S, con sus dos dominios S1 y S2, la región especifica de unión al receptor (RBD, Receptor Binding Domain, en el dominio S1) y la zona de corte por furina. Las mutaciones 69/70 y Y144 son deleciones en la variante B.1.1.7. En rojo se señalan las mutaciones más importantes. Algunos le han puesto apodo a las mutaciones: Nelly a la mutación N501Y y Erik a la E484K. Los números hacen referencia al número del aminoácido en la proteína y las siglas al tipo de aminoácido. Así, por ejemplo, N501Y significa que en la posición 501 se ha sustituido el aminoácido Asparragina (N) por la Tirosina (Y). Otras letras: A, alanina; R, Arginina; D, ácido aspártico; C, cisteína; Q, glutamina; E, ácido glutámico; G, glicina; L, leucina; K, lisina; M, metionina; F, fenilalanina; P, prolina; H, histidina; T, treonina; I, isoleucina; S, serina; W, triptófano; V, valina. (Figura elaboración propia)

B.1.1.7, denominada variante “inglesa”, porque se detectó por primera vez en el Reino Unido en septiembre de 2020 (otras denominaciones VOC 202012/01, 201/501Y.V1). Desde entonces se ha detectado en 62 países (OJO, la extensión depende mucho de la capacidad de secuenciación de cada país: si no se busca no se encuentra). Tiene unas 17 mutaciones, de las cuales 9 están en el gen S. Las que más preocupan son la mutación N501Y que afecta a la región de unión al receptor (RBD), la deleción 69/90 porque causa un cambio en la conformación de la proteína y la P681H porque está cerca de la zona de corte S1/S2 por furina. Se ha sugerido que esta variante es más transmisible (se transmite de forma más eficiente y más rápido) y que hay una probabilidad real de que sea más letal. No parece que afecte de momento a la reactividad con anticuerpos ni a las vacunas actuales. NOTA (4/2/2021): ya se han detectado en Reino Unido algunos aislamientos de esta variante que han adquirido la mutación E484K (ver más adelante).

B.1.351, denominada variante “sudafricana”, porque se detectó por primera vez en Sudáfrica en octubre del 2020 (otras denominaciones 20C/501Y.V2). Se ha detectado en al menos 26 países. Tiene unas 21 mutaciones, de las cuales 9 están en el gen S. Comparte algunas mutaciones (como la N501Y) con la variante “inglesa”, pero preocupa porque además tiene otras mutaciones en la misma región RBD: E484K y K417N. La mutación E484K supone un cambio de aminoácido asociado a un cambio de carga (un aminoácido con carga negativa se sustituye por otro con carga positiva). Esto, junto con la mutación N501Y, puede afectar a la unión del virus a la célula. De momento, no hay datos sobre su transmisibilidad y no sabemos si es más virulenta, pero preocupan algunos datos preliminares que sugieren que podría escapar de la neutralización por anticuerpos tras una infección natural o la vacunación.

P.1., denominada variante “brasileña”, porque se detectó a principios de año en Japón en cuatro viajeros procedentes de Brasil (otras denominaciones 20J/501Y.V3, B.1.1.28.1). Tiene unas 17 mutaciones, de las cuales 10 están en el gen S. Se ha detectado en al menos 7 países. Presenta también las mutaciones N501Y y E484K y otra similar K417T. No hay datos, de momento, sobre su transmisibilidad, virulencia o reacción con anticuerpos. Recientemente se ha descrito en la región de Manaus (Brasil) una alta incidencia de reinfecciones. En esa región hasta un 76% de la población había sido infectada por el virus en la primera oleada, y ahora se han detectado algunas reinfecciones por esta variante. Sin embargo no se puede descartar que las reinfecciones no sean debidas a las propiedades de la variante, si no a otras circunstancias, como la falta de medidas para evitar el contagio.

La aparición de nuevas variantes no debe sorprendernos, es evolución en estado puro. Conforme le “metemos” más presión al virus, este sigue evolucionando y se van seleccionando aquellas variantes que escapan de ese presión. Es por tanto muy probable que en las próxima semanas o meses vayan apareciendo incluso nuevas variantes. De hecho ya se han descrito algunas nuevas: COH.20G/501Y y S Q677H, en EE.UU.; L452R en EE.UU. y en Europa. Por eso, denominarlas como variantes "inglesa", "sudafricana" o "brasileña" no tienen mucho sentido. La detección de las variantes depende de la capacidad de secuenciación de cada país. Irán apareciendo nuevas y es fundamental incrementar la vigilancia y la secuenciación de los aislamientos, para identificar qué variantes están circulando en cada país y poder hacer un seguimiento de los nuevos mutantes. Dudo de que las medidas como el cierre de fronteras con países concretos (o la cancelación de vuelos internacionales) tenga sentido y evite la extensión de estas variantes, que pueden surgir en cualquier sitio. Es necesario investigar qué efecto pueden tener estas variantes en la virulencia del virus y si se relaciona con una mayor gravedad de la enfermedad, o con un mayor número de reinfecciones.

Es pronto todavía para saber cómo estas variantes podrían influir en la efectividad de las vacunas. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las vacunas inducen anticuerpos neutralizante contra varias zonas de la proteína S, además de activar la inmunidad celular (que en el caso de lo virus es esencial), así que es improbable que una mutación puntual pueda cambiar la efectividad de las vacunas. Sin embargo, la acumulación de mutaciones en zonas criticas de la proteína S, como la RBD u otras que pueden cambiar la conformación de la proteína, sí que pueden disminuir la eficacia de las vacunas. Es algo que habrá que seguir evaluando muy de cerca.

Por último, todo esto refuerza la idea de la importancia de las medidas de contención del virus. En este sentido, retrasar las vacunaciones (por falta de suministro o por una gestión deficiente) no es una buena noticia: cuanto antes vacunemos a la población mucho mejor, tener grupos sin vacunar o mal vacunados podría favorecer la aparición de nuevas variantes. Además de la "presión selectiva" también hay tener en cuenta el número. A una misma tasa de mutación, cuantos más viriones haya, más mutantes habrá. Por lo tanto, cuántos más infectados haya, muchos más millones de partículas virales habrá, y muchos más mutantes se generarán. Si el mutante aparece en un individuo que no infecta, desaparece. Pero si aparece en uno que infecta, se expande. Más infectados, más mutantes. Esta es otra razón para que vacunemos y disminuya el número de infectados: a mayor número de infectados más probabilidades hay de que aparezcan variantes mutantes severas. Mantengamos las normas y evitemos infectar a otros. 

Te recomiendo un par de páginas espectaculares con toda la información detallada sobre el genoma, las mutaciones y la variantes genéticas de SARS-CoV-2:

SARS-CoV-2 Proteome-3D Analysis (University of Cambridge)

- CoVariants (Institute of Social and Preventive Medicine, University of Bern)

NOTA: me comentan varios veterinarios que éste es el problema de las vacunas contra coronavirus en animales. Aunque digamos que los coronavirus mutan "menos" que los virus de la gripe o el VIH, eso no quiere decir que no muten. Por eso, la revacunación en el mundo animal es frecuente. 

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