martes, 11 de agosto de 2020

Sobre las “Reflexiones del Decano del Colegio Oficial de Biólogos de Euskadi”

El pasado 6 de agosto la web del Colegio Oficial de Biólogos (COB) de Euskadi publicó un documento titulado “Reflexiones del Decano del Colegio de Biólogos de Euskadi sobre las medidas adoptadas en la crisis de la COVID-19” que contenía medias verdades, informaciones erróneas y otras fuera de contexto. El documento ha tenido una gran repercusión. En nuestra opinión todo él es un error, pone en peligro la confianza de las personas en el sistema público de salud, y en las medidas recomendadas para prevenir el avance y las consecuencias de la pandemia. Aunque el documento ya no está accesible en la página web del COB. Los colegios profesionales existen para defender los intereses profesionales de sus colegiados. El presidente de un colegio profesional está autorizado a expresarse públicamente en calidad de tal cuando se refiere a asuntos relativos al ejercicio profesional o los intereses del colectivo al que representa. En caso contrario, debería hacerlo a título exclusivamente personal.

NOTA: COMUNICADO DE LA JUNTA DE GOBIERNO DEL COLEGIO OFICIAL DE BIÓLOGOS DE EUSKADI (10 de agosto de 2020)

Hay que ser muy prudentes a la hora de hacer afirmaciones categóricas. A día de hoy, hay en la base de datos bibliográfica PubMed más de 39.000 artículos sobre SARS-CoV-2 y COVID-19. Ningún profesional es capaz de asimilar tal cantidad de información. La incertidumbre es grande, pero en medio de una pandemia que en seis meses ha causado cerca de 20 millones de casos y más de 730.000 muertos consideramos una irresponsabilidad muchas de las afirmaciones que contienen ese documento, que pueden conducir a confusión a parte de la ciudadanía. A continuación, sin ánimo de ser exhaustivos, revisamos algunas de las afirmaciones y conclusiones extraídas de dicho documento:

 

Sobre el confinamiento


Se dice:  Con los datos recopilados de diferentes países se observa que los estados con un confinamiento más estricto y de una mayor duración, como han sido Bélgica, España, Euskadi (CA) y Reino Unido son los de mayor tasa de mortalidad por 100.000 habitantes de Europa, frente a países con un confinamiento más flexible, de menor duración e incluso sin confinamiento.” 


En repetidas ocasiones el autor confunde correlación con causalidad. Que correlación no implica causalidad, es algo esencial en ciencia y se olvida muchas veces. Suele ser muy tentador asumir que un determinado hecho es la causa de otro. Sin embargo, quizá esa correlación entre hechos puede ser mera coincidencia. El hecho de que dos eventos se den habitualmente de manera consecutiva no implica que uno sea causa del otro. Es absurdo, pero si se analizan los datos resulta que el dinero que se gasta Estados Unidos en ciencia y tecnología en los últimos diez tiene una correlación del 99% con el número de suicidios en ese país por ahorcamiento, estrangulación o asfixia. Obviamente, correlación no implica causalidad. El autor da a entender que el confinamiento estricto origina una mayor mortalidad y un mayor número de casos. Esto es erróneo, la mayor mortalidad depende del momento en el cuál se adopta el confinamiento, es decir, cuanto más tarde se adopte respecto a los primeros casos detectados en el país, más mortalidad se producirá, ya que habrá un número de casos de personas asintomáticas o con síntomas leves que están transmitiendo el virus en la comunidad.



Se dice: “Suecia, que ha optado por una estrategia totalmente diferente, aunque presente valores algo más altos que los demás países, estos datos se han mantenido a lo largo de estos dos meses y medio como si se tratase de una gripe estacional, y, por supuesto creando una mayor inmunidad en la población.”

 

Se ha demostrado que no existe una mayor inmunidad al SARS-CoV-2 comparada con otros países de Europa: seroprevalencia en Suecia 7,3% a finales abril, en España 6,2%, en Ginebra 10,8% (ver referencia 1). Además la mortalidad en Suecia no ha sido menor que en los países de su entorno, que impusieron rápidamente un confinamiento estricto (ver referencia 2).

 


Sobre las PCR


Se dice: “Como primera incertidumbre, se sabe que con esta técnica un positivo no quiere decir que éste sea viable o no, es decir, que tenga capacidad de infectar o no, ya que para ello tendríamos que ir a confirmación mediante cultivos celulares.”

 

Evidente. Hasta nuestro entender, no conocemos ningún documento que afirme que la técnica de PCR detecte el virus viable. Sólo detecta fragmentos específicos de ácido nucleico, pero eso no quiere decir que no puede emplearse como herramienta diagnóstica.

 


Se dice: “Como segunda incertidumbre, no se tiene claro a ciencia cierta si el SARS-CoV-2 se ha aislado correctamente, se puede confundir el virus de ARN con vesículas extracelulares o exosomas que contienen proteínas y ARN, que se pueden confundir con un virus habiendo sido necesario que ese aislamiento se hubiese ajustado a los postulados de Koch, lo cual, según dijo la misma OMS, no llegó a cumplirse. La única prueba que se ha presentado es la secuenciación de nucleótidos en base a bibliotecas genómicas.”

 

Falso. Desde febrero del 2020 se tiene demostración de que el virus se ha aislado de pacientes con neumonía, se han obtenido fotografías de microscopia electrónica y se ha secuenciado su genoma (ver referencia 3). Se ha aislado el virus SARS-CoV-2 viable de muestras humanas y de animales inoculados, confirmándose los postulados de Koch (ver referencia 4). Se ha aislado el virus y multiplicado en cultivos celulares y animales de experimentación para hacer análisis de su patogenicidad (ver referencia  5).

 


Se dice “Como tercera incertidumbre, los test de PCR hacen una secuenciación de un material genético que tiene que transformar previamente de ARN a ADN y luego hacer la lectura de la secuencia de nucleótidos y que coincida con lo que se supone pertenece al virus, pero el problema es que la PCR sólo analiza unos 200 nucleótidos mientras que la secuencia genómica del virus tiene cerca de 30.000, luego el fragmento para comparar es muy pequeño.”

 

Falso. Doscientos nucleótidos son más que suficientes para diferenciar secuencias genéticas de organismos muy parecidos, si se eligen las regiones correctas. Los test de PCR se han diseñado para que sean específicos para detectar SARS-CoV-2 y para que no den reacción cruzada con otros coronavirus o virus y bacterias que causan infecciones respiratorias. Los test de PCR tienen una especificidad del 100%. Existen varios ensayos de RT-PCR para detectar específicamente el SARS-CoV-2 y múltiples referencias, a modo de ejemplo ver referencias 6, 7 y 8.

 


Se dice:  “Como cuarta incertidumbre el SARS-CoV-2 comparte el 80% de su genoma con el SARS-CoV-1 y, por tanto, ser este el que se detecta y no el 2, además de poder coincidir con otros coronavirus.”

 

Falso. Como se ha comentado en el párrafo anterior, las pruebas de PCR para SARS-CoV-2 se han diseñado para que no den reacción cruzada con los otros coronavirus humanos (los cuatro que causan el catarro común, el SARS-CoV-1 y el MERS). Por otra parte, desde 2004 no se ha detectado en el mundo casos por el SARS-CoV-1. Además, la enfermedad que causaba el SARS-CoV-1 era muy diferente a la COVID-19 y el virus estaba presente en el tracto respiratorio bajo, no en la nariz como en el caso de SARS-CoV-2.

 


Se dice: “Como quinta incertidumbre la prueba de PCR es complicada desde el punto de vista que un pequeño fragmento se amplifica millones de veces, por lo que cualquier fragmento de ARN que pudiera haber en la sangre o en una muestra celular se amplificaría de ahí́ que pudiera haber muchos falsos positivos, por lo que se puede deducir que de todos los casos positivos que se detectan al menos el 50% son falsos positivos.”

 

Falso. De nuevo cuando se valida un test se incluyen muestras negativas que no contienen el virus y se comprueba que el test no las detecta, esto se describe como la sensibilidad del test. Los test de PCR tienen una sensibilidad muy alta (entre el 80-100%, dependiendo del test). Si el test da negativo es muy probable que no se haya detectado el material genético del virus. La especificidad es del 100%, luego si es positivo, es que se ha detectado ARN viral y el paciente está infectado. Para entender los conceptos de sensibilidad, especificidad, falso negativo y falso positivo, ver Test, test, test: los tres test del coronavirus.

 


Se dice “Los datos empíricos de las RT-PCR tienen muchas deficiencias, como prueba que se vincule específicamente a SARS-CoV-2 con la COVID-19, ya que en donde se han hecho muestreos significativos encontramos un 80% de asintomáticos y un 17% de "sintomáticos leves", es decir, con síntomas inespecíficos como tos o fiebre baja, (recordemos que los coronavirus están frecuentemente presentes en las mucosas de personas con catarro o resfriado).”

 

La enfermedad de la COVID-19 es una infección que puede presentar un rango amplio de manifestaciones que van desde no tener síntomas, a fiebre, dolor de garganta, tos seca, congestión, dolor de cabeza, dolor muscular, fatiga, pérdida de olfato o gusto, falta de aliento y confusión. La enfermedad puede progresar y causar síntomas severos y muerte. El virus se ha aislado en pacientes que presentan o no presentan síntomas. Una búsqueda en la literatura científica solo arroja un artículo que haga referencia a un 80% de asintomáticos (ver referencia 9), pero en el que el 3% de ellos tuvo que ser intubado. Los datos de asintomáticos son más bajos que lo que dice el autor, normalmente entre el 30-50%.

 


Se dice: “Pero teniendo en cuenta todas estas incertidumbres del test, y sabiendo que los biólogos somos los profesionales que realmente controlamos la técnica de PCR se debe decir que en el momento de la desescalada no se puede utilizar como principal herramienta una técnica con tantos falsos positivos para tomar medidas de tipo sociopolítico de influencia directa en la economía del país, cuando lo realmente esencial en este momento es controlar que no haya ni un numero importante de hospitalizaciones ni de ingresos UCI en los centros sanitarios.”

 

No solo los biólogos sino que muchos otros profesionales dominan la técnica de la RT-PCR: bioquímicos, biotecnólogos, farmaceúticos, veterinarios, médicos, personal técnico. La PCR no es una técnica que de “tantos” falsos positivos, y es ampliamente empleada en los laboratorio de Microbiología Clínica en el diagnóstico de otras muchas enfermedades infecciosas. En el caso de la RT-PCR, los posible falsos positivos pueden ser debidos a una contaminación en el procesamiento de las muestras, reacción cruzada con otros virus, incluso fallo en el etiquetado, pero la probabilidad como hemos dicho es muy baja.

 


Sobre los asintomáticos


Se dice:Se puede dar a equivoco la utilización del término asintomático con el de presintomático. El primero es en la total normalidad de salud, por lo que no tiene la enfermedad y, por tanto, no contagia. El segundo tiene algún síntoma típico de picor en nariz o garganta, todavía sin la sintomatología propia de toses o estornudos, al igual que con la gripe, con lo que en poco tiempo pasaría a ser sintomático. Es decir, el primero no contagia, el segundo muy difícilmente contagia, se tendrían que dar unas condiciones de relación personal más bien en intimidad, y el tercero es difícil que contagie al exterior y más fácil en interior con condiciones de poca renovación de aire.”

 

Falso. Se ha comprobado que los asintomáticos tiene una carga viral similar a los sintomáticos (ver referencia 10). Los estudios de trazado de contactos están poniendo de relieve que las personas asintomáticas, sí que son capaces de transmitir el virus y han causado diversos brotes (ver referencia 11). Presintomático no quiere decir que tenga picor de nariz o garganta, sino que no muestran síntomas en un momento dado, pero que 1-2 días después los empezaran a mostrar de una forma leve o más severa. También se ha visto que los presintomáticos son capaces de trasmitir el virus en ese “periodo ventana” (ver referencia 12).

 


Sobre las mascarillas

 

Se dice: “No hay evidencia científica de que la mascarilla evite el contagio … En ningún momento de la época de gripe se ha exigido a la población el uso de la misma. Por lo tanto, como no se han realizado estudios sobre la prevención de las mascarillas respecto al SARS-CoV-2, lo único científicamente válido por su semejanza vírica es lo que se investigó en su momento para la gripe, donde no se hallaron evidencias de que se previniese el contagio con las mascarillas … “¿Cuál es la razón para que el estado español sea el único país de Europa que obligue al uso de las mascarillas en espacios exteriores cuando a OMS no lo establece como obligación?”.

 

Las mascarillas se recomiendan, por ejemplo, en EE.UU. para el personal sanitario no vacunado contra la gripe para evitar que contagien a pacientes a los que tratan.  El CDC las recomienda para personal no sanitario con síntomas gripales que pueda entrar en contacto con otras personas (ver referencia 13). La OMS, pese a decir que no hay todavía evidencia de los beneficios de llevar mascarilla en la comunidad, sí que especifica que podría ser de utilidad para los que vayan a estar en contacto con gente con síntomas gripales o para contener las gotitas respiratorias (ver referencia 14). Hay diversos estudios que demuestran que las mascarillas reducen la detección de coronavirus y virus de la gripe en gotas respiratorias en pacientes sintomáticos (ver referencia 15). En el caso concreto del SARS-CoV-2 se ha demostrado la transmisión aérea del virus y que el uso de la mascarilla reduce significativamente el número de infecciones (ver referencia 16).

 


Sobre la vacunación de la gripe y tasa de mortalidad

 

Se dice: “Realizando un estudio estadístico con relación a la vacunación de la gripe y tasa de mortalidad por 100.000 habitantes, se aprecia que los estados donde se da la mayor vacunación de la gripe en personas mayores de 65 años, como Bélgica, España y Reino Unido, son los de mayor tasa de mortalidad por 100.000 habitantes de Europa.”

 

De nuevo, es un error de principiante confundir correlación con causalidad: que algo parezca que ocurra al mismo tiempo no quiere decir que sea la causa de que ocurra. Tienes varios ejemplos curiosos en esta webDe todas formas, hay estudios que vinculan una mayor tasa de vacunación contra la gripe con una menor mortalidad por COVID-19, y otros en los que no se ve incrementado el riesgo con otros coronavirus y virus respiratorios (ver referencias 17 y 18). Incluso se ha sugerido que la vacuna de la gripe pueda dar inmunidad cruzada contra SARS-CoV-2 como ocurre con otros coronavirus (ver referencia 19).

 

Que se encuentren mayores tasas de vacunación en algunos países que en otros depende de su sistema de salud, de la cantidad de población de riesgo, de cómo de efectivas sean sus campañas de vacunación, del acceso a la vacuna. La mortalidad puede depender también del sistema sanitario, de la pirámide poblacional. No hay ninguna evidencia que relacione la vacuna de la gripe con la mortalidad por COVID-19.

 


Se dice: “En principio, hay que tener en cuenta que el coronavirus siempre ha formado parte, en una pequeña proporción, de las cepas que componen el virus de la gripe, y por otra parte en la vacuna de este año se ha incluido la cepa de la gripe A.”

 

Falso. Cualquier persona con unos conocimientos básicos de virología sabe que los coronavirus no son una cepa de la gripe, son virus diferentes. La gripe es un virus que pertenece a la familia Orthomyxoviridae, mientras que los coronavirus son de la familia Coronaviridae. Hay cuatro coronavirus que circulan normalmente en humanos, CoV 229E, CoV HKU1, CoV NL63 y CoV OC43 que circulan normalmente durante los meses de invierno, que causan el 30-40% de los catarros, que no hay que confundir con los virus de la gripe.

 


Se dice: “En el mundo se llegan a contabilizar entre 6.000.000 a 8.000.000 de casos de contagios de gripe y cerca de 650.000 fallecidos, es decir 9,3% de letalidad y por la COVID-19, hasta la fecha, se llevan contabilizados 17.900.000, con 680.000 fallecidos, es decir 3,8% de letalidad, por tanto inferior a la de la gripe.”

 

Falso. Las tasas de mortalidad no pueden calcularse con exactitud en medio de un pandemia, es necesario tener el número exacto de personas contagiadas y de fallecimientos, algo que en este momento no es posible. Según la OMS se producen anualmente 3-5 millones de casos de gripe severa de los que mueren entre 290.000-650.000. Pero  hay muchos más casos que no producen síntomas severos. Al no ser una enfermedad que se tenga que reportar de forma obligatoria es muy difícil hacer estimaciones. No obstante, se estima que la mortalidad de la gripe estacional es de 0,1%. Se puede consultar también Sobre la tasa de letalidad.


 

Sobre la vacuna de la COVID-19

 

Se dice: “En relación con la información sobre la vacuna que se está preparando en diversos países del mundo, hay que decir que ésta puede tener grandes incertidumbres de eficacia y de efectos secundarios, ya que, en primer lugar, estamos hablando de que para desarrollar una investigación fiable de una vacuna se necesita de un periodo de tiempo mayor, cercano a los 6 años y que, por otra parte, al igual que con la de la gripe, estamos hablando de cepas que pueden ir mutando con gran rapidez.”

 

Las vacunas están siguiendo todos los pasos necesarios para probar eficacia y seguridad, ya que están desarrollando los estudios en fase 1, 2 y 3 como en cualquier otro fármaco. Lo que está permitiendo que las vacunas se aceleren tanto es: 1) los procedimientos administrativos se están acelerando, las agencias regulatorias están revisando con prioridad todos los fármacos y vacunas que se les presentan sobre COVID-19, por razones de emergencia sanitaria; 2) se ha incrementado como nunca la financiación, lamentablemente eso no es lo habitual; 3) se han implementado rápidamente consorcios entre centros de investigación y farmacéuticas que han acelerado el conocimiento sobre la COVID-19; 4) las farmacéuticas han empezado a invertir, asumiendo riesgos, en los procesos de manufacturación de las vacunas, aunque algunas de ellas puedan fallar y no ser aprobadas. Esto implica poner en marcha plantas de procesamiento, encontrar suministros para la fabricación, envasado, etc, … Todo esto puede hacer que una vacuna en lugar de llevar años desarrollarse lo pueda hacer en uno o dos años. En definitiva, se trata de acelerar los pasos pero no saltarse ningún paso, por eso las agencias reguladoras solo van autorizar vacunas por criterios científicos, se va a ser tan rigurosos como si el desarrollo hubiera llevado 10 años. No se suprimen fases, se solapan. Se es más exigente en la autorización de vacunas que de cualquier medicamento.

 

Respecto a la mutación del SARS-CoV-2, el coronavirus no tiene nada que ver con el virus de la gripe: no es un virus con el genoma fragmentado, no experimenta recombinación y su velocidad de mutación es mucho más lenta, por poseer una proteína (nsp14-ExoN) que actúa como una enzima capaz de reparar los errores que pueden ocurrir durante la replicación del genoma. SARS-CoV-2 muta mucho más despacio que el virus de la gripe (ver referencia 20).

 


Este documento ha sido elaborado por Elizabeth Diago Navarro (@elitxudn), Research Scientist en el NYC Department of Health, Office of Emergency Preparedness and Response (EE.UU.), y por Ignacio López-Goñi (@microbioblog), Catedrático de Microbiología en la Universidad de Navarra (España), ambos biólogos.

 


Referencias

 

(1) SARS-CoV-2 seroprevalence in COVID-19 hotspots. Comentario en The Lancet, 6 de julio de 2020.


(2) Managing COVID-19 spread with voluntary public-health measures: Sweden as a case study for pandemic control. Kamerlin, SCL, y col. 2020. Clinical Infectious Diseases, ciaa864.


(3) A Novel Coronavirus from Patients with Pneumonia in China, 2019. Zhu, N., y col. 2020. N Engl J Med 2020; 382:727-733


(4) Viable SARS-CoV-2 in various specimens from COVID-19 patients. Jeong, HW., y col. 2020. Clin Microbiol Infect.


(5) The pathogenicity of SARS-CoV-2 in hACE2 transgenic mice. Bao, L., y col. 2020. Nature (583): 830–833.


(6) LabCorp COVID-19 RT-PCR test EUA Summary – 7/24/2020


(7) Tide Laboratories DTPM COVID-19 RT-PCR Test EUA Summary.


(8) Protocol: Real-time RT-PCR assays for the detection of SARS-CoV-2. Institut Pasteur, Paris


(9) COVID-19: in the footsteps of Ernest Shackleton. Ing AJ, y col. 2020.Thorax (75):693-694.


(10) Clinical Course and Molecular Viral Shedding Among Asymptomatic and Symptomatic Patients With SARS-CoV-2 Infection in a Community Treatment Center in the Republic of Korea. Lee, S., y col. 2020. JAMA Intern Med.


(11) Asymptomatic transmission during the COVID-19 pandemic and implications for public health strategies. Huff, HV., y col. Clinical Infectious Diseases, ciaa654


(12) Presymptomatic Transmission of SARS-CoV-2 — Singapore, January 23–March 16, 2020. We, W., y col. 2020. MMWR Morb Mortal Wkly Rep (69):411–415.


(13) Interim Guidance for the Use of Masks to Control Seasonal Influenza Virus Transmission. Guidelines and Recommendations. CDC.


(14) Advice on the use of masks in the community setting in Influenza A (H1N1) outbreaks. WHO.


(15) Respiratory virus shedding in exhaled breath and efficacy of face masks. Leung, NHL., y col. Nature Medicine (26): 676–680.


(16) Identifying airborne transmission as the dominant route for the spread of COVID-19. Zhang,  R., y col. 2020. PNAS, 117 (26) 14857-14863.


(17) Epidemiological evidence for association between higher influenza vaccine uptake in the elderly and lower COVID‐19 deaths in Italy. Marín‐Hernández, D., y col. 2020. Journal of Medicla Virology.

 

(18) Influenza vaccine does not increase the risk of coronavirus or other non-influenza respiratory viruses: retrospective analysis from Canada, 2010-11 to 2016-17. Skowronski, DM., y col. 2020. Clinical Infectious Diseases, ciaa626.


(19) The possible beneficial adjuvant effect of influenza vaccine to minimize the severity of COVID-19. Salem, ML., y col. 2020. Medical Hypotheses (140): 109752


(20) Here’s how scientists are tracking the genetic evolution of COVID-19. Moshiri, N. 2020. The Conversation.

sábado, 25 de julio de 2020

La ciencia ante el desafío de la #COVID19 (DÍA 3)


La enfermedad

Margarita del Val, Investigadora del Centro de Biología Molecular Severo
Ochoa-CSIC, es coordinadora de la Plataforma Temática Interdisciplinar en Salud Global del CSIC que coordina los proyectos relacionados con la COVID19. 


En condiciones normales, ante una infección primero se activa una respuesta innata inflamatoria inespecífica que luego va poco a poco disminuyendo y acaba disparando una respuesta adaptativa especifica. Lo importante para un virus es que se transmita muy bien. En los virus nos podemos encontrar desde algunos que se multiplican muy rápido, son muy citopáticos y tienen una fase extracelular muy marcada, hasta los que son más lentos, menos citopáticos y tienen una fase intracelular más extensa. Contra los primeros son muy importantes la acción de los anticuerpos neutralizantes (la inmunidad humoral) que bloquean al virus en el exterior y evitan la transmisión. Contra los segundos, la inmunidad celular (basada en linfocitos T) es esencial, las células citotóxicas que matan a las células infectadas. Obviamente, con frecuencia lo que ocurre es una graduación entre ambas situaciones extremas. Además hay que tener en cuenta el papel que juegan las células de memoria que es esencial para la respuesta secundaria ante una infección posterior, memoria que puede durar años e incluso décadas. Por tanto, en la lucha contra los virus es fundamental la respuesta de anticuerpos y la inmunidad celular.

Además, la respuesta inmune depende de factores genéticos ligados al sexo. Hay diferencias en el nivel de expresión de los genes del sistema inmune entre hombres y mujeres. Esas diferencias son mayores a partir de los 65 años. Por ejemplo, los hombres tienen una respuesta proinflamatoria mayor que las mujeres, éstas son más propensas a las enfermedades autoinmunes, pero responde mejor a las infecciones con la edad, lo contrario que los hombres. Esto puede ser una de las causas de la diferencia de mortalidad por la COVID19 entre mujeres y hombres de mayor edad. También hay que tener en cuenta que la producción de anticuerpos, por ejemplo, es muy diferente entre personas, lo que puede explica la variabilidad de los resultados de seroprevalencia.

Respecto a la inmunidad colectiva hay que tener en cuenta que, entre otras cosas, depende de la capacidad de transmisión del virus: para el sarampión, con una tremenda capacidad de transmisión, esa inmunidad colectiva o de grupo se consigue cuando la inmunidad alcanza el 95%, en el caso del SARSCoV2 con el 60-70%. El escudo de la inmunidad colectiva solo te protege mientras estás dentro de ese ambiente o grupo concreto. Si una persona sale de ese grupo, ya no hay protección. Por ejemplo, algunas residencias de ancianos han alcanzado una inmunidad del 70%, ya tienen inmunidad de grupo. Pero esa protección no funciona si la persona sale del grupo (un anciano que abandona la residencia) o un extraño entra al grupo (visitas de fuera).

Se ha descrito que algunas personas infectadas dejan de ser seropositivos con el tiempo: al cabo de tres-cuatro meses casi el 50% pueden perder los anticuerpos. ¿Cómo interpretamos ese resultado?
i) Ya sabíamos que la inmunidad frente a los coronavirus catarrales era duradera pero no óptima. 
ii) Los anticuerpos son una parte de la inmunidad pero es no la única, es la más fácil de medir. La inmunidad celular no se mide fácilmente. Después de una infección, tenemos linfocitos B de memoria que se podrán activar ante un segundo estímulo y producir anticuerpos de una afinidad más alta.
iii) Ya existen otras infecciones en las que los anticuerpos no duran mucho, otros coronavirus catarrales o las infecciones por papilomavirus.
iv) Las reinfecciones por coronavirus catarrales son más benignas que la primera infección, o sea que la inmunidad protege.
v) Las vacunas pueden mejorar la inmunidad que se obtiene por la infección natural. Vacunas bien diseñadas pueden activar la inmunidad adaptativa y celular.

Por tanto, perder la detección de anticuerpos no es grave, el coronavirus no causa una deficiencia inmune progresiva, como el VIH, hay inmunidad celular. Pero, ¡ojo!, aunque la segunda infección sea más leve, la persona sigue siendo infecciosa y puede transmitir el virus, por eso NO TIENE SENTIDO el pasaporte inmunitario.

Aunque la inmunidad celular es más difícil de estudiar que la respuesta de anticuerpos, hay algunos estudios muy interesantes que sugieren que algunas personas infectadas por SARSCoV2 no generan anticuerpos pero sí tienen una inmunidad celular, y pueden estar protegidos (aunque sean contagiosos): se puede no tener anticuerpos y estar protegido. En otros estudios con muestras de personas no expuestas a la COVI19 y que no tienen anticuerpos, sí se ha encontrado cierta inmunidad celular contra el SARSCoV2 por exposición quizá a otros coronavirus catarrales, ¿qué papel o impacto puede tener esto?, ¿la exposición previa a otros coronavirus protege? ¿contribuye esto a la alta cantidad de asintomáticos? Todavía no lo sabemos.

Julio Mayol, Director Médico del Hospital Clínico San Carlos, da una perspectiva clínica de la COVID-19. Sabíamos que esto iba a pasar, pero no nos lo queríamos creer. Se pensaba que las pandemias solo afectaban a los países pobres y se llegó tarde. El problema de la toma de decisiones: si sobreactúas y no ocurre nada (como con la pandemia de gripe de 2009) eres criticado, pero si actúas tarde puedes causar una hecatombe. En estos casos siempre es mejor sobreactuar: salva vidas.


El diagnóstico de la COVID919 no solo se basa en las pruebas de microbiología, en la PCR. El diagnóstico tiene en cuenta muchos más otros datos clínicos, analíticos, microbiológicos, radiológicos, … Así, ha habido casos con diagnóstico COVID19 y PCR positiva y también casos COVID19 pero con PCR negativa, aunque estos últimos eran en general menos graves. Algunos datos clínicos: el 80% de los COVID19 tenían fiebre, en personas mayores era frecuente la anemia y linfopenia, la mortalidad a 30 días en menores de 40 años era de 0,4, pero de hasta el 47% en mayores de 85. Datos de UCI: han fallecido muchos más hombres que mujeres (72% versus 25%), antecedentes de hipertensión (68%), obesidad (36%), diabetes (33%), cardiopatías (18%), EPOC (18%), tabaquismo (11%), hipotiroidismo (7%). En muchos casos la COVID19 ha sido más que una neumonía, ha sido una enfermedad sistémica.


Por último, un servidor ha hablado del cambio que ha supuesto la pandemia en la comunicación de la ciencia. En poco más de un mes conocemos más del SARSCoV2 y de la COVID19 que de otras enfermedades en lustros. Este exceso de información científica, que ni siquiera la comunidad científica es capaz de asimilar, junto con la nueva realidad de un mundo hiperconectado a través de las redes sociales, ha generado una auténtica pandemia de información: infodemia. Esto ha generado problemas de informaciones erróneas, falsas, bulos y malas interpretaciones. La comunicación en tiempos de crisis debe basarse en la confianza, transparencia, claridad, sencillez y rigor. Ahí es donde el papel de la comunicación y divulgación de la ciencia tiene un papel esencial.


Mi agradecimiento a Victor J Cid por permitirme co-dirigir este Curso de Verano con él, ha sido un honor y un placer: ¡gracias!

Todos los comentarios escritos en esta entrada del blog son responsabilidad personal mía y no deben ser tomados como citas literales de los participantes en el curso. Puede haber errores de interpretación que asumo personalmente.

Ya está disponible en YouTube el vídeo del tercer día:


viernes, 24 de julio de 2020

La ciencia ante el desafío de la #COVID19 (DÍA 2)

Diagnóstico, tratamiento y vacunas


Lluis Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) ha explicado los últimos avances en la aplicación de la tecnología CRISPR al diagnóstico virológico del SARSCoV2


Ha comenzado contando el descubrimiento de CRISPR, con una mención obligaba a Francis Mojica, la variabilidad de los distintos sistemas CRISPR y su tremenda versatilidad. La versión 1.0 de CRISPR han sido herramientas genéticas para detectar, cortar y editar secuencias de ADN, pero desde el año 2017 se han ido desarrollando nuevas versiones de CRISPR (versión 2.0) capaces de cortan ARN de forma inespecífica y con nuevas aplicaciones. Bajo distintos acrónimos, cada uno más curioso, se han ido desarrollado nuevos sistemas basados en diferentes tipos de proteínas Cas que se están aplicando para la detección de secuencias virales. Por ejemplo, los sistemas SHERLOCK (CRISPR-Cas13a) que permite ARN con una sensibilidad a nivel atomolar; DETECTR (CRISPR-Cas12a) para cortar ADN de cadena sencilla; CARMEN que combina el sistema SHERLOCK con tecnología microfluídica de nanogotas para ensayos masivos; CONAN (CRISPR-Cas3) capaz de cortar ADN de forma inespecífica. Estos sistemas permiten desarrollar métodos de detección de virus sencillos y rápidos tipo “point of care”.

En comparación con el diagnóstico por RT-PCR, el sistema CRISPR DETECTR, en concreto, es más rápido (menos de 30 minutos) y sencillo, (solo necesitan reactivos, pipetas y un termobloque), aunque son menos sensible y no es cuantitativo. Por ello, DETECTR puede ser un método excelente de cribado poblacional. Aunque todavía no se pueden comercializar, el pasado 8 mayo la FDA norteamericana aprobó su uso de emergencia como sistema de detección. Por otra parte, la capacidad del sistema CRISPR-Cas13d de cortar el ARN viral se está ensayando como posible antiviral. Obviamente, uno de los retos es asegurar la especificidad del sistema y que solo destruya el genoma del coronavirus y no otros ARN celulares.  

Víctor J. Cid, Catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid ha presentado un resumen de la investigación y desarrollo de los tratamientos frente al COVID-19. Aunque de momento no existe ningún tratamiento especifico, a día de hoy hay ya 2749 ensayos clínicos en curso (Referencia). Aunque existen diversas estrategias, muchos de los ensayos se basan en reposicionar fármacos ya empleados para otras funciones, basándose en lo que se va conociendo sobre la biología y replicación del virus y sobre su efecto en nuestras células.


- Inhibir y neutralizar la fase de unión del virus a la célula, a través de la proteína S que se une al receptor celular ACE2 y necesita la acción de determinadas proteasas celulares, como la furina: lectinas que unen azucares para bloquear la espícula S, anticuerpos monoclonales o suero de personas convalecientes (sueroterapia), administración del receptor ACE2, inhibidores de la furina, …
- Fase de fusión de la envoltura del virus y las membranas celulares, que depende de otras proteasas celulares como la TMPRSS2 y de una bajada de pH: inhibidores de las proteasa celulares, compuestos lisosomotrópicos que inhiben el pH, …
- Fase de expresión del ARN, síntesis de poliproteinas y procesamiento posterior: inhibidores de las proteasa virales, …
- Fase de replicación: inhibidores de la RNA polimerasa, helicasa, metiltransferasa viral, …
- Otros fármacos como antiinflamatorios: corticoides, antioxidantes e
distintos inhibidores de la interleuquinas 6, interferones, lactoferrina, ivermectina, etc …

Luis Enjuanes, Profesor de Investigación del CNB-CSIC ha explicado el efecto del cambio climático en la distribución de los virus, con ejemplos concretos de virus transmitidos por mosquitos (arbovirus) como el cambio en la distribución mundial del virus de la lengua azul, el zika o el virus del Nilo Occidental. Respecto a los coronavirus, ha explicado que todos proceden de murciélagos. El paso al ser humano ha ocurrido a través de distintos animales intermediarios, las civetas en el caso del SARCoV1 o los camellos en el caso del MERS (Las civetas de granja se consumen como delicatesen en China, y la leche y orina de camella se beben en Oriente Medio). En el caso del SARSCoV2 sabemos que su origen son también los murciélagos pero todavía no está claro el animal intermediario (se ha sugerido el pangolín y las serpientes, pero no es definitivo).


Probablemente, las cuatro características que hacen que el SARSCoV2 sea un virus muy fácil de diseminarse y de difícil control sean: la presencia del virus en personas asintomáticas que lo pueden transmitir, su enorme capacidad de infectar distintos tipos celulares y causar distintas patologías (en pulmón, intestino, riñón, cerebro, corazón, vasos sanguíneos, páncreas, …), su capacidad de inducir una respuesta inmune limitada, y la reemergencia en un 14% de los infectados en pacientes “recuperados”.

Respecto a la vacuna que se está desarrollando en su laboratorio, han caracterizado los genes de virulencia, esenciales para la patogenicidad del virus. Han reconstruido de forma artificial el genoma del virus, sintetizando fragmentos del genoma y ensamblándolos para generar un cromosoma artificial. Esto les permite obtener una colección de mutantes en los que le faltan desde uno, hasta cinco genes de virulencia (genes 3, 4a, 4b, 5, E). En modelos con SARSCoV1 y MERS, demostraron que estos mutantes no eran virulentos, el virus no se propagaba en las células pero el ARN era capaz de replicarse. No son, por tanto, auténticos virus sino fragmentos de ARN replicantes, replicones. Estos replicones eran capaces de proteger al 100% de los ratones infectados con el virus, actuando como vacunas. Están trabajando en dos prototipos: un basado en nanopartículas como vehículo del ARN replicon y otro en VLPs.




Juan García Arriaza, Investigador Contratado del CNB-CSIC que trabaja en el laboratorio de Mariano Esteban, ha explicado el desarrollo de una vacuna preventiva frente a COVID-19 basada en poxvirus recombinantes. Utilizan como vector el virus vaccinia Ankara modificado (MVA). Se trata de un vector basado en el virus vaccinia que, tras más de 500 pases en el laboratorio, ha ido perdiendo los genes de virulencia, está muy atenuado y no es capaz de replicarse en células humanas, es por tanto muy seguro. Además, tiene otras ventajas: flexibilidad, permite incluirle otros genes; es muy inmunogénico; de fácil de administración y bajo coste de producción. Es un vector ideal, que ya se ha utilizado como vacuna contra la malaria, la tuberculosis, cáncer y otras infecciones virales. En el caso de SARSCoV2, están ensayando dos prototipos de vacunas MVA que expresan la proteína S del coronavirus. En modelo de ratón, las vacunas producen una potente y duradera respuesta humoral (de anticuerpos neutralizantes) y celular (respuesta de alta calidad con distintos tipos de citoquinas). Ahora está pendiente repetir en otros modelos animales (hámster y primates no humanos), y comenzar las fases clínicas (plan previsto: fase I en diciembre 2020, II en marzo-abril 2021 y III en verano 2021).


Adolfo García-Sastre, Co-director del Global Health & Emerging Pathogens Institute y del Icahn School of Medicine at Mount Sinai en Nueva York, ha explicado su estrategia para buscar antivirales frente al SARSCoV2, en colaboración con otros equipos. Su trabajo consiste en buscar posibles inhibidores de las interacciones entre el virus y las proteínas humanas. Para ello se ha basado en estudios de las interacciones entre las proteínas del virus y las proteínas humanas (el interactoma) y en los cambios de fosforilación de las proteínas humanas inducidos  por el virus (el fosfoproteoma). Han seleccionado y probado más de 400 compuestos distintos, y han encontrado compuestos sin efecto, con efecto antiviral, en incluso con efecto proviral, in vitro en cultivo celular. El siguiente paso son los estudios en modelos animales y la terapias de combinación. Un compuesto que destaca por su actividad antiviral in vitro es la Aplidina de PharmaMar, que ya ha comenzado los ensayos clínicos.


La mesa redonda se centrado sobre vacunas y se ha unido María Jesús Lamas, Directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Algunos comentarios que se han hecho:

Nos interesan vacunas cuanto antes, pero seguras, según cuatro principios básicos: i) no hacer el mal, que lo que se haga no cause otros efectos, ii) hacer el bien, que protejan, iii) información y consentimiento de las personas, iv) que estén a disposición de todo el mundo que lo necesite.

Las prisas no pueden ser excusas para saltarse estos requisitos, se trata de acelerar los pasos pero no saltarse ningún paso, por eso las agencias reguladoras. No se suprimen fases, se solapan. Se están empleando vectores en los que ya había mucha experiencia, regulación y autorizaciones para otros antígenos (adenovirus, poxvirus, …), por eso se va más rápido. Se ha acelerado el proceso de obtención de la vacuna también porque ha habido un aumento de inversión sin precedentes. Habrá varios tipos de vacunas, para distintos usos, distintas edades, se necesitan vacunas que se puedan fabricar y distribuir de forma rápida, que sean seguras y que funcionen, aunque no sean las propuestas más sofisticadas y mejores. Y sin perder la confianza de la población para no favorecer los movimientos antivacunas, por eso es importante la transparencia. Solo se van autorizar vacunas por criterios científicos, se va a ser tan rigurosos como si el desarrollo hubiera llevado 10 años. Se es más exigente en la autorización de vacunas que de cualquier medicamento. Otros medicamentos se administran a personas enfermas, las vacunas, en principio, se administran a personas sanas. Se aprueban según la relación beneficio-riesgo: no hay riesgo cero. Después de su aprobación se sigue con una fase IV de farmacovigilancia, cuando se emplean en cientos de miles de personas muy diferentes. En España tenemos el conocimiento, pero falta cooperación y capacidad de ensayos en primates y de producción.

Todos los comentarios escritos en esta entrada del blog son responsabilidad personal mía y no deben ser tomados como citas literales de los participantes en el curso. Puede haber errores de interpretación que asumo personalmente.

Ya está disponible en YouTube el vídeo del segundo día:


jueves, 23 de julio de 2020

La ciencia ante el desafío de la #COVID19 (DÍA 1)

SARSCoV2: impacto en la salud de un nuevo virus pandémico



Un buen grupo de alumn@s asistentes al Curso de Verano "La ciencia ante el desafío de la COVID19", del 22 al 24 de julio de 2020 en El Escorial.

La primera intervención ha sido de Albert Bosch, presidente de la Sociedad Española de Virología (SEV) y director del Laboratorio de Virus Entéricos de la Universidad de Barcelona.


Ha explicado su investigación sobre la detección de virus en aguas residuales. Hay virus que se transmiten por heces en humanos (transmisión fecal-oral), como los enterovirus, polio, hepatitis A y E, norovirus, rotavirus, adenovirus, … Normalmente son virus desnudos, sin envoltura, muy estables en el ambiente.  Pero también hay otros virus, que no se trasmiten por vía fecal-oral, pero que puede ser excretados por la heces en humanos, como influenza, coronavirus, ébola, ... Estos suelen ser virus rodeados con una envoltura lipídica, más frágiles y menos estables en el ambiente. El SARSCoV2 aunque pierde su infectividad en el tracto intestinal, es excretado en las heces (en biología siempre hay excepciones, y hay al menos un par de artículos que describen algún caso de virus recuperados a partir de heces que seguían siendo infecciosos). Sabemos que el virus puede resistir en superficies desde unas pocas horas en aluminio hasta varios días en plásticos (Referencias 1 y 2), y que pueden inactivarse fácilmente con alcohol, lejía, luz UV-C, altas temperaturas y en algunos rangos de pH. El tratamiento con ozono no es efectivo para reducir o inactivar el coronavirus.

Teniendo en cuenta todo esto, en su laboratorio han puesto a punto una técnica de concentración de aguas residuales y detección de virus por RT-PCR. Han analizado muestras de dos estaciones de depuración de aguas residuales del área de Barcelona, que representan a unos 5 millones de personas. Han empleado como dianas para la RT-PCR cinco regiones del SARSCoV2 (los genes IP2, IP4, E, N1, N2 -las tres primeras dianas han funcionado mejor-). Fueron capaces de detectar el virus en muestras del 31 de marzo de 2020. En un estudio retrospectivo con muestras congeladas detectaron el primer positivo el 15 de marzo. El primer caso confirmado en Barcelona es del 15 de febrero, lo que demuestra que esta técnica es muy útil y sensible para la detección temprana del virus, antes incluso de que se manifieste de forma clínica (Referencia)

El análisis de las aguas residuales es un buen sistema de alerta temprana y predicción de la presencia del virus

Además, se correlaciona la detección del virus con las épocas de confinamiento (no se detecta) y con la desescalada (vuelve a detectarse). Curiosamente, en su estudio con la colección de muestras congeladas fueron capaces de obtener un resultado positivo en una muestra del 12 de marzo de 2019, con todos los controles adecuados. Desgraciadamente no fue posible secuenciar el fragmento amplificado. En Italia ya se había detectado el virus en muestras ambientales en diciembre 2019, varios meses antes de que se detectaran los primeros casos clínicos en ese país. Todo esto lo que pone de manifiesto es la importancia de esta técnica y que no podemos descartar que en los próximos meses aparezcan datos similares que demuestren circulación del virus mucho antes de los primeros casos detectados a finales de diciembre de 2019 en China.

Por su parte, Pedro Alonso, Director del Programa Mundial de Malaria de la OMS, nos ha hablado del desafío que supone la pandemia de COVID19 en el contexto de la salud global, una interesante charla que yo me permito titular como “De los brotes de mi pueblo a la visión global”. Repasando la historia de otras pandemias, vemos como la COVID19 no es nada nuevo, y que nos enfrentamos a los mismos retos que otras veces. A diferencia de otras enfermedades, como las cardiovasculares, neurodegenerativas o el cáncer, solo las enfermedades infecciosas pueden causar una disrupción global, un caos total y cambiar el rumbo de la historia de la humanidad.


Comparación entre malaria en 1914, gripe en 1918, y COVID19 en 2020.

Alonso ha explicado que la declaración de Emergencia Sanitaria Mundial (que hizo la OMS el 30 de enero) es en realidad la máxima calificación de emergencia posible. Es por tanto un hecho más relevante e importante que la declaración de Pandemia (que se hizo el 11 de marzo), ya que “Pandemia” solo hace referencia a su distribución global. Los datos muestran que a nivel global la pandemia se está acelerando y que quizá solo estamos al principio


(Fuente: OMS)

Es muy preocupante lo que pueda pasar en África, donde podemos estar al principio de una hecatombe, no solo por las muertes directas que cause el coronavirus sino por las muertes indirectas debidas a la disrupción del sistema sanitario. Preocupa cómo afectará la pandemia a otros programas de salud global, cómo se comportará como un cofactor junto con malaria, VIH y tuberculosis. Según algunos modelos predictivos, se estima que el número de muertes por malaria aumenten al doble como consecuencia indirecta de la pandemia, que puede causar el colapso del sistema sanitario, disminuir el acceso a la atención médica, o simplemente reducir la asistencia al centro sanitario, algo que puede tener consecuencias desastrosas en África. En la epidemia de ébola de 2014 al final falleció más gente por el aumento del número de casos de malaria que por el virus ébola.

Las enfermedades infecciosas, a diferencia de las cardiovasculares, neurodegenerativas o el cáncer, pueden causar una disrupción global

Durante la mesa redonda se ha unido al debate José Manuel Echevarría, Ex-Director del Área de Virología del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III. 


En la mesa, de izquierda a derecha: JM Echevarría, Victor J Cid, Pedro Alonso. En pantalla: Albert Bosch.

Algunas ideas que se han comentado han sido:
i) Los virus respiratorios no desaparecen en verano, baja su circulación, pero no desaparecen.
ii) El estudio de seroprevalencia en España ha sido modélico, pero ¡ojo! no tiene en cuenta la importancia de la inmunidad celular, que todavía no está clara.
iii) Falta una definición clara y común sobre qué es un caso de COVID19, para que no haya polémica con las datos, y existe un problema para comparar los datos de distintos partes del mundo e incluso dentro de España. Se necesitan soluciones técnicas para el manejo y análisis de los datos.
iv) Sobre el origen del SARSCoV2, no hay duda de su origen natural, no es fruto de la ingeniería genética y es probable que circulara mucho antes de diciembre de 2019 de forma asintomática. Es un virus respiratorio muy bien adaptado al ser humano, no como el SARSCoV1, lo que sugiere que lleva con nosotros de forma natural mucho tiempo.
v) ¿Qué puede ocurrir en el futuro? Quizás (es más una esperanza que una certeza) en un año y medio o dos años se consiga cierta inmunidad de grupo que junto con alguna vacuna, haga que la COVID19 acabe siendo un virus respiratorio más de la lista de virus que nos visitan todos los años, con una cuota de mortalidad “aceptable” socialmente, no como ahora. ¿Qué hacer mientras para gestionar este proceso? Dudas.


Todos los comentarios escritos en esta entrada del blog son responsabilidad personal mía y no deben ser tomados como citas literales de los participantes en el curso. Puede haber errores de interpretación que asumo personalmente.

Ya está disponible en YouTube el vídeo del primer día:


jueves, 9 de julio de 2020

LA CIENCIA ANTE EL DESAFÍO DE LA COVID-19

Virus, epidemiología, diagnóstico, vacunas, tratamientos, clínica, control, prevención y comunicación sobre SARS-CoV-2 y COVID-19

Curso de Verano de la U. Complutense de Madrid 



MIÉRCOLES, 22 de julio

10:00 h Inauguración
Juan C. Doadrio Villarejo. Vicerrector Relaciones Institucionales UCM
Sergio Rodríguez Márquez. Director General Pfizer España
Víctor J. Cid e Ignacio López Goñi. Directores del curso

10:20 h SARS-CoV-2. Impacto en la salud de un nuevo virus pandémico

Albert Bosch Navarro. Presidente de la Sociedad Española de Virología.
SARS-CoV-2, un nuevo reto para la investigación en virología.

Pedro Alonso. Director del Programa Mundial de Malaria de la Organización
Mundial de la Salud.
COVID-19: un desafío en el contexto de la salud global.

16:00 h Mesa Redonda: Virus Emergentes y Salud Global

Modera: Ignacio López-Goñi
Participan: Albert Bosch Navarro; Pedro Alonso ; José Manuel Echevarría.
Profesor Honorífico, Facultad de Biología, UCM. Ex-Jefe de Área de Virología
del Centro Nacional de Microbiología, Instituto de Salud Carlos III


JUEVES, 23 de julio

09:40 h Diagnóstico y tratamiento

Lluis Montoliu. Investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC).
State-of-the-art y desarrollo de nuevas tecnologías: aplicación de la tecnología CRISPR al diagnóstico virológico.

Víctor J. Cid. Catedrático de Microbiología. Facultad de Farmacia. Universidad
Complutense de Madrid.
Tratamientos frente al COVID-19: Investigación y Desarrollo.

11:30 h Vacunas frente al SARS-CoV-2, una carrera contra el tiempo

Luis Enjuanes. Profesor de Investigación del CNB-CSIC
Vacunas Made in Spain. Atenuación dirigida del SARS-CoV-2.

Juan García Arriaza. Investigador Contratado del CNB-CSIC.
Desarrollo de una vacuna preventiva frente a COVID-19 basada en poxvirus
recombinantes.

Adolfo García-Sastre. Co-director del Global Health & Emerging Pathogens Institute y del Icahn School of Medicine at Mount Sinai en Nueva York.
A la búsqueda de antivirales frente al SARS-CoV-2 (Videoconferencia).

16:00 h Mesa Redonda: Perspectivas en la prevención y control de la pandemia de COVID-19

Modera: Ignacio López Goñi. 
Participan: Luis Enjuanes; Juan García; Arriaza; Lluis Montoliu ; María Jesús Lamas. Directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

VIERNES, 24 de julio

09:30 h Aspectos patológicos del SARS-CoV-2 y su relación con el sistema
inmunitario

Margarita del Val. Investigadora del Centro de Biología Molecular Severo
Ochoa-CSIC.
El sistema inmunitario frente al SARS-CoV-2: ¿aliado o enemigo?

Julio Mayol. Director Médico del Hospital Clínico San Carlos
COVID-19, una perspectiva clínica

12:00 h Ignacio López-Goñi. Catedrático de Microbiología. Universidad de Navarra.
La comunicación científica durante la crisis pandémica.

Clausura

Matricula AQUI